Alarma, tercera serie, n.º 10, 1980 (pág. 17). PDF del número completo

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Fué una gran insurrección, un fulminante choque de armas en Barcelona y casi toda Cataluña; insurrección instantáneamente victoriosa, revolución huérfana, revolución perdida.

¿Quién se acuerda hoy de las maravillosas jornadas de Mayo de 1937? Sólo quienes, comprendiéndolas, deseen repetirlas conservando la victoria.

Se batió el proletariado en masa, como un solo hombre, sin consignas ni organización previa. Disparaba contra el partido de Moscú que ya había traicionado la revolución comunista española y se protegía con guardias civiles y de asalto.

Vencedor pocas horas después de iniciada la insurrección, el proletariado fue forzado a abandonar la lucha por una insistente campaña de la CNT a la cual pertenecía la mayoría de los insurrectos.

El terreno quedaba libre al partido de Moscú que desencadenó sobre los revolucionarios una represión coincidente con la de Franco.

La revolución había sido definitivamente derrotada y de ahí arranca la pérdida de la guerra civil.

Las insurrecciones de Berlín en el 1954, de Polonia y Hungría en 1956 tienen un antecedente superior en las jornadas de Mayo de 1937.

Yerran quienes presentan la insurrección de Budapest cual manifestación consciente de las tareas del proletariado frente a la contrarrevolución rusa. Lo que hubieran dado de sí Nagy y los intelectuales del círculo Petöfi, estalinistas de educación, está a la vista en la obra de su colega polaco, Gomulka.

En la insurrección del proletariado catalán en 1937 no había la más ligera influencia stalinista, siquiera disidente, ni sombra de nacionalismo o de resabios democrático burgueses.

Fue escuetamente, la rebelión del proletariado contra el stalinismo como representante de la contrarrevolución capitalista de Estado.

Algo que hubiera debido hacer, por ejemplo, el proletariado cubano, contra Fidel Castro.

Las jornadas de Mayo siguen siendo la acción más consciente y hermosa de los hombres del mundo: las masas acometiendo a tiros al postrer y más disimulado reducto de la explotación.

¡Salud a las Jornadas de Mayo!

¡Repitámoslas decisiva, mundialmente!

De Alarma, Mayo 1961.