Alarma, tercera serie, n.º 14, finales de 1982 (pág. 10). PDF del número completo

La experiencia demuestra que en las últimas convocatorias electorales la abstención ha sido superior siempre incluso al % de los votos obtenidos por los partidos convocantes uno por uno, incluído el "vencedor".

En esta nueva-vieja convocatoria volverá a suceder igual.

Tras la crispación sufrida con el franquismo y sus farsas electorales, el actual desengaño de la democracia y sus componentes (Partido en el desgobierno-Oposición que no se opone) es patente.

Qué sucederá tras estas elecciones anticipadas, también lo es. De ahí nace el desengaño y, por ende, la abstención.

Además, problemas básicos y vitales como el paro, la carestía de la vida, el fraude de los sindicatos y el ataque contínuo e impune del capital a la sociedad entera (físico, moral, económico, social, político...) realizado con el beneplácito y el apoyo del gobierno y de la oposición, todo ello inclina a la abstención.

Pero... ¿Basta con esto?.

NO. Abstenerse así, olímpicamente, indica sólo desprecio o indiferencia. Y esto no es suficiente. Es preciso que la abstención sea consciente, es decir:

  • Que sepa qué es y qué implica el PODER, qué es el ESTADO y qué intereses comunes defienden formas de gobierno aparentemente tan dispares Y EN REALIDAD TAN IGUALES como democracia, fascismo, regímenes militares, dictaduras de capitalismo de estado... etc. etc.
  • Que la consciencia de que todo tipo de poder es clasista implique a su vez el rechazo total de los instrumentos que atacan y avasallan a la sociedad entera en beneficio de minorías: Parlamento, Partidos, Sindicatos.
  • Que la abstención signifique el rechazo del actual sistema político como expresión de un sistema social nulo, negativo y voraz devorador de sus propias criaturas.
  • Que implique, en definitiva, toma de consciencia de la necesidad de cambio.

Por eso... la abstención no basta

No es suficiente ya el negarse a apoyar el sistema absteniéndose de participar en la pamema electoral.

Es preciso atacar al sistema volviendo a los eternos planteamientos de la lucha de clases inútilmente intentados camuflar por demócratas y "pasotas".

Y la lucha de clases implica necesariamente coordinación y organización.

No podemos permitir que los problemas inmediatos (paro, carestía de la vida, fraude de los sindicatos etc.) que están ahí, es verdad, nos impidan ver la perspectiva revolucionaria de la sociedad: el cambio social.

La tarea es difícil.

Si hoy nos conformamos con la abstención, seamos conscientes de lo limitado de nuestra postura y adoptemos los medios necesarios para que no se quede en la mera indiferencia, en el asco o en el snobismo.

Desde ahora debemos iniciar ya la lucha contra el sistema. Seamos conscientes de que ni los líderes actuales ni los que aparezcan tras las elecciones (que los habrá, a pesar de nuestra abstención) están interesados en eliminar las contradicciones sociales: VIVEN DE ELLAS.

Ha de ser la sociedad entera la que se plantee el cambio. Y ahí los trabajadores tenemos mucho a aportar. Debemos ser los primeros en poner los medios para el cambio: COORDINACIÓN, ORGANIZACIÓN Y LUCHA DE CLASES.

Entonces, siendo nuestra abstención ACTIVA, CONSCIENTE Y ORGANIZADA, sí que será la respuesta adecuada a sus inútiles convocatorias parlamentarias.

NUESTRO VOTO HA DE SER NUESTRA LUCHA.

Fomento Obrero Revolucionario. Septiembre-Octubre de 1982.