Alarme, n.º 2, octubre-noviembre-diciembre de 1978 (pág. 15). PDF del número completo · Texto original en francés
El 1 de septiembre estalló de nuevo en España, y por tercera vez en un año, una huelga de los gasolineros. La huelga tiene un fuerte seguimiento, pues al parecer están cerradas entre el 75 y el 80 % de las gasolineras de Barcelona. Por otra parte, hay movimientos de solidaridad entre los gasolineros de Madrid, Valencia, Burgos y Sevilla. La huelga, prohibida por el Estado «democratizado», cuenta con el apoyo de la CNT (central anarcosindicalista). Eso puede parecer sorprendente por parte de una organización que, durante la huelga de los gasolineros del pasado octubre, fue capaz de lanzar las consignas: «Luchemos: por un salario digno, contra el paro».
«Por un salario digno»: he ahí algo bien contradictorio y una consigna que arrastra consigo ilusiones peligrosas. ¿Cómo podría volverse digno el salariado? ¿Cómo podrían la explotación y la opresión ser dignas para quienes las padecen? ¿Cómo un individuo considerado y tratado como una mercancía (y eso es lo que es un obrero, ni más ni menos) podría, mientras siga siendo mercancía, sentir dignidad? Pero esa mistificación a la CNT le trae sin cuidado. En cuanto a «luchar contra el paro», ¿qué es, sino reclamar un capitalismo que funcione bien? Con este simple vistazo a las mistificaciones que mantiene la CNT sobre la naturaleza del sistema capitalista y a sus intentos de desviar la lucha obrera hacia objetivos de lucha anticrisis, puede verse que la CNT no es otra cosa que un organismo de mistificación del capitalismo en el seno de la clase obrera. Pero entonces, ¿por qué ese apoyo a una huelga prohibida, con el que la CNT parece alzarse contra el gobierno? Porque, en el caso de la CNT, su práctica es en este momento muy sencilla, pero muy eficaz, a juzgar por el número de obreros combativos que se dejan encuadrar en sus filas: apoyar las acciones más radicales de la clase obrera española para recuperar a los elementos más radicalizados y devolverlos «al recto camino anarcosindicalista», es decir, al camino de las reivindicaciones engañosas del tipo de «Luchemos: por un salario digno, contra el paro».
En cuanto a los otros sindicatos, Comisiones Obreras (CC.OO., «comunista») y U.G.T. («socialista»), su papel en esta huelga de los gasolineros está claro. El comité de huelga denunció que CC.OO. y la U.G.T. se habían comprometido a proporcionar esquiroles para sustituir a la policía, que había sido requisada para asegurar la distribución de gasolina.