Alarme, n.º 3, enero-febrero-marzo de 1979 (pág. 15). PDF del número completo · Texto original en francés

La absurda y sangrienta dictadura esclavista de Estado camboyana ha caído fácilmente bajo el asalto brutal de Vietnam, apoyado por la URSS. China ha soltado a su sanguinolento aliado. Se calcula en más de 2 millones de muertos las víctimas de la deportación, de las purgas y del hambre que han azotado Camboya desde 1975, y ello sobre una población de 10 millones de habitantes. Mientras tanto, en Vietnam se deshacen de los indeseables arrojándolos al mar, ya en pequeñas barcas, ya en viejos cargueros como el Hai Hong, con lo justo para sobrevivir unos cuantos días. ¿Cuántos de esos desdichados se han perdido en el mar? ¿Cuántos, también, no han sido socorridos por barcos extranjeros que se negaban a recogerlos pese a las leyes del mar?

China se desolidariza por completo de Pol Pot sacando a relucir las críticas que había formulado contra él Mao Tse-tung, el quinto hombre de la tan detestada hoy banda de los cuatro, y reconoce, al igual que los jemeres rojos, a Sihanuk, de aspecto más democrático, como defensor de la independencia camboyana.

La población camboyana, después del «comunismo» a la china alineado con los Estados Unidos, va a hacer la experiencia del «comunismo» a la rusa. Un régimen bárbaro sustituido por otro régimen bárbaro, pasando de la órbita de Washington a la de Moscú. El asunto camboyano muestra una vez más el grado de ignominia y de monstruosidad del mundo capitalista. Los grandes de este mundo van ahora a discutir el acontecimiento en torno a una mesa en la ONU. Moscú, después de Vietnam y Laos, ha reconocido el nuevo régimen camboyano dirigido por el FUNSK,1 sin dejar de hablar de los derechos humanos pisoteados por el antiguo régimen de Pol Pot. Vosotros, «buenos pueblos», ¡no tenéis más que REVENTAR!

  1. Frente Unido Nacional para la Salvación de Kampuchea, constituido en diciembre de 1978 bajo patrocinio vietnamita; tomó Phnom Penh el 7 de enero de 1979. ↩