Alarme, n.º 6, octubre-noviembre-diciembre de 1979 (pág. 12). PDF del número completo · Texto original en francés

Varias oleadas de huelgas han sacudido la ciudad de Cherburgo desde la primavera pasada. La de las empresas Lardet-Babcock duraba ya tres meses cuando se decidió evacuar las calderas fabricadas por la fábrica. Vino entonces, a mediados de septiembre, el enfrentamiento entre las fuerzas de represión del Estado y los obreros. Los sindicatos se vieron —al menos durante un tiempo— desbordados por obreros (de 300 a 400) que se manifestaban solidariamente con los 80 de Lardet-Babcock, situándose en su terreno de clase y empleando la violencia para hacer liberar a un compañero que estaba siendo juzgado o para rechazar en varias ocasiones a los CRS y a los guardias móviles1. Sin embargo, en conjunto, los obreros de Cherburgo parecen haber confiado siempre en sus sindicatos (en este caso solo estaba implicada la CGT) para resolver sus problemas, siendo así que la única ventaja que conquistaron (la liberación del compañero juzgado) la conquistaron ellos mismos, y pese a la reprobación sindical de la violencia que habían empleado.

Fueron derrotados: fábrica y calderas evacuadas, ciudad «limpiada», y la CGT pudo publicar un comunicado de victoria... de su victoria, de la de los patronos y del Estado sobre los obreros de Cherburgo.

  1. CRS (Compañías Republicanas de Seguridad) y gardes mobiles (gendarmería móvil): cuerpos franceses de policía antidisturbios. ↩