Alarme, n.º 11, enero-febrero-marzo de 1981 (págs. 12-13). PDF del número completo · Texto original en francés

PERIÓDICO DE LOS REVOLUCIONARIOS DEL PARTIDO LIBERAL MEXICANO, 1900-1918

No hemos tomado estos extractos porque hagamos nuestras todas las posiciones de Flores Magón, sino para mostrar la vivacidad, el espíritu revolucionario de una parte poco conocida del movimiento revolucionario mexicano. En efecto, la imagen que la gente tiene de la revolución mexicana es demasiado folclórica (Pancho Villa, Zapata, etc.), cuando ya en aquella época numerosos militantes defendían en México el internacionalismo proletario.

Extractos del Manifiesto a todos los trabajadores del mundo

El pueblo mexicano se encuentra actualmente en rebelión abierta contra sus opresores, y tomando parte en la insurrección general están quienes no creen ni en la bondad de los gobiernos paternalistas ni en la imparcialidad de las leyes elaboradas por la burguesía, quienes saben que la emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos, quienes están convencidos de la acción directa, quienes desprecian «el sagrado derecho de propiedad», quienes no han tomado las armas para encumbrar a un nuevo amo, sino para romper las cadenas del salariado. Estos revolucionarios están representados por la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano, cuyo órgano oficial, REGENERACIÓN, expone claramente sus posiciones...

Compañeros de todos los países: la solución del problema social está en manos de los desheredados de la tierra, y exige la práctica de una gran virtud: la solidaridad. Vuestros hermanos mexicanos han tenido el valor de enarbolar la bandera roja; pero no para hacer con ella una pueril proeza en inofensivas manifestaciones callejeras, manifestaciones que acaban casi siempre con la detención de los manifestantes por los cosacos de la tiranía, sino para sostenerla con firmeza en los campos de batalla como un altivo desafío a la vieja sociedad, a la que se trata de aplastar para fundar sobre terreno sólido la nueva sociedad de justicia y de amor...

El supremo recurso actual es la agitación. Agitación individual de los trabajadores conscientes, agitación colectiva en las sociedades obreras y de librepensamiento; agitación en la calle, en el teatro, en el tranvía, en los centros de reunión, dondequiera que nuestra voz pueda ser oída...

Nuestra causa es la vuestra: si permanecéis inactivos mientras vuestros hermanos reciben la muerte con la bandera roja en la mano, con vuestra inacción daréis un rudo golpe a la causa proletaria...

Comprended el peligro que nos amenaza frente a TODOS LOS GOBIERNOS del mundo, que ven en el movimiento mexicano la aparición de la revolución social, la única que temen todos los poderosos de la tierra.

Compañeros, cumplid con vuestro deber.

(Ricardo Flores Magón, Librado Rivera, Anselmo L. Figueroa, Enrique Flores Magón, 3 de abril de 1911.)1

(Traducido por nosotros del libro Regeneración 1900-1918, Ediciones Era, colección Problemas de México, 1977.)

Puntos rojos

(Fragmentos del mismo libro, extractos traducidos por nosotros, artículo de Práxedis Guerrero, 1910.)2

  • Respetad el orden existente, someteos a las leyes que lo hacen inviolable para los cobardes y seréis eternamente esclavos.
  • Sembrad una pequeña simiente de rebeldía y determinaréis una cosecha de libertades.
  • La pasividad y la mansedumbre no implican bondad, como la rebeldía no significa tampoco salvajismo.
  • Hay gentes que son humanitarias en extremo cuando se trata de una revolución que beneficie al pueblo, pero que olvidan todo escrúpulo cuando se trata de una guerra que sirva a sus ambiciones.3
  • Si os parece que andando no llegáis a la libertad, corred entonces.
  • Los triunfos morales no bastan para emancipar a un pueblo, como las comidas espirituales no alimentan ningún cuerpo.
  • La revolución con todo y sus violencias acabará con la posibilidad de las guerras.
  • Hay muchos impacientes por la hora de la libertad, pero ¿cuántos trabajan por acercarla?
  • Acompañad la acción al deseo y tendréis probabilidades ciertas de satisfacerlo.
  • Si sentís deseos de inclinaros ante un déspota, hacedlo, pero levantad una piedra para terminar dignamente el saludo.
  • Puede haber agua sin peces y pueblos sin tiranos, pero no puede haber peces sin agua ni tiranos sin pueblos.

(Ricardo Flores Magón, Regeneración, 1910, según el libro Regeneración 1900-1918, colección Problemas de México, Ediciones Era.) En efecto, en el libro La révolution mexicaine de Ricardo Flores Magón, ediciones La Réplique, este mismo texto es más largo y termina de otra manera; con todo, en lo que coincidía, hemos tomado la traducción de las ediciones La Réplique.

El verdadero revolucionario es por excelencia un fuera de la ley. El que se esfuerza por respetar la Ley será a lo sumo un buen animal doméstico; pero nunca un verdadero revolucionario.

La Ley conserva, la Revolución renueva. Si hay que renovar, hay que empezar, pues, por romper la ley.

Pretender que la revolución pueda hacerse conforme a la ley es una locura, un contrasentido. La Ley es un yugo: quien quiera librarse de él tiene que romperlo.

Quien dice a los trabajadores que, respetando la Ley, se puede obtener la emancipación del proletariado, es un embustero, porque la Ley manda dejar en manos del rico lo que nos ha robado. Ahora bien, la expropiación de la riqueza en beneficio de todos es la condición sin la cual no puede haber emancipación humana.

La ley es un freno, y con frenos no se puede alcanzar la libertad.

La Ley castra, y los castrados no pueden aspirar a ser hombres.

Las libertades conquistadas por la especie humana son obra de los ilegalistas de todos los tiempos, que agarraron las leyes y las hicieron pedazos.

El tirano muere a puñaladas, no a golpe de artículos de la Ley.

La expropiación se hace pisoteando la ley, no dejándose aplastar por ella.

Por eso nosotros, revolucionarios, tenemos que estar forzosamente fuera de la Ley. Tenemos que salirnos del camino trillado de las convenciones y abrir vías nuevas.

Rebeldía y legalidad son dos términos opuestos.

Dejemos, pues, la Ley y el orden a los conservadores y a los estafadores.


El Capitalismo sonríe cuando el trabajador emplea la boleta electoral para conquistar la libertad económica; pero tiembla cuando el trabajador rompe, indignado, las boletas, que no sirven más que para elegir parásitos, y empuña el fusil para arrancar resueltamente de manos de los ricos el bienestar y la libertad. El capitalismo sonríe ante las masas obreras que votan, porque sabe muy bien que el gobierno es el instrumento de los que poseen los bienes materiales y el enemigo natural de los desheredados, por socialista que sea; pero su sonrisa se vuelve convulsión de terror cuando, perdida la confianza y la fe en el paternalismo de los gobiernos, el trabajador yergue el cuerpo, pisotea la Ley, confía en sus puños, rompe sus cadenas y parte con ellas el cráneo de las autoridades y de los ricos...

(Traducción de las ediciones La Réplique.)4

  1. Manifiesto de la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano fechado en Los Ángeles el 3 de abril de 1911. El francés escribe «Anselma L. Figueron»: se trata de Anselmo L. Figueroa, miembro de la Junta. Escrito en español; estos párrafos se dan traducidos de la versión francesa de Alarme, porque el original español no se ha podido consultar. ↩

  2. Los «Puntos rojos» de Práxedis G. Guerrero (1882-1910) aparecieron en Regeneración (Los Ángeles) entre septiembre y noviembre de 1910. Damos el texto original español de Guerrero en lugar de retraducir la versión francesa de Alarme, que lo sigue de cerca, con dos diferencias: en el primero, el francés dice «las leyes, que solo son inviolables para los cobardes»; la otra se indica en la nota siguiente. ↩

  3. El original de Guerrero dice «cuando se trata de una revolución que beneficie al pueblo»; la versión francesa, «cuando se trata de criticar una revolución». ↩

  4. Los dos textos de Ricardo Flores Magón, escritos en español, se dan aquí traducidos de la versión francesa de Alarme, porque el original español no se ha podido consultar. «Boleta electoral» es la voz mexicana por «papeleta de voto». ↩