Alarme, n.º 39, enero-febrero-marzo de 1988 (pág. 6). PDF del número completo · Texto original en francés
Time del 18 de abril nos describe una ceremonia de incorporación de jóvenes en la empresa Ito-Yokado, de 21.000 asalariados repartidos entre grandes superficies y restauración. En un gran vestíbulo, 2.000 nuevos contratados, adolescentes de ambos sexos, de uniforme y en formación militar, hacen gimnasia. La foto basta para producir un choque de repulsión. Una voz los recibe con estas palabras: «¡Enhorabuena por vuestro ingreso en nuestra compañía!». El año pasado, esta obtuvo 8.000 millones de beneficios. La lealtad a la compañía es esencial. Un jefe arenga a los reclutas: «Os pido tres cosas. 1) Prestar la máxima atención a los clientes. 2) Mostrar siempre sinceridad, humildad y gratitud. 3) Saber que solo vosotros mismos construiréis vuestro futuro». Se oye el himno de la compañía: «Echemos a volar hacia el futuro. Si nos damos la mano, nos convertiremos en un gran arco iris».
He ahí la imagen indignante de la sumisión completa de una clase obrera que ha permitido la victoria competitiva del capitalismo japonés. El consenso nos lleva a ello, también en Europa.