Alarme, n.º 39, enero-febrero-marzo de 1988 (págs. 5-6). PDF del número completo · Texto original en francés

«El Consejo Económico y Social cuenta, entre las víctimas de la gran pobreza, 2,5 millones de personas con ingresos notoriamente insuficientes, 1 millón de parados sin subsidio, 400.000 personas sin cobertura social y de 200.000 a 400.000 sin techo o en alojamientos improvisados». (Le Monde, 26/01/88.)

Remedios propuestos.

Por Chirac: una orientación que asocie la noción de renta mínima a la de actividad mínima adaptada a todos los casos.

Barre: combinar «la ayuda a la supervivencia y la ayuda a la reinserción personalizada a fin de ayudar a los pobres... a ayudarse a sí mismos».

El Partido «Socialista»: «renta mínima de inserción» de 2.000 francos con una contrapartida en trabajo.

El Partido Stalinista: 3.000 francos por hogar y una ayuda complementaria del Estado para las familias «presas del hambre».

Juquin, el que colgó los hábitos:1 para los hogares con ingresos inferiores al SMIC, completárselos con un subsidio.

Y por su parte, Laguiller, Boussel-Lambert y Krivine, todos a una, apenas superan el más caritativo de estos tapujos preelectorales.

Nadie señala que la modernización tecnológica y la competitividad han sido posibles gracias a esos cuatro millones y medio de obreros arrojados a la miseria, y a la explotación intensificada de los demás, mucho más que a las inversiones financieras. He ahí el consenso, alimento cotidiano de la acumulación ampliada del capital, al que también prestan su concurso las organizaciones de los tres últimos líderes citados.

En contra del consenso está la organización de la clase entera para tomar en sus manos la tecnología, reducir el tiempo de trabajo tanto como esta lo permita y producir para colmar todas las necesidades, sin industria de guerra ni ocupaciones sociales parasitarias. No hacerlo, no gritar esa necesidad, es traicionar las enormes posibilidades revolucionarias que se ofrecen al proletariado, incluida la toma del poder.


  1. Pierre Juquin, antiguo dirigente del PCF, que rompió con el partido y fue candidato disidente a las presidenciales de 1988. ↩