Alarme, suplemento al n.º 39, mayo de 1988 (pág. 4). PDF del número completo · Texto original en francés

En el mes de marzo del 88 se produjo una ruptura en Fomento Obrero Revolucionario. Los autores de ésta, a pesar de habernos comunicado su intención de hacer una declaración pública, no la han hecho aún y por lo tanto debemos informar nosotros mismos sobre las circunstancias en que se produjo. Sin embargo, consideramos que deben ser quienes han roto los que expongan el término político de su desacuerdo presente; si no lo hicieran, nos veríamos obligados a denunciar sin más gasto de palabras su total inconsecuencia.

Dicho esto, ¡vayamos a los hechos! A mediados del año 87, dos militantes del FOR rompieron la disciplina de nuestra organización en relación con el grupo argentino «Emancipación Obrera», del que habían hecho la apología durante largos meses. No es necesario dar detalles de este asunto, ya que su falta, una vez descubierta a pesar de sus disimulos y mentiras, fue reconocida como tal por el conjunto de la organización. Sin embargo, poco después de haber recibido vivos y legítimos reproches por parte de algunos, estos dos militantes declararon querer cesar momentáneamente toda actividad. Una organización revolucionaria no puede retener a nadie, pero a partir de ese momento sólo a ella le corresponde decidir la reintegración de militantes y su oportunidad. Los dos «militantes» apartados, sin ninguna moderación por no decir otra cosa, y algunos militantes en activo, conciliadores respecto a ellos a pesar de su falta, quisieron decidirlo de otro modo. Los «dos» debían reintegrarse inmediatamente, y en esta cuestión los protegidos, y más aún sus protectores, lo pusieron todo patas arriba, hasta el punto de hacer depender de esta reintegración el porvenir y el funcionamiento del FOR. Fue el comienzo de una querella intestina y destructora que duró seis meses aproximadamente y que engendró una importante correspondencia interna. Se impone volver atrás. Había habido ya seis meses de nerviosismo provocado por la defensa exagerada de los «dos» del grupo E. O., con argumentos de estilo «tercermundista» en el «mejor» de los casos, contra la crítica a este grupo que se esbozaba en nuestro seno; hubo todavía algunos meses de discusiones muy penosas para poner al desnudo la falta de los «dos» respecto a los argentinos. Esto pesaba mucho, muchísimo, y nuestra organización apenas conseguía reponerse cuando, desde su retiro decidido poco antes, los «dos» relanzaban un debate que esta vez les concernía directamente. Sin embargo, a partir de ese momento, fue menos su propia actitud que el apoyo que sabían tener asegurado para su reintegración, y al que pertenecían en particular dos de los creadores del FOR en Francia, lo que sembró de nuevo la confusión y paralizó casi totalmente nuestra actividad. Esto ya no podía durar más, y en vista del comportamiento general de los «dos», mucho más que de su sola falta, reconocida por todos, un militante redactó una petición para que su retirada voluntaria se convirtiera en expulsión. La mayoría del FOR se pronunció a favor; luego, ante esta determinación, una minoría en contra, reclamando una asamblea general en la que debían estar presentes los «dos». Habiéndose pronunciado los militantes, la asamblea era superflua, pero iba a dar que hablar. En ese momento rozábamos el delirio «democrático», si es que intentar modificar una votación puede llamarse así, y el FOR corría peligro de convertirse, según la expresión de uno de sus militantes, en un club de librepensadores. A excepción de un militante, la mayoría, y no sin verse atosigada por la minoría, rechazó, pues, la celebración de la famosa asamblea. Se había proyectado anteriormente, es cierto, una asamblea, pero nada tenía que ver con la propuesta después. Dicho esto, ante la negativa de la mayoría, la minoría decidió romper con el FOR. Lo repetimos: desconocemos aún el término político de esta ruptura. Sea como fuere, por nuestra parte extraeremos las enseñanzas de esta experiencia poco brillante a la luz de nuestras posiciones políticas, pues es desastroso que un grupo como «Emancipación Obrera», uno de los más débiles ideológicamente dentro del mal llamado «medio», esté en el origen de esta grave perturbación.

Texto español según «F.O.R. informa», Alarma, tercera serie, n.º 25, julio de 1988, traducción del FOR de este mismo texto francés, cotejada con el original.1

  1. Alarma lo publicó con una nota final: «El texto que precede es traducción del publicado por los compañeros en Francia. Los que aquí en España permanecemos en FOR reproducimos el texto por considerarlo expresión mayoritaria de FOR». Seguimos la división en párrafos del original francés y lo hemos completado o corregido allí donde la versión española se aparta de él: «sin más gasto de palabras» (falta en Alarma); «la reintegración» (Alarma: «la integración»); la frase «nuestra organización apenas conseguía reponerse cuando, desde su retiro decidido poco antes, los "dos" relanzaban un debate» (Alarma: «conseguía apenas reponerse de su retirada decidida hacía poco cuando los "dos" relanzaban un debate»); «Se impone volver atrás» (Alarma: «Sin embargo, los problemas venían de lejos»), y algún matiz menor. Corregimos además las erratas evidentes. ↩