Alarme, n.º 43, enero-febrero-marzo de 1989 (págs. 5-9). PDF del número completo · Texto original en francés
Nuestro camarada G. Munis murió el 4-02-89. Publicamos aquí su biografía de militante tal como él aprobó su redacción y edición como epílogo de Jalones de derrota, promesa de victoria, edición de 1977. La publicación de este texto permite comprender cómo los avances teóricos de Munis y sus diversos combates no constituyen la obra de un genio solitario, sino que se nutrieron de su compromiso con la lucha de clases en todos sus grados de intensidad, de la profundización política llevada a cabo con sus camaradas en las organizaciones a las que perteneció y de su reflexión personal. Su vida sólo habla de una continuidad: la de la lucha por la revolución comunista. Está salpicada de rupturas que permiten cada vez perseguir mejor el mismo objetivo.
Esta biografía, o mejor dicho, los combates librados en diferentes frentes a la vez y sucesivamente, subraya el silencio de unos (trotskistas) o las deformaciones de otros sobre la actividad y las ideas de Munis. De la batalla en la revolución en España a la defensa incondicional... del derrotismo revolucionario durante la guerra, de la caracterización de Rusia, pasando por la ruptura con la IV Internacional, a la denuncia de los sindicatos contra la revolución, en medio de revolucionarios espantados ante tanta audacia, nunca vaciló; rompió con los errores del pasado, secamente y sin pedir perdón. En suma, tanto como dijo, hizo.
Saludamos la memoria de nuestro camarada Munis.
La continuidad que aseguramos es, así lo esperamos, el mejor homenaje que puede rendirse a un camarada cuyo compromiso militante siguió siendo entusiasta y lleno de brío, cualesquiera que fuesen las vicisitudes de su combate por la revolución comunista.
Esbozo biográfico revolucionario de G. Munis
G. Munis figura entre los primeros adherentes a la Oposición Comunista de Izquierda Internacional iniciada por Trotsky, que en España adopta pronto el nombre más conocido de Izquierda Comunista. En tal calidad, sus primeros pasos fueron contra la dictadura de Primo de Rivera, en un pueblo de Extremadura. Interviene sucesivamente en la campaña para las elecciones municipales que derrocaron la monarquía, y en la campaña para las Cortes constituyentes, pero advirtiendo que la democracia republicana sería también un régimen de dominación capitalista. Primera polémica, en defensa de la revolución rusa frente a reformismo y stalinismo, contra el futuro primer secretario de la asamblea constituyente, Vidarte.
Meses después contribuye clandestinamente a organizar la Oposición trotskista en México. Colabora a la victoria de una importante huelga de los trabajadores del cemento en la capital. Es apresado en pleno mitin y expulsado del país.
De vuelta a España, toma parte en algunos movimientos huelguísticos en la zona de Llerena (Badajoz); escribe en Joven Espartaco y más tarde en otras publicaciones de la Izquierda Comunista: La Antorcha, El Soviet, Comunismo, revista teórica ésta. Como tantos otros entonces, es detenido diversas veces en reuniones y otras actividades de militante.
Al salir del servicio militar se ventean ya los acontecimientos de Octubre del 34. Es nombrado representante de la Izquierda Comunista en la Alianza Obrera de Madrid. A su iniciativa en ella se debió el movimiento de acogida y alojamiento, en Madrid y otras ciudades, de las mujeres e hijos de los huelguistas de Zaragoza, que les dio la victoria después de meses de paro general.
En el momento de la siega ese verano, al estallar la huelga de los trabajadores agrícolas, propone en la Alianza Obrera declarar huelgas de solidaridad en Madrid y las principales ciudades de provincias. Ante la negativa obstinada de las representaciones socialistas (mayoritarias), rompe con la Alianza Obrera por considerar que propiciaba la derrota futura de los trabajadores industriales. Días después es desautorizado por su organización, que nombra otro delegado.
Publica en Comunismo un artículo sobre El momento insurreccional, reproducido en folleto por los trotskistas de Cuba. Escribe ¿Qué son las Alianzas Obreras? trabajo publicado incompleto, como folleto, que le valió después de Octubre una condena por incitación a la rebelión.
En 1935, la crisis de todas las organizaciones obreras no exime a la Izquierda Comunista. En su seno, Munis apoya la tendencia de Esteban Bilbao, que había propuesto entrar, con derecho de fracción y sin abandono de programa, en la Juventud Socialista, que entonces condenaba reformismo y stalinismo, pronunciándose por la IVª Internacional que Trotsky reclamaba desde principios de 1933. Sin embargo, el ingreso no llegó a ser de veras efectivo, y la Juventud Socialista quedaría apresada por el stalinismo, vía Carrillo y Melchor, dos de sus dirigentes vueltos del revés en Moscú.
Se opone a la tendencia de Nin y Andrade, que a finales del 35 se fusionó con el catalanista Bloque Obrero y Campesino de Maurín, porque incurría en una dejación de principios. De ella salió el POUM.
1936, en medio de la dispersión de la mayoría de los hombres, de la muerte de otros, del fragor de las armas y del tumulto de ideas excelentes, equivocadas o calculadamente pérfidas originadas por la conmoción de Julio, Munis acomete la creación de una nueva organización revolucionaria. Ahora ya directamente en nombre de la IVª Internacional, cuya fundación, prevista, tendría lugar en 1938. De su actividad en compañía de algunos camaradas de lucha españoles e internacionales, resultó la creación de una Sección Española pro-IVª Internacional. Publicó ésta un número indeterminado de volantes en defensa del poder obrero frente a la reconstitución del poder reaccionario del Frente Popular, inició la publicación de La Voz Leninista, de Boletines y críticas del POUM y de la CNT. La actividad de la Sección tuvo su florecimiento durante la insurrección de Mayo de 1937 en Cataluña.
El ¡Alto el fuego! de la CNT y la consecuente represión del partido de la policía rusa, obligaron a los revolucionarios a soterrarse en la clandestinidad. No obstante, un manifiesto-balance de la insurrección y de la represión adquirió gran popularidad y todavía aparecen algunos boletines y números de La Voz Leninista. Al poco tiempo serían asesinados por orden de la policía de Stalin (GPU, la actual KGB) dos de los colaboradores internacionales de Munis: Hans Freund, conocido por Moulin, y Erwin Wolf, ex-secretario de Trotsky. El español Carrasco desapareció en un medio stalinista. Era amigo de Munis desde el servicio militar.
A finales de 1937, la revolución estaba liquidada. Los revolucionarios se batían con enorme desventaja, cercados de nueva policía y delatores, teniendo en frente incluso a la C.N.T. Cuando, entrando el otoño, fue cercado y tomado por tanques rusos, sin que la C.N.T. moviese un dedo, el último Comité de Defensa de la revolución, que ocupaba un vasto local en El Paralelo de Barcelona, quedaba terminada toda posibilidad de recuperación del proletariado. Las cárceles se vaciaban de fascistas y reaccionarios, e iban amontonándose en sus celdas los revolucionarios. Munis no tardaría en encontrarse en una de ellas, tras múltiples sevicias de la policía infeudada al Partido «comunista». Fue sometido a un proceso calcado de las falsificaciones judiciales de Moscú. Acusación: sabotaje y espionaje al servicio de Franco, disrupción y huelgas en la retaguardia, a fin de facilitar la victoria fascista, organización de la insurrección de Cataluña en mayo, proyecto de asesinato de Negrín, Comorera, Pasionaria, José Díaz, Prieto, y, «por vía de ensayo», asesinato efectivo de un capitán ruso1. Segundo acusado: Jaime Fernández Rodríguez.
Juicio a puerta cerrada, sin derecho a defensa, a quince días contados de la fecha en que intervino un juez instructor cuya instrucción se limitó a copiar el informe policíaco. Tribunal semimilitar y petición de pena de muerte para los dos primeros acusados. Una campaña internacional de protesta difiere la vista de la causa, de fecha en fecha, hasta principios de enero de 1939. Mes y medio antes, traslado al castillo de Monjuich, tubo de la muerte, calabozo número tres. Fuga en el último momento, y éxodo a Francia. Tiempo después, en la emigración, un hombre en ruptura con el partido de Moscú por asco de su política, confesaba a Munis que su unidad militar recibió orden de ir a ejecutarlo, junto con otros presos revolucionarios, antes de retirarse hacia la frontera. Su nombre: Eladio Fernández, gallego avecindado en Madrid.
Después de Francia, México y relación personal con León Trotsky y su mujer, Natalia Sedova. Interviene repetidamente en el proceso incoado al asesino de León Trotsky. Las conclusiones de la parte civil, adjuntas al expediente, por Munis escritas, fueron citadas por los jueces para establecer «la verosimilitud» de la pertenencia del asesino a la policía secreta de Moscú.
Campaña en la prensa mejicana, inspirada y pagada por esa misma policía, presentando a Munis, Victor Serge, Julián Gorkin, Marceau Pivert (dirigente del Parti Socialiste Ouvrier et Paysan) como muy conocidos agentes de la Gestapo, porque trotskistas. Amenazas de muerte en los conventículos de stalinistas españoles y públicas en El Popular.
La campaña gozaba de impunidad, y de complicidades más o menos interesadas, gracias a la nueva alianza de Rusia con Estados Unidos, Inglaterra y Francia. Sabiéndolo, el único de los atacados que en verdad era trotskista, Munis, escribe al Presidente de la república poniendo en evidencia las falsificaciones inveteradas de los sirvientes de Moscú, y declarando que su posición respecto a la guerra mundial era la tradicional en los revolucionarios, opuesta a los dos bandos imperialistas. Sumados a los calumniadores algunos diputados mejicanos amparados por su inmunidad parlamentaria, Munis les reta a renunciar voluntariamente a ella, a fin de poder medirse con ellos ante un tribunal. No lo hicieron, pero la campaña cejó, no sin prometer a los calumniados una muerte cierta a la vuelta de cualquier esquina... o más tarde en España.
A partir de 1941, trabajo de estudio y reconsideración teórica en que participa Benjamin Péret, y primeras divergencias con el partido trotskista estadounidense, tocantes a su actitud ante la guerra imperialista y las resistencias nacionales. De una en otra, las divergencias llevarían la sección española a romper con la IV Internacional en 1948. Antes de esa fecha, edita, con el grupo español en México, sucesivamente 19 de Julio, Contra la Corriente y Revolución. Publica Jalones de derrota.
Después de la ruptura, trabajo revolucionario independiente. Ida clandestina a España, a seguidas de la gran huelga barcelonesa de 1951. Es detenido a finales del año siguiente y condenado a diez años. Como cuerpo de delito figura una obrita titulada: Cuatro mentiras y dos verdades (Política rusa en España). A su liberación2 emigra otra vez a Francia, donde reanuda actividad de grupo y teórica iniciando, con Péret, Fernández y algunos jóvenes, la edición de Alarma. Publica, unido a un texto de Péret, Los sindicatos contra la revolución y Partido-Estado, stalinismo, revolución.
Después, a partir de 1977, participa en las actividades de Fomento Obrero Revolucionario, tanto en la sección española, que edita Alarma, como en la francesa, que edita Alarme. Por demás, se consagraba a la redacción de un texto sobre el Estado, que publicaremos resumido en L'Arme de la Critique.
El «Esbozo biográfico revolucionario» sigue el texto español de Munis, epílogo de Jalones de derrota, promesa de victoria (1977), según Perfiles revolucionarios, cotejado con la versión francesa de Alarme; la presentación, la nota sobre Italia y el último párrafo («Después, a partir de 1977...»), añadidos de Alarme, los traducimos del francés.3
La muerte de ese sujeto, llamado Narvich con falso nombre, de seguro, pareció inventada a los acusados. Pero Gorkin dice en Caníbales políticos que fue ejecutado por gente del POUM, porque había intervenido en el asesinato de Nin. ↩
Va a Italia, donde discute principalmente con Battaglia Comunista y Onorato Damen. Allí escribe Los sindicatos contra la revolución sin lograr convencer a sus interlocutores. (N. de la R.) ↩
La versión francesa abrevia o modifica algún detalle del texto español: «en una pequeña ciudad» de Extremadura; «Lors de la sécheresse du même été» («durante la sequía de aquel mismo verano») por «en el momento de la siega ese verano»; «el KGB de entonces» por «la actual KGB»; añade «más recientemente» ante Partido-Estado, stalinismo, revolución; y omite «y de complicidades más o menos interesadas» y «inveteradas». Seguimos en todo el texto español de Munis, salvo en la división en párrafos, que es la de Alarme. ↩