Boletín, n.º 1, Barcelona, enero de 1937 (págs. 6-8). PDF del número completo

Acaba de reunirse el Comité Central ampliado del P.O.U.M., estando en plena crisis el gobierno de la Generalidad y reunida la S. de N. para tratar el asunto de España. Tan excepcional es la importancia del momento, que uno de los delegados aseguró que la reunión será "histórica". Indaguemos en sus debates y resoluciones cómo pretende el P.O.U.M. hacer la historia.

El resumen de los debates aparecido en "La Batalla" está demasiado expurgado para dar una idea exacta de la incoherencia ideológica del P.O.U.M. Sin embargo, se encuentra todo el arco iris político. Opininiones verdaderamente revolucionarias; opininiones completamente reformistas; opiniones de cuidado oportunismo centrista; otras más anarquistas que marxistas, y hasta opininnes que nada tienen que ver con la lucha de clases. "La revolución está hecha", declaraba el delegado de Vinaroz mientras al P.O.U.M. se le arrojaba por la ventana de la Generalidad. La expulsión estaba patrocinada por el P.S.U.C. simultáneamente al momento en que la U.R.S.S. aceptaba el proyecto de mediación franco-británico. A pesar de todo no faltaron delegados reaccionarios, como el de Villanueva y Geltrú, pidiendo el cese de la campaña contra la I. C., o como Valencia, para quien "el partido está demasiado a la ofensiva" y encuentra natural una aproximación con Caballero y Prieto, Comorera y José Díaz, a los que llama FUERZAS MARXISTAS. Se pidió, como si se tratara de un pleno de la F.A.I., la entrega de la tierra a los municipios. Hubo condenas para la II y III Internacional y acusaciones de sectarismo para la IV. Se propuso, nada menos que por el secretario sindical, que los grupos de oposición del P.O.U.M. "se preocupen de que la U.G.T. tenga representación directa y propia en el gobierno"; al lado de esto, la reconstitución de la Alianza Obrera y la creación de juntas de obreros, campesinos y combatientes. ¿Pero qué tiene de asombroso esta discordancia incompatible, no de opininiones en torno a un problema concreto, sino discordancia de principios, cuando el pleno en bloque, al mismo tiempo que explica la crisis como un frenazo a la revolución, "considera imprescindible la unidad de acción del proletariado para llevar hasta el fin la lucha contra el fascismo"; es decir, imprescindible el frente único —el Comité Central no quiere decir Frente Popular— con y bajo los principios de la pequeña burguesía, el mismo que permite "poner un dique a la revolución ascendente y hacer un esfuerzo para contenerla"? (La Batalla, 16-12-936).

En "La Batalla" hay un misterioso vacío al iniciar el resumen de las sesiones. Los delegados aparecen discutiendo la cuestión política sin que el diario mencione siquiera el informe del Comité Ejecutivo. Habrá motivos, puesto que no hay efecto sin causa. El pleno de "importancia histórica", no discute o no quiere informar al proletariado del criterio que le merece su propia gestión gubernamental. En la resolución política sólo se dice que después del 19 de julio, "el proletariado pasó a ejercer la hegemonía absoluta del movimiento revolucionario" y ahora la burguesía intenta levantar cabeza. Inútil buscar una contestación categórica a la cuestión: ¿fué o no fué justa la colaboración en el gobierno de la Generalidad?

El problema del poder es el decisivo para el movimiento obrero, y un partido que se proclama el de la revolución no puede pasarlo por alto sin negar su pretensión. Pero sobre esto, la falta de criterio del P.O.U.M. es más aparente que real. Decir a los trabajadores que "el proletariado pasó a ejercer la hegemonía absoluta del movimiento revolucionario", equivale a decirles que el gobierno de la Generalidad, con uno o dos representantes del P. O. U. M., es el gobierno de la revolución. Cada trabajador consciente se preguntará cómo es posible que Comorera y compañía en el poder, cuando la "hegemonía absoluta" era del proletariado, según el P.O.U.M., representen ahora la cabeza de la burguesía.

Un partido verdaderamente revolucionario habría dicho a las masas: entregada la mayoría del proletariado a los líderes reformistas y stalinianos, sin una noción marxista, por parte de la C.N.T., de la política proletaria, la revolucion no encontro su expresion politica adecuada, por lo que el poder nunca escapo por completo al control de la burguesia y nosotros cometimos un error con la colaboracion en la Generalidad". El P.O.U.M. no ha podido decir esto porque esta dispuesto a volver a ocupar un puesto a la primera llamada, como lo repitieron diversos oradores en el Olimpia, a pesar de que, como contrapartida, reclama una asamblea constituyente de obreros, campesinos y combatientes y un "gobierno obrero y campesino".

Hay para preguntarse si los dirigentes del P.O.U.M. han asimilado lo mas elemental del marxismo. El proletariado no puede entretenerse en hacer constituciones hasta apoderarse del poder politico y desarraigar a la burguesia de sus bases economicas y sociales. La revolucion, para demostrar que "la burguesia intenta levantar cabeza", debiera enseñar la relacion existente entre la burguesia nacional e internacional y los gobiernos de Valencia y Barcelona, para deducir, no que necesitamos un gobierno obrero y campesino, sino la dictadura del proletariado apoyada en las juntas de obreros, combatientes y campesinos. ¿Es que la dictadura del proletariado asusta al P.O.U.M., algunos de cuyos dirigentes criticaban, no hace mucho tiempo, la consigna de gobierno obrero y campesino, entonces patrimonio de los Stalinianos? Tambien aqui se reconoce la influencia del medio. Una simple conversion en P.O.U.M. elimino las mejores enseñanzas del marxismo.

Continuando la tendencia diaria de "La Batalla", la resolucion calla sobre el papel de los anarquistas en la politica. Y sin embargo, existe un gravisimo peligro de que la C.N.T. colabore con stalinianos y socialistas en el extirpamiento de la revolucion, o bien de que, asustada en determinado momento de la obra antiproletaria a la que se deja llevar, se lance a una aventura fatal. El propio P.O.U.M. ha sufrido las consecuencias de la pretendida politica sindical de la C.N.T.. Es preciso, sobretodo, esforzarse porque los obreros influenciados por el anarquismo, saquen de la experiencia politica que viven, la consecuencia de que solo una politica eminentemente proletaria tal como el marxismo y la experiencia nos lo muestran, puede dar cima a la revolucion y a los problemas de la guerra civil. El P.O.U.M., en lugar de utilizar la critica para atraer al marxismo a los obreros de la C.N.T., prefiere buscar su proteccion con requiebros revolucionarios, a los que la C.N.T. contesta prefiriendo el "ugetista" Comorera, al "politico" Nin.

Nos falta espacio para comentar las resoluciones sindical, militar, de organizacion. Unas palabras nada mas sobre la resolucion internacional.

Es esta un caracteristico documento centrista. Reconoce en abstracto el caracter socialista de la revolucion; que "España se esta convirtiendo en un coto de lucha internacional de clases; constata la responsabilidad de Rusia en la no-intervencion, y llama a la formacion de una nueva internacional" que no puede serlo la IV, fundada por Trotski, sin arraigo entre las masas, por su caracter sectario". Pero olvida declarar que la revolucion socialista es incompatible con la colaboracion, que hoy mismo practica en el consejo provincial de Valencia, y no puede realizarse sino por la dictadura revolucionaria de los trabajadores, consigna a la que renuncia, en nombre del "oportunismo consecuente" (Nin) porque no se siente capaz de vencer los prejuicios introducidos por el anarquismo. Al pedir una disciplina internacional, efectivamente necesaria, debiera secundar las palabras con los hechos, denunciando a las organizaciones filiales del P.O.U.M. en el Buro de Londres, cuya solidaridad con el proletariado español no va mas alla de la del Ejercito de Salvacion, y entre los cuales el S.A.P. aleman acaba de firmar con socialistas y stalinianos un programa de frente popular que seria conservador para Martinez Barrios.

Por lo que al "sectarismo" de la IV Internacional respecta, invitamos a los camaradas del P.O.U.M. a hablar en concreto. Haria muy bien "La Batalla", por ejemplo, publicando las pruebas de nuestro sectarismo con la misma seguridad con que publica los documentos que demuestran la traicion de los stalinianos.

En resumen, el C.C. ampliado del P.O.U.M. ha venido a demostrarnos cuan poco pueden modificarlo los acontecimientos. El pleno no ha representado el menor esfuerzo para enderezar esa lamentable empresa que fue la pretension de crear un partido revolucionario sobre el titulo y las falsas sugerencias de la unificacion. Seis meses de politica de frente popular y cinco de guerra civil no han podido, desgraciadamente, desbrozar al P.O.U.M. de todas las mescolanzas politicas y vacilaciones que le impiden convertirse en el partido de la revolucion.

En lugar de un acontecimiento historico el pleno fue una asemblea incoherente y trivial, de la que los mejores delegados solo podian recoger la impresion de su impotencia para marcar al proletariado el rumbo audaz de la revolucion social

Barcelona Enero de 1937.


ES MARXISTA UNICAMENTE EL QUE HACE EXTENSIVO EL RECONOCIMIENTO DE LA LUCHA DE CLASES ANTE LA DICTADURA DEL PROLETARIADO (Lenin).