Boletín, n.º 2, Barcelona, febrero de 1937 (pág. 16). PDF del número completo

Las ultimas cábalas de la diplomacia internacional en torno a España buscan segun la expresion oficial, "ahogar la revolucion española". Incluso parece que los imperialismos van a llegar a un acuerdo.

La cuestion es muy grave. "Ahogar la guerra" es un eufemismo que adquiere su verdadero sentido subtituyendo la palabra guerra por la palabra revolucion. Nadie se resistira a comprenderlo ni se asombrara de que la burguesia esta en su puesto. Lo inaudito es que pueda llegarse a tal acuerdo con la aprobacion de nuestro propio gobierno y el de la U.R.S.S. Sin embargo; uno y otro participan en la realizacion del acuerdo no en infimo grado.

De la mentalidad verdadera que puede comportar la puesta en practica del proyecto, da una idea solo aproximada el hecho de que no sean considerados como voluntarios las fuerzas africanas y que en la frontera portuguesa sean funcionarios britanicos los encargados de la vigilancia. ¿Pero quien vigila a Inglaterra? Los insuperables caballeros britanicos saben de chantagismo mas de lo que aparentan.

Antes del seis de marzo, fecha en que tal vez empiece a aplicarse el control los fascistas habran recibido los hombres y el material que consideren necesario para derrotarnos definitivamente. De todas maneras no es concebible la aplicacion efectiva del proyecto sin arreglo previo entre Inglaterra y Alemania fundamentalmente. Y la existencia de aquel que alejará a Hitler de Franco, encontrará en Inglaterra una parcialidad total hacia este ultimo. Si Alemania e Inglaterra no han podido entenderse sobre el botin, o el proyecto no se realizará nunca o sera una de tantas ficciones perjudiciales para nosotros. En cualquiera de los dos casos el resultado es el mismo ahogar a la revolucion española.

Fiel reflejo de lo que es en el orden nacional, internacionalmente la politica del Gobierno solo ha servido para perjudicar la guerra, impidiendo la solidaridad del proletariado europeo y el desarrollo de la revolucion mundial, nuestros verdaderos unicos aliados. Las ventajas que actualmente suelen invocarse secretamente como obtenidas, aparte su insignificancia han costado campañas y actuaciones reaccionarias bien visibles y compromisos que ni secretamente se atreven a referir nuestros gobernantes.

La tragedia de estos es que no logran inspirar confianza a la burguesia franco-inglesa, a pesar de un largo aprendizaje como colaboradores de la burguesia española y de los esfuerzos que ahora hacen por presentarse como gente de orden enemiga de innovaciones precipitadas y de la "demagogia trotskista". Es que Inglaterra y Francia saben mucho mejor que nuestros gobernantes que la Republica burguesa no tiene ninguna posibilidad seria de consolidarse; saben que nuestro triunfo necesariamente será el de la revolucion y Franco les atrae irresistiblemente. Toda la dificultad reside en quien inspirará la actuacion de Franco: ¿Berlin o Londres?

Al mismo tiempo, Londres no puede abandonar Valencia mientras el peligro de una guerra exista. Necesita un aliado en el Gobierno español. Y si este aliado aunque se esfuerce no consigue dominar la revolucion, al estallar la guerra, las tropas inglesas y francesas vendran a demostrarnos de que manera saben mantener el orden.

Lo sangriento de toda esta politica lo conoce bien nuestro proletariado. Tal vez aun le espere padecer mayores atropellos. No podemos esperar, porque lo conocemos, que el gobierno adopte la politica necesaria. El proletariado y sus organizaciones revolucionarias deben exigir el abandono de la Sociedad de Naciones, el boicot por el proletariado mundial de todos los buques fascistas y la solidaridad activa, en hombres y en armamentos de todas las organizaciones obreras del mundo.