Contra la Corriente, n.º 1, febrero de 1943 (pág. 28). PDF del número completo

El periódico "Excelsior" publicó escondido entre las páginas interiores el siguiente cablegrama:

"Moscú, enero 2.- Se confirmó hoy aquí que el General Gregorio Zhunkov se hizo cargo de los preparativos de la ofensiva entre Voronesh y Stalingrado, hace seis meses, sucediendo al mariscal Timoschenco, el cual se hizo cargo de otras obligaciones muy importantes.

Zhunkov planeó la presente trampa para el ejército alemán, engañando al mando nazi con un aparente avance en Stalingrado, mientras se aglomeraban elementos en el sector de Voronesh".

Es evidente que el cable no tiene otro objeto que quitar a Timoschenco el renombre y prestigio de la ofensiva actual. Fué sustituido hace seis meses y sólo ahora se anuncia. ¿Por qué? ¿Cuáles son las obligaciones importantes que se le han encomendado? Esto no huele bien. Tukachevsky, Blucher y otros fueron trasladados antes de ser fusilados, para sorprenderlos fuera de cuerpos que les conocían y querían. ¿Cuál es la razón de la substitución de Timoschenco? Si realmente hubiera sido trasladado a otro puesto más importante, el cable no pondría ese cuidado único en revelar que no es él quien ha planeado las últimas derrotas de los nazis. Casi no admite la menor duda que Timoschenco ha entrado en desgracia. ¿Por oposición revolucionaria a la política de Stalin? Nos parece muy poco probable. La hipótesis más aceptable es que Stalin, a semejanza de Mussolini con Italo Balbo, haya temido el prestigio excesivo que estaba adquiriendo su general y lo relegara a segundo plano, antes que fuera demasiado fuerte. Por otra parte se impone una reflexión muy grave: después de haber eliminado a los altos jefes revolucionarios, Stalin dirige la guerra por métodos exclusivamente cuartelarios, ahogando en sangre cuanto sugiera espíritu revolucionario. "Cuando no hay una dirección revolucionaria de la sociedad -decía aproximadamente Robespierre- la guerra puede degenerar facilmente en una dictadura militar". El poder disciplinario y antirrevolucionario concentrado en los generales, puede conducir a un golpe de Estado que liquide definitivamente lo poco que quede de Octubre Rojo e instaure una dictadura militar-fascista. Hacia eso conducen los métodos de Stalin.