Contra la Corriente, n.º 1, febrero de 1943 (pág. 26). PDF del número completo

Una verdadera batalla contra el fascismo ha sido ganada. No en Africa, donde los mismos fascistoides continuan a regir en nombre de otro amo, sino en Francia misma. Es una batalla de la que la prensa burguesa, ocupada en defender la alianza Darlan-Roosevelt, no ha querido hablar. Se trata de la lucha contra el reclutamiento de 150.000 trabajadores franceses para ser enviados a trabajar en las fábricas de Alemania. El fracaso de la campaña de alistamiento voluntario fué rotundo. Coaccionando a la población, el Gobierno de Vichy hizo la siguiente declaración pública: "Si el proyecto de voluntarios sigue fracasando como hasta ahora, Alemania empleará entonces la fuerza. Si continuais la actual actitud de sabotaje de la política de colaboración con Alemania, sufrireis, puesto que no recibireis ninguna de las ventajas preparadas para vosotros". Una ola de huelgas por toda Francia, la de Vichy, fué la respuesta al servil comunicado. Los obreros seleccionados para el trabajo, recurrieron al sabotaje a la hora del transporte, después de practicarlo con sus maquinarias y herramientas. Las huelgas duraban aún cuando las tropas nazis ocuparon toda Francia. Al llegar a Lyon los destacamentos motorizados, los obreros amenazaron con la huelga general si no era retirada la orden de reclutamiento. Los alemanes tuvieron que desistir por el momento. Pero, aunque sea parcial y efímera, los trabajadores franceses han ganado una importante batalla. Esta acción de masas del proletariado francés tiene particular importancia porque se ha realizado al mismo tiempo que Darlan se entendía con Roosevelt y porque rompe la práctica pequeño-burguesa del terrorismo individual, realizado y proclamado como panacea ideal por los stalinistas y los gaullistas. La acción de masas del proletariado, cuando es orientada politicamente por un espíritu clasista, hay que contarla ya en el camino mismo de la victoria proletaria. Hay que señalar, tambien, que el stalinismo y los gaullistas temen la acción de masas porque conduce a la revolución, lo que no conviene a la burguesía angloamericana, a la cual sirven. Pero sólo la acción de masas es realmente positiva y librará a Francia de la opresión extranjera y del fascismo en general.