Contra la Corriente, n.º 1, febrero de 1943 (págs. 18-25). PDF del número completo

Regalos de navidad para el stalinismo

"En relación con el vigésimo-quinto aniversario de la revolución bolchevique, los diarios de Moscú han estado publicando mensajes firmados por líderes religiosos y dirigidos al premier, José Stalin, al Kremlin. Ya son siete los publicados hasta la fecha (informa "Ultimas Noticias", de México, D.F., fecha 3 de Diciembre de 1942) y el tema general de todos ellos es que los verdaderos creyentes de toda Rusia elogian al régimen soviético y a Stalin, como a su líder, pidiendo a Dios que ambos tengan larga vida y logren la victoria sobre Alemania".

El mensaje de Sergei, jefe de la Iglesia Ortodoxa, está concebido en los siguientes términos: "En este día, el del vigesimo-quinto aniversario de la República Soviética, en nombre del clero y de todos los fieles de la Iglesia Ortodoxa Rusa, de acuerdo con el espíritu de nuestra patria, os saludo y bendigo como al líder, elegido por Dios, de nuestras fuerzas militares y culturales, que nos conduce hacia la victoria contra los bárbaros invasores de nuestro pacífico y próspero país y a un brillante porvenir para esta nación. Que Dios os bendiga con la victoria y con la gloria, merecidas por vuestras grandes hazañas en favor de la patria".

Kalistrat, patriarca católico de toda Georgia, envió su laudatorio mensaje a Stalin, desde Tiflis, manifestando que "ha pedido a Dios, en cuyas manos están la fuerza y el poder, que prolongue la vida de Stalin por muchos años y que preserve sus fuerzas corporales y espirituales".

Chobrutsky, jefe de la Comunidad judía, afirma en su mensaje que ha pedido a la providencia que otorgue a Stalin, "el bien amado, el líder elegido por Dios, que representa la voluntad de 200 millones de hombres, visión sin límites y poder en el futuro para que el devorador de hombres, Hitler, pronto sea totalmente destruido".

Abdurakhman de Rasuliev, Mufti de los musulmanes, proclama en su mensaje: "He pedido a Alá que pronto sea derrotado el enemigo, para que bajo la jefatura de Stalin, toda la humanidad y el mundo musulmán queden libres de la tiranía de los alemanes fascistas".

Además, enviaron sendos mensajes el arzobispo Georg, jefe católico de todos los armenios; el promotor espiritual musulmán en el centro de Asia, Ishah Balakhan; el metropolitano de Moscú, y el de Kolomensk, y el de Kiew, y el de Galicia, y....preferimos no seguir, porque es fácil para el lector leer la frase que aquí se impone.

Noticias de tal calaña, desde luego, no admiten duda alguna, ni sobre su procedencia, Moscú, ni sobre su contenido, de evidente fraternidad entre las burocracias religiosa y política de la U.R.S.S.

Episodios de un idilio

Hace tiempo que el stalinismo vienen empleando con la religión un lenguaje idílico. Ahora, las diferentes burocracias religiosas de Rusia ofrendan "al bien amado Stalin" los mejores frutos de su amor. Los mensajes no son producto de la inspiración divina, ni unánime coro de voces seráficas, ni accidentes del azar. Son las declaraciones públicas e infamantes del contubernio que existe entre las burocracias religiosa y política de la URSS. Todo idilio humano que no se realiza entre hombre y mujer es vergonzoso y obsceno, producto de degeneración. Precisamente por esto, el idilio stalinismo-religión nada tiene de extraño. Intervienen en él dos organismos burocráticos degenerados, que se turnan amorosamente, cediéndose el lugar para decir las mayores abyecciones, emulándose y superándose solamente y siempre, en la mayor hipocresía.

Por boca de Thorez, hace pocos años, Stalin -que habla por boca de gansos-, tendió su mano al Papa. El periódico llamado "La voz de México" (México debe protestar por este ultraje a su voz), en homenaje a la amistad entre la III Internacional y el Vaticano, publicó en la primera página de uno de sus números de la época, el retrato de Thorez y el del Papa, acompañados de sus respectivos símbolos: la hoz y la cruz. La farsa que realizan con estos símbolos el stalinismo y el catolicismo bien merece el lugar de honor en un pasquín de chantaje.

El burócrata Stalin, que hace pocos años tendió su mano bolchevizada al Papa, acompañando el gesto con melosas palabras, ahora recibe de todos los jefes religiosos de la URSS no solo un estrechón de manos sino el más fraternal abrazo, acompañado de ósculos equívocos. La mano que extiende un traidor y asesino es recibida jubilosamente, con los brazos abiertos, por hipócritas y farsantes. Es una escena de lumpen humano.

Como vemos, los mensajes tienen antecedentes que honran a Stalin y explican claramente la posición de los burócratas religiosos de Rusia, la cual es de gratitud por los buenos deseos de Stalin para ellos, de recompensa por los favores que de él han recibido. Es un vulgar plagio de una vulgar escena de cabaret en la cual la caricia femenina es pago al cliente que la compra.

Stalin ya está bien relacionado

Stalin ha ido cambiando progresivamente de relaciones sociales, buscando siempre las mas convenientes y a tono con su privilegiada situación de burócrata. Ha ido separándose de los obreros y acercándose subrepticiamente a los privilegiados. Ha ido alejándose de la revolución proletaria e intimando con los imperialismos capitalistas. Primero con los más débiles, después con los más fuertes. En realidad le ha costado trabajo convencer a los influyentes del mundo burgués, pero no hay que olvidar que la voluntad de Stalin es inflexible como el acero. Sabe guisar, además de los platos picantes los que solicita el gusto del cliente.

Ninguna oportunidad ha perdido Stalin para grangearse las simpatías entre sus nuevas amistades. Paso tras paso en el camino de la abyección, traición seguida de traición a la clase trabajadora, al fin se ha salido con la suya. ¿Qué significaba para Stalin el asesinato de toda la vieja guardia bolchevique, si con él realizaba su objetivo de acercamiento a los privilegiados? ¿Por qué iba Stalin a ser fiel al marxismo revolucionario, al internacionalismo, al socialismo, al presente histórico del proletariado, si dicha fidelidad le entorpecía su intimidad con los poderosos del mundo burgués?

Los privilegiados nunca han abierto sus puertas a quienes no pertenecen a su clase, sino después de hacerles entrar primero por la puerta de la servidumbre, para humillarles previamente y garantizar de esta manera fidelidad de lacayos. Y cuando la burguesía consigue un lacayo, hace de él un jefe! Laval fué anarquista primero, socialista después; Mussolini fué un socialista violento; Hitler, un pintor fracasado que pronunciaba discursos furibundos contra el capitalismo, entre los desocupados... Stalin tiene mejor origen que ninguno: proviene de la entraña de una revolución proletaria triunfante y este origen es el que explota y vende en la medida en que lo denigra y traiciona.

Stalin ya ha llegado a ocupar un sitio de honor en el mundo burgués: le defienden los imperialismos; le ensalzan los intelectuales a los que aplaude el capitalismo; le glorifican todas las religiones. Sin embargo, a pesar de todo, su posición no es estable porque no ha podido -a pesar de todas las innumerables traiciones- matar a la Revolución Soviética ni impedir que la voluntad revolucionaria del proletariado mundial siga fiel a su consciencia histórica. Por esta razón, Stalin no puede ser otra cosa que máscara de dos caras, jugador con dos barajas, farsante de anverso y reverso, hipócrita de tomo y lomo.

Stalin, acero mal fundido, amalgama incompleta de hierro proletario y carbono burgués, está condenado a realizar actos híbridos, a procrear discípulos hermafroditas. No ha podido decir a los obreros y campesinos soviéticos que está matando a la Revolución de Octubre y ha tenido que celebrar su vigésimo-quinto aniversario en casa, aunque, al mismo tiempo, para no inquietar con tal celebración revolucionaria a sus amigos anti-revolucionarios del exterior -siempre temerosos-, se ha visto obligado a dejar salir de Rusia, precisamente el día 7 de Noviembre, el incienso que los turiferarios religiosos queman en su honor. De esta manera, los obreros y campesinos soviéticos -a quienes se les niega toda información del exterior- han podido ver que Stalin conmemora la Revolución Soviética y los distinguidos amigos burgueses de Stalin, han visto desde fuera, que Rusia es un país del cual sólo salen palabras oficiales de patriotismo circunspecto, de elogios protocolarios, de cortesía diplomática y, como si lo anterior fuera poco, además, cánticos celestiales y armoniosos de múltiples y diferentes coros religiosos que proclaman la sumisión beatífica de un pueblo de 200 millones de personas, ante el elegido por unanimidad (¡como podía faltar esta vez!) entre todos los dioses para que oriente a la humanidad.

Quien no supo organizar la unidad proletaria sabe realizar la unidad religiosa

Stalin ha logrado la unificación de las fuerzas religiosas en Rusia, hecho sin precedente histórico que para algunos será señal de designios divinos, para otros ejemplo que agregar para comprobar una vez más la genialidad de Stalin y para nosotros otra muestra inequívoca de las traiciones que comete el burócrata del Kremlin.

La unificación de las fuerzas religiosas de Rusia se debida a Stalin, trabajada por él, realizada para él. Siempre ha sido tarea más difícil unir a las iglesias que a los obreros y Stalin ha logrado este éxito que hay que agregar a los muchos por el estilo con que cuenta. La unificación religiosa en Rusia, realizaba al amparo de la oscuridad staliniana, no admite discusión posible. ¿No acabamos de ver, a través de los extractos de los mensajes, que las más antagónicas tendencias religiosas, entonan al unísono, en diferentes lenguas y a diferentes dioses, las plegarias mas devotas para que todos los dioses -juntos o por turno o stajanovistamente, lo ignoramos- velen por la vida de Stalin, para que la prolonguen y cristalicen en ella los triunfos y hazañas que ya ha alcanzado, hasta que llegue el mundo a tener una mejor realidad terrenal bajo los designios inexorables, infalibles y sapientes del elegido de dios, perdón, de todos los dioses? ¿Qué menos pueden pedir los burócratas religiosos de Rusia en honor de quien ha conseguido unificarlos tan entrañablemente, y nada menos que en la Unión Soviética, según los stalinianos, la tierra del socialismo? Los "teóricos" stalininos, ya pueden comenzar a predicar en los púlpitos de las iglesias y decir: En la sociedad socialista, todas las religiones no solamente gozarán de derechos, sino que tendrán nuestra protección, y vivirán todas entrañablemente unidas en honor a la memoria del "sol del socialismo", del "elegido de Dios" y de ninguna manera por los soviets, palabra que repudiamos enérgicamente por estar ligada a Leon Trotsky, quien presidió el soviet de Petrogrado en el 1905 y el soviet de 1917 que tomó el poder.

Milagro aparente y traición real

Parece un "milagro" la unificación de católicos, ortodoxos, judíos, musulmanes, y no lo es. Stalin todavía no hace milagros y la iglesia aún no le ha canonizado para obligarle a hacerlos. Este aparente milagro stalinista sólo es una nueva traición real. Dialecticamente llega un momento en que la cantidad realiza la transformación de la calidad. La cantidad de traiciones que ha realizado Stalin provoca ya la realidad del hecho casi imposible, del milagro aparente. Stalin no aplica la dialéctica, pero se puede aplicar la dialéctica a Stalin.

No hay que olvidar que el golpe más certero, consciente y responsable contra todas las religiones -sin excepción-, se verificó el 7 de Noviembre de 1917. El día del triunfo de la dialéctica materialista, del materialismo histórico, del espíritu científico, de la consciencia responsable del hombre, de la acción creadora del proletariado en el presente histórico. El día fecundo de la unión indisoluble del marxismo revolucionario con el bolchevismo práctico, es decir de Marx y Engels con Lenin y Trotsky, día engendrador de una resonancia dinámica. El día heroico de la victoria de la Revolución Soviética. El día auroral del mejor porvenir humano, de la sociedad socialista cercana.

El 7 de Noviembre de 1917, palpitaron eufóricos los corazones proletarios y sufrieron síncopes cárdiacos los burgueses, los imperialistas, los lacayos del capitalismo y todos los burócratas religiosos del mundo. El triunfo bolchevique del 7 de Noviembre evidenció la inigualada fuerza motriz de la teoría y la práctica revolucionarias del proletariado para impulsar el porvenir humano y para destruir, con dinamita consciente -la de mayor poder explosivo-, todos los prejuicios seculares que adormecen la vida en libertad, fraternidad y amor humanos, en hombres, mujeres y niños. Porque todas las religiones no son otra cosa que cúmulo de prejuicios retrógrados y ancestrales, sintieron próximo el filo de la guillotina el 7 de Noviembre de 1917, comprendieron que estaban irremisiblemente condenadas a morir sin dejar deudos ni herederos.

Han transcurrido 25 años de la Revolución Soviética y hace más de 15 años que Stalin viene envenenando la consciencia revolucionaria de la clase trabajadora del mundo en general y, en particular, de la URSS. Ahora, todos los burócratas religiosos de Rusia pueden suministrar a sus anchas el opio de diferentes marcas religiosas al pueblo soviético. El 7 de Noviembre de 1917 provocó las mas violentas protestas de todas las religiones y de todos los religiosos del mundo, quienes predicaron la cruzada contra el bolchevismo y señalaban llegada la hora de emprender una guerra santa. El 7 de Noviembre de 1942, a los veinticinco años de la Revolución Soviética, todas las religiones y todos los religiosos se arrodillan ante Stalin y piden a sus respectivos dioses que no abandonen al traidor del Kremlin, al enemigo del proletariado y del socialismo, al benefactor de todas las religiones.

Stalin tiene particular interés en que circule el opio de la religión -de cualquiera- en el pueblo soviético. Las religiones, todas en general y cada una en particular, están ayudando al "padre y madre" de la unidad religiosa en Rusia a envenenar la consciencia revolucionaria del proletariado. Difícil es la tarea, ya que los trabajadores soviéticos tienen en su historia el triunfo de Octubre y dirigentes propios, geniales e inmortales, como Lenin y Trotsky. Pero en la medida en que es dura la tarea, mayores y más ruines son las miserables intimidades entre el stalinismo y las religiones.

La palabra Dios se escribe con mayúscula en "Pravda"

Llama la atención que en ninguno de los mensajes de los burócratas religiosos de la URSS se citen los nombres de Marx, Engels y Lenin en el aniversario de la Revolución Soviética. Parece que Stalin merecía de los tales prelados esta complacencia, ya que se llama discípulo intelectual de los tres. Y los prelados religiosos son incapaces de cometer una omisión colectiva, como error u olvido involuntario. El hecho es de trascendencia y merece explicación.

¿Por qué los burócratas religiosos de Rusia han prescindido en sus mensajes de conmemoración de la Revolución de Octubre de los nombres de Marx, Engels y Lenin, inseparables del 7 de Noviembre, como es inseparable el nombre de Trotsky? Por una razón muy sencilla: los burócratas religiosos tienen también conocimientos psicológicos. Ellos sí lo saben, y muy bien, que en la intimidad de Stalin son brasas candentes los nombres de Marx, de Engels, de Lenin y de Trotsky. Por eso echaron tierra sobre los tres primeros, para evitar ardores de quemaduras en la fraterna intimidad de Stalin y, naturalmente, en cuanto al nombre de Trotsky, hay que los prelados religiosos no dicen palabras pecaminosas.

Stalin ha luchado en forma particular contra Trotsky, hasta asesinarle mediante uno de sus agentes porque era el mejor representante del marxismo revolucionario. Y es que en la furtiva frente de burócrata que tiene Stalin, sólo cabe la estrecha idea de que la palabra escrita es letra muerta y la voz viva amenaza constante. Por esta razón Stalin hizo silenciar la mejor voz de la época: la más humana, responsable y consciente; la que tendrá mayor resonancia en el porvenir inmediato de la sociedad humana y entrará triunfante en el porvenir socialista. Los cálculos obtusos de Stalin se figuraban que la palabra escrita de Trotsky sería letra muerta, como lo es para él la de Marx, Engels y Lenin. ¡Pero los obreros no tienen mentalidad de burócratas, ni los revolucionarios marxistas dejan de escuchar la voz viva de la consciencia histórica, expresada hace un siglo por Marx y Engels, hace 25 años por Lenin y en nuestro presente militante, de la más trascendental responsabilidad humana, por Leon Trotsky!

Los prelados religiosos de la URSS, como todos los del mundo y pertenecientes a cualquier religión, evidentemente no pueden ser otra cosa que enemigos a muerte de Marx, Engels y Lenin. Pero los burócratas religiosos de Rusia -como todos los del mundo- tienen capacidad inagotable para la farsa y la hipocresía que en ellos es herencia milenaria y no hurto que se esconde. Por parte de los burócratas religiosos de Rusia, no hubo, en consecuencia, el más leve inconveniente para citar los nombres de los tres maestros del marxismo revolucionarios, pudieron citarlos como Stalin, con la farsa mas visible y la hipocresía mas miserable.

Hemos dado sobre la omisión de los nombres de Marx, Engels y Lenin, en los mensajes religiosos a Stalin, una explicación basada en un valor subjetivo, de psicología elemental, y por lo mismo siempre expuesta a conjeturas individuales. Queremos, por ésto, dar tambien otra razón basada en un hecho objetivo, vale decir, indiscutible: ¡Los periódicos de la URSS escriben la palabra dios con mayúscula (Bog)! Donde se tienen letras para escribir la palabra dios con mayúscula, fácil es comprender que no se tengan para escribir los nombres sacrílegos de Marx, Engels y Lenin, ex-comulgados mil veces por todas las iglesias del mundo. La prensa stalinista, que no deja filtrar una sola linea de marxismo revolucionario, ha conmemorado, muy a su manera, el vigésimo-quinto aniversario de la Revolución Soviética, escribiendo la palabra dios con mayúscula. ¡Así ha conmemorado el stalinismo en la URSS, nada menos que los 25 años de la primera revolución proletaria triunfante en el mundo!

Farsa de elogios entre farsantes

Para una persona honrada siempre es desagradable el elogio que de ella hace un sinverguenza, y lo rechaza. Para un revolucionario con franco espíritu de clase es señal evidente de que va por mal camino el elogio que de él hace un enemigo de clase, y cambia de ruta al mismo tiempo que repele el elogio. Para un materialista dialéctico, con consciencia histórica, con responsabilidad humana, no puede haber nada más afrentoso que los elogios que en coro le tributan los burócratas de todas las religiones, y al desprecio violento ante tales elogios agregaría el ataque implacable contra los farsantes que los tributan, hasta exhibirles enteros de cuerpo en su miseria vergonzante. Es lo que ocurre cuando se trata de personas honradas y de revolucionarios clasistas, y lo que ocurriría en el caso de un materialista dialéctico, puesto que hasta ahora ninguno ha sido elogiado por las religiones.

Stalin no es un materialista dialéctico, el hecho de que haya podido serlo en un tiempo no quiere decir que siga siéndolo. La historia de los movimientos revolucionarios está llena de traidores. Si creyéramos que un revolucionario no puede dejar de serlo porque lo fué en un tiempo, seríamos además de dogmáticos, tontos. Ser materialista dialéctico, ser marxista internacionalista, nunca ser revolucionario clasista,

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[...]rresponde, en el más legítimo derecho, reivindicar el triunfo del 7 de Noviembre de 1917. Mientras mas abyecto sea el grado de degeneración al que haya llegado la burocracia, mayor urgencia debe tener el proletariado del mundo en salvar a la Unión Soviética. Y sólo hay una forma posible de salvar al estado obrero degenerado: condenando implacablemente a la burocracia stalinista y defendiendo incondicionalmente al pueblo soviético. Contrariamente a la burocracia, el proletariado necesita de la verdad y no de la mentira para su triunfo histórico.

¿Qué parece oscuro, para algunos, defender incondicionalmente a la URSS y atacar a muerte a Stalin? ¡Un estado no es su gobierno ni un pueblo es un hombre! Lo dicho no es oscuro, pero sí complejo. ¿Cómo eludir la complejidad, cuando no podemos negar que la Unión Soviética es producto de la Revolución de Octubre, de la cual conserva vestigios económicos -que son los que dan calificación sociológica a un estado- y al mismo tiempo como se puede negar que al dirigente de la burocracia se le llama ya "el elegido de Dios"? No queremos profundizar el análisis sobre la complejidad del problema, porque irremisiblemente iriamos muy lejos.

Se nos preguntará: ¿Desde lejos, practicamente, que pueden hacer los revolucionarios? Los revolucionarios en cualquier sitio en que se encuentren deben hacer una sola cosa siempre: ser revolucionarios. Porque lo somos, nosotros decimos infatigablemente la verdad, contra la corriente, luchando francamente contra la traición, el oportunismo y el chantaje en el terreno proletario y contra el conjunto del sistema capitalista, llámese en un sitio democrático y en el otro fascista. Nuestra meta es el socialismo, para llegar a él marchamos con pasos firmes.

Cabe otra pregunta: ¿Todavía es posible salvar a la URSS? ¿Guarda algo de revolucionaria? Respondemos afirmativamente. La heroicidad del proletariado soviético demuestra que está convencido que en su lucha defiende cuanto aún no ha muerto de revolucionario en la tierra de Lenin y Trotsky. Por otra parte, Stalin ha explotado, denigrando y corrompiendo al estado obrero, pero no ha podido matarlo porque un burócrata no es un suicida. Como un monstruoso parasito, la burocracia stalinista vive del estado obrero, sabiendo muy bien que en caso de matarlo perdería la vida con la mayor probabilidad y que en caso de permitirle vivir libremente él se desharía de ella. Así se explica que la burocracia subsista y que el estado obrero este postrado, soportando una lenta y larga agonía.

Ni en dioses, reyes ni tribunos...

Para el stalinismo ya es muy desagradable escuchar las voces viriles de la "Internacional". En la hora actual, solamente la IV Internacional respalda en la práctica las frases revolucionarias de la canción ennoblecidas por la sangre de cuantos la han derramado por decirlas. Nosotros reivindicamos como internacionalistas la letra de la "Internacional": "Ni en dioses, reyes ni tribunos está el supremo salvador, nosotros mismos realicemos el esfuerzo redentor. Para hacer que el tirano caiga y al hombre siervo libertar, soplemos la potente fragua que al hombre libre ha de forjar. Agrupémonos todos en la lucha final, el género humano es la Internacional".

El proletariado mundial tiene cuatro nombres cardinales para avanzar sin miedo a la conquista del socialismo: Marx, Engels, Lenin, Trotsky.

28-I-1943.