Contra la Corriente, n.º 2-3, marzo-abril de 1943 (pág. 3). PDF del número completo
Hace semanas la prensa diária dió a conocer un breve resumen del Boletín estadístico publicado por el Ministerio del trabajo español. Los índices de precios enumerados son aterradores. He aquí algunos:
"El índice general de los precios al mayoreo, que en 1930 fué de 100, subió a 147,5 en 1936, al comenzar la guerra civil; a 171,2 en 1937; a 196,9 en 1938; a 235,1 en 1939; a 284,5 en 1940; a 349,5 en 1941. El cálculo provisional del mismo índice de precios, demuestra que en septiembre de 1942, había pasado ya de 400 por cién, tomando por base el año 1930".
La estadística no dá mas que índices medios de precios al mayoreo, autorizados por el Gobierno. Para evaluar el alza real del costo de la vida hay que tener en cuenta, primero, el aumento que sobre el 400 % sufrirán los precios al llegar a los detallistas, y segundo, la diferencia de alza entre los comestibles mas indispensables y los considerados de lujo. La estadística no dá sino cifras globales de aumento, deliberadamente, para ocultar el aumento mayor de los articulos baratos con respecto a los caros. Pero indudablemente el aceite ha aumentado proporcionalmente mas que la mantequilla; la carne mas que el jamón; las judias o los garbanzos mas que el queso o la fruta. A cada uno de los artículos de primera necesidad debe corresponder un índice considerablemente mas elevado que el 400 %.
¡Y todo esto no es mas que el precio oficial en vigencia para el racionamiento de mercancias! Lo que a través de él puede obtenerse es muy insuficiente para el mantenimiento. La población se ve obligada a recurrir al mercado negro, donde los precios son varias veces mas altos. Los ricos concurren a él con ventaja, acaparando alimentos y forzando incluso el alza de los precios de racionamiento por la escacez que su demanda provoca. En estas condiciones, aterra pensar la miseria que padecen las clases pobres españolas.
El comunicado del periódico mexicano, termina: "Hubo alzas semejantes en las telas, metales, materiales de construcción, productos farmaceuticos y demás mercancías". Es decir, alzas nada menos que del 400%. Ello induce a suponer, contrariamente a lo que se creyó al principio, que la burguesía española está realizando importantes beneficios de guerra. La suposición se confirma por relatos de personas recién llegadas de España. La abundancia de espectáculos, el consumo de mercancías de lujo y el derroche de dinero en general, es enorme actualmente, lo que indica ingresos abundantes para la burguesía. Y mientras el costo medio de la vida ha aumentado en realidad mas del 400%, los salarios no han aumentado mas que un 10%. Después de ésto, solo cabe preguntarse quien recibirá con mas agrado la consigna stalinista de Unidad nacional, si el patrono que atesora el aumento de las mercancías o el obrero y campesino que las pagan.