Contra la Corriente, n.º 2-3, marzo-abril de 1943 (pág. 25). PDF del número completo
La prensa americana e inglesa habla frecuentemente de las posibilidades de un acuerdo permanente con la URSS (lease la camarilla burocrática). En general, lo consideran posible e inodensivo porque Stalin ha rechazado las ideas de Lenin y Trotsky. En un artículo sobre el tema de la alianza permanente, del que informó "El Popular" un parlamentario conservador inglés, Hamilton Kerr, la considera hacedera por varias razones:
I.- Porque a causa de la guerra, Rusia "es posible que tenga que recurrir a la ayuda europea". Dicho en otros términos, se espera que Stalin habra las fronteras soviéticas al capital financiero anglo-americano, lo que sería el golpe de gracia a la revolución de Octubre.
II.- Porque "es erroneo pensar que los rusos sean ardientes internacionalistas". Estamos lejos de creer que ésto sea verdad para el pueblo soviético, pero en la mente petrea de un conservador británico el pueblo no cuenta sino a través de "su" gobierno. Es éste, no el pueblo soviético, quien ha renegado el internacionalismo y con él la revolución mundial. Natural es que la burguesía considere útil una alianza con los renegados.
III.- Porque la dictadura personal no es obstáculo para la amistad. Ya lo sabiamos. Hay muchos ejemplos.
IV.- Porque la Unión Soviética y la Gran Bretaña, se necesitan para "garantizar la paz mundial". ¿Pero de quien hará falta garantizar la paz después de la paz, sino es del proletariado y los pueblos coloniales que se sublevarán por el socialismo y la independencia?