Contra la Corriente, n.º 7, septiembre de 1943 (págs. 4-5). PDF del número completo
El tinglado de nuestra farsa política, burguesa y pequeño-burguesa, sigue animadisimo. Mexico y Londres prestan su escenario al desarrollo de la trama, que aparentemente se complica con la intromisión de monarquicos y republicanos, de socialistas y stalinistas.
En apariencia, y para quienes resbalan por la superficie de los hechos, el panorama se presenta confuso. Los "ingenuos" creen ver de un lado, las fuerzas oscuras de la reacción monarquica que pugnan de nuevo por adueñarse de España con el fin de encadenar nuestro futuro nacional al triste pasado de Austrias y Borbones, mientras del otro, "ven" alzarse decididos, con propósito firme de acabar con el lastre de explotación y crimen inscrito en España, los hombres del que fué Frente Popular.
Pero no, solo los bobos son los confundidos y de ellos ni siquiera todos. En realidad, los espectadores que verdaderamente observan, tienen hondamente caladas las intenciones de los esperpentos monarquicos y frente populistas.
Los primeros no hace falta decir quien son, bien se los conoce. En cuanto a los segundos, pueden, como estan haciendo, pretender quemar en el olvido los harapos de su inmoralidad y traición, para vestir ostentosamente las chillonas porcelinas de sus ya tan viejos "nuevos sentimientos". ¡Pese al brillo adquirido con la grasa del exilio, no nos engañan!. ¡Tambien los conocemos!. Se parecen tanto unos y otros.
En los proyectos que se hacen actualmente para organizar un gobierno en el exilio y para reunir con caracter "legal" el último Parlamento, no cuenta para nada el interes del pueblo español. El interes que mueve a los miembros de los antiguos partidos del Frente Popular a actuar en tal direccion, no es un interes leal, sino bastardo a los deseos populares. Que muy bien puede deberse a simple apetencia de representación y mando o a descarados deseos de poder ofrecer a las Naciones Unidas un equipo que obrando a su dictado, cumpla en España la misión de reprimir el descontento popular, impedir la revolución y garantizar el régimen de la propiedad privada.
Nadie desconoce la situación interior de España y menos que nadie los señores que van y vienen alentados por propósito de creacción de un gobierno fantasma y de reunión del Parlament "ausente". Sabemos que el espíritu que anima a las capas populares, victimas en su totalidad del franquismo, es de decidida lucha. Pues despues del periódo anodino de la República, la guerra civil y del régimen de Franco, han llegado a la lógica composición de lugar -puede preguntarse a los que vienen de allí-, de que en nuestro país hay que luchar e instaurar "algo nuevo", que no solamente permita la victoria moral sobre el enemigo, sino que a la vez impida materialmente a este conquistar el poder por cualquier medio.
No hablemos ya de monarquía, que en España no cuenta con más partidarios que algunos aristócratas "inmoviles", pese que cuente con gran número de adalides en las esferas directoras yankis e inglesas. La República misma, ha dejado de ser una atracción para el pueblo, por haber comprendido la mayor parte que en su período no se llevó a cabo la lucha contra las castas tradicionales de la España reaccionaria, que al contrario, se las relegó a segundo término en la dirección política para mejor defender sus intereses materiales, permitiendolas volver a la carga en cuanto se tuvo gran seguridad en su éxito. Es decir, cuando la labor represiva de los hombres de etiqueta liberal-republicana o socialista, domeñó el impulso revolucionario de las masas. El éxito fué preparado minuciosamente por todos los gobiernos que desfilaron durante la República, desde el de la conjunción republicano-socialista hasta el de los trece puntos del sangriento Doctor Negrin. ¿Que otra cosa fueron sino la "Ley de Defensa de la República", la "Ley de Asociaciones", el timo de "La Reforma Agraria", las represiones de Arnedo, Zorita, Castilblanco, Fígols, Asturias, etc., las "reformas militares", los sucesos de mayo de 1937 y los trece puntos del gobierno Negrin?.
Y, si por lo que pudieramos llamar las causas políticas, enunciadas mas arriba, no se considerase que estaba colmado el vaso de la decepción popular hácia los hombres de la República, ¿es que los problemas económicos que presenta nuestra realidad nacional van a encontrar solución dentro del marco constitucional de 1931?. Y si estos problemas no son solucionados y el pueblo se agita y entabla luchas sociales ¿con que arma cuentan para gobernar; con la que facilita nuestro "orden público", tan caracteristico?.
El Sr. Martinez Barrios y adlateres saben muy bien esto. Su insistencia de crear un gobierno en el exilio con pretensiones de gobernar en España, no hace sino manifestar sus intenciones de obstaculizar los deseos y voluntades del pueblo español. Todo ello en beneficio de la burguesía, que apoyó en su totalidad a Franco. Esperamos que su posible entrada en función, sea bajo mandato de los gobiernos de las Naciones Unidas, en el momento que estos consideren imposible que la labor pueda seguir siendo realizada por Franco o por Don Juan. Darlan, Badoglio y Victor Manuel nos dan una idea anticipada de lo que esto puede ser. El pueblo español con gran experiencia en ser traicionado por los partidos de la pequeña burguesía o inclusive por los que se llaman obreros, no tolerará que lo que hoy dia son manejos aquí, puedan ser allí realidades. Un gobierno Martinez Barrios u otro cualquiera que se apoye en el programa reaccionario de la "Unidad nacional", no podra mantenerse más que defendido por bayonetas extrangeras. En España los problemas que genera la situación politico-económica, no permitan más que este dilema: socialismo o dictadura reaccionaria apoyada por la burguesia del exterior.