Contra la Corriente, n.º 12, febrero de 1944 (págs. 2-4). PDF del número completo

En las últimas semanas, nuestros nacionalisímos stalinistas y nuestros no menos nacionales socialistas y republicanos de la Junta de Liberación, respiraron satisfechos y triunfantes. La suspensión de envios de petroleo a Franco, mas las cuatro palabras agridulces de Hull y Eden, les hicieron creer que, al fin, sus numerosos servicios y su inquebrantable fidelidad al imperialismo serían reconocidos y recompensados. Vieron a Franco quitado por los Estados Unidos o Inglaterra y se vieron a sí mismos preferidos como mejor partido que Don Juan. Satisfacción doble: la de ser repuestos en el poder y la de alcanzarlo sin tener que recurrir a las masas, que siempre se entregan a "excesos" incompatibles con la fina sensibilidad de la gente moderadita. Y apurando la imaginación, seguramente que se vieron ya entregados frenéticamente a la noble tarea de salvar la patria de esa acción revolucionaria que Don Indalecio Prieto llama "espasmos demagógicos" y los stalinistas -mas pesados que Prieto- trotskismo.

Pero sus ínfulas de mayordomos de casa grande les han durado poco. A las declaraciones agridulces siguieron otras menos agrias y mas dulces, continuaron algunas conciliantes e inmediatamente vino la revelación de la verdad del "conflicto", aunque bastante velada. Washington y Londres negocian con Franco sobre ciertas materias primas que éste ha entregado hasta ahora a Hitler, mismas que ellos quieren recibir de manos del "caudillo". La filosofía anglo-sajona es esta: mientras Hitler estaba mas fuerte que nosotros, parecía natural, señor Franco, que usted practicara una política de segunda beligerancia junto a él. Pero ahora es evidente que nosotros somos los mas fuertes. Por lo tanto ya es hora de que cambie usted de amigos internacionales; vengan esas materias primas y nuestro soporte no faltará. Si insiste usted en tonterías pro-Alemania, atengase a lo que le pueda pasar. Como vía de prueba y para que se convenza usted de nuestro poder real, le cortamos el petróleo hasta tener la pirita, el manganeso, el mercurio, etc. Además, no debe usted olvidar que existen un Don Juan, un Don Jesus Hernandez, una Doña Pasionaria y un Don Indalecio Prieto que solo esperan una señal nuestra para constituir Gobierno y ponerse a nuestro servicio.

Por su parte Franco, exteriormente enfadado de que se le ataque públicamente en su dignidad, su neutralidad, etc., envía mensajes tranquilizadores y encarga a sus diplomaticos declarar a los "democráticos" que se puede obtener mucho, incluso todo con paciencia, pero les recomienda como mas efectiva la vía secreta diplomática que el ataque público. Los síntomas indican que Franco tiene razón. Secretamente se estan entendiendo. Bastaría, por ejemplo, con que los aliados hagan un pequeño progreso en Italia para que el caudillísimo se les venga a las manos, con todas las materias primas de que dispone España.

Al imperialismo anglosajón, no se le oculta, es indudable, la gravedad de la contradicción entre sus mentiras propagandísticas de guerra por la democracia y la alianza directa con Franco, discipulo de Hitler y Mussolini muy gravemente comprometido en la política internacional de estos. Y no hablo del carácter sanguinario y contra revolucionario de su política interior porqué cuadra con los mas íntimos propósitos anglosajones. Si pudieran substituirlo por algún gobierno que sin tener concomitancias tan abrumadoras ofreciese solidas garantías contra la revolución proletaria, ciertamente lo harían del mejor grado. Existen Don Juán, los jefes stalinistas, mas los jefes socialistas y republicanos, ansiosos de que se les encargue mantener el orden capitalista en España. Pero todos ellos han sido ya probados y han fracasado. Quien mejores garantías les ofrece despues de Franco es Don Juán. Sin embargo, el traspaso de poderes del uno al otro presenta no pocos peligros. Para darle apariencia de algo imparcial y democrático, habría que disolver a Falange y libertar a los presos. Evidentemente, se reconstituirían inmediatamente otros partidos sobre identica base que Falange y los presos libertados empezarían a entrar de nuevo a la carcel apenas salidos. Pero el choque social que todo eso representaría podría convertirse en una nueva ola revolucionaria. Y las masas españolas son públicamente reconocidas como las mas conscientemente revolucionarias y socialistas de Europa. La propia prensa burguesa inglesa ha tenido que reconocerlo recientemente con melancolía. Resulta entonces que a pesar de las dificultades propagandísticas que para los aliados se siguen de la existencia de Franco y de Falange en España, ambos les ofrecen las mayores garantías de conservación capitalista. En consecuencia, pactarán con ambos, y procurarán sugerirles reformas, cual la ya anunciada por Mazas, que remeden una reacomodación democrática del sistema franquista. Los círculos políticos anglo-yankis confían poder engañar así al mundo y a las masas españolas. No les arrendamos la ganancia. Las masas españolas serán una de los elementos de vanguardia en la revolución europea. Sus asquerosas maniobras contribuirán a precipitarlas mas decididamente a la destrucción del capitalismo. La exportación de dollares y libras dá mucha fuerza, sí; permite fabricar una opinión pública e incluso engañar momentaneamente a las masas, pero es impotente, a la larga, contra la revolución socialista, porque ella es la mas imperiosa necesidad de nuestra época. Contra los dollares, las libras y los marcos, nosotros con las masas, por la revolución socialista.

Cuadro negro para los aquelarres de la llamada Junta Suprema de Unidad Nacional y Junta Española de Liberación. En efecto, no es muy sonrosado. Pero nos duele ser crueles incluso con nuestros peores enemigos. Démosles también su parte de esperanza.

A sus lamidos de botas, el imperialismo inglés y yanki responden por la impasibilidad. Pero los lamedores no deben desesperar. Incluso los amos mas duros tienen un corazón, ademas de que ninguna recompensa es alcanzada sin el consiguiente esfuerzo. Y nosotros no podemos hacer a nuestros enemigos stalinistas y socialistas la injuria de creerlos incapaces de un esfuerzo persistente o de desanimarse porqué en Wall Street y la City no hagan mucho caso de sus actitudes caninas. ¡Animo, señores nacionalistas y libertadores! El merecido premio a vuestro esfuerzo llegará, aunque -¡oh mundo inestable!-, será tan efímero como tantas otras satisfacciones. Sí, nacionalistas y liberadores, gobernareis muy probablemente y gobernareis por mandato y en servicio de Washington y Londres; juntos o separados, pero mas probablemente juntos. Pero hay que tener paciencia. Vuestro turno no os será otorgado voluntariamente por los mandones. Os lo darán como consecuencia de la lucha revolucionaria del pueblo español contra el fascismo. Su desembocque necesario y casi consciente en España, es la toma del poder político por el proletariado. Cuando, amenazando a ésta, seais absolutamente indispensables para evitarla, en Wall Street y la City recordarán subitamente vuestra prolongada antesala y sereis llamados a salvar nuevamente el capitalismo español. Cedereis el poder nuevamente a la contrarrevolución o bien el poder proletario os derrotará y con vosotros al capitalismo. Por nuestra parte os prometemos una lucha implacable. No engañareis una vez mas a las masas españolas.