Contra la Corriente, n.º 18, agosto de 1944 (págs. 9-10). PDF del número completo

Al mismo tiempo que las tropas rusas llegaban a la capital polaca, estalló en ella una poderosa insurrección que se apoderó casi por completo de la ciudad. La prensa y la radio han dado una información relativamente abundante, reproduciendo algunos mensajes radiados por los insurrectos.

Todo el mundo habrá observado, por el contrario, que la prensa stalinista y stalinizante ha guardado sobre el acontecimiento completo silencio. Y por su parte, el Ejército Rojo, que días antes marchaba ininterrumpidamente, se detuvo bruscamente a las puertas de Varsovia, cuando podía esperarse que la poderosa ayuda del interior le abriese las puertas de la ciudad a poco costo. Peor aun, los informes procedentes de los propios insurrectos aseguran no haber recibido del Ejército rojo ninguna ayuda, ni en armas, ni en ataques combinados de la aviación o de la artillería. Por causa de este abandono las tropas alemanas han recuperado el dominio de la ciudad, que parecía habérseles escapado en los primeros momentos. Ha tenido que ser la aviación inglesa la que, desde Italia fué a arrojar algunas armas sobre los barrios dominados por los insurrectos, según a última hora ha sido dicho por la radio.

Es fácil adivinar de qué se trata, particularmente conociendo los objetivos políticos y los métodos stalinistas. Evidentemente, la insurrección no comulga con los credos y los proyectos del mariscal del Kremlin, aunque evidentemente no es hostil a la U.R.S.S., puesto que se produce en el momento en que el Ejército Rojo está a tiro de cañón. Stalin prefiere colaborar por pasividad en el aplastamiento de la insurrección por los alemanes, antes de admitir que su comité de Polonia Libre es una entelequia inventada para cubrir los apetitos nacionalistas de la burocracia rusa.

Por lo que se sabe, la insurrección no tiene un carácter organizadamente revolucionaria. Gente del gobierno polaco de Londres parece encontrarse a la cabeza. Sin embargo, todas las informaciones en este sentido deben ponerse en cuarentena. El gobierno de Londres controla, sin duda, mucho menos de lo que pretende. La iniciativa del proletariado y de toda esa generación de revolucionarios formada en Europa bajo el terror de la Gestapo, debe constituir el motor principal de la insurrección, como lo constituyen en las ciudades italianas y en las francesas. Tras la corteza nacionalista de esos movimientos, hay un contenido revolucionario que sólo necesita organización y conciencia para perseguir, y tal vez lograr, la toma del poder por el proletariado y los campesinos pobres. Se trata, para los revolucionarios, de eliminar de aquellos la influencia burguesa y las tendencias nacionalistas. Aun dirigido por el gobierno polaco residente en Londres, el movimiento insurreccional varsoviano podría ser fácilmente orientado hacia la revolución socialista. Bastaría con que el gobierno de Stalin enviara allí suficientes armas destinadas a las masas pobres y unos cuantos centenares de paracaidistas que las ayudaran a organizarse para acabar con el capitalismo polaco al mismo tiempo que con el dominio alemán y el terror nazi. Si las masas siguen a líderes burgueses o infeudados a la burguesía sólo puede deberse a la falta de otra perspectiva, por carencia de grandes organizaciones revolucionarias. Y Stalin no está está dispuesto a darles lo único que les hace falta para separarse del gobierno de Londres y sus lacayos socialistas. Todo lo que les ofrece es otro gobierno burgués sometido a su voluntad... y si no lo aceptan, abandono al terror de la Gestapo.

Entre el gobierno polaco de Londres y el patrocinado por Stalin en Moscú, no existe ninguna diferencia de clase. El uno tiene por patrono a la burguesía británica: el otro a la burocracia contrarrevolucionaria del Kremlin. Se disputan las concesiones territoriales que hayan de hacerse a ésta, no otra cosa. Stalin empuja así las masas del costado de la burguesía, deja aplastar una insurrección con posibilidades revolucionarias, y al final se entenderá con los de Londres. Calcúlese cuál será su actitud ante movimientos decididamente proletarios.