Publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 112, 26 de septiembre de 1848 (Colonia), p. 1; atribuido a Karl Marx por la MEGA² (I/7). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Texto original en alemán
* Colonia, 25 de septiembre. Apenas ha llegado al Rin la noticia oficial de la formación del Ministerio contrarrevolucionario, cuando en la fiscalía de aquí se despiertan de repente no solo unas ganas omnipotentes de detener, sino un celo en la acción como no se había visto ni siquiera en el viejo Estado policíaco.
Esta mañana ha comenzado la campaña contrarrevolucionaria. Sus héroes han vencido en algunos puntos y en otros han sido rechazados: un destino que ha alcanzado incluso a generales más grandes. Pensaban llevarse unas pocas docenas de demócratas de Colonia como botín de la mañana y alegrar con esa noticia el desayuno de los aulladores de aquí. Pero a los señores se les ha arrebatado parte del botín. Así, Wachter, capitán de la 9.ª compañía de la milicia cívica, fue arrancado por el pueblo de las manos de la santa Hermandad. En casa de nuestro conciudadano Moll irrumpieron 6 guardianes de la ley. La multitud, reunida rápidamente alrededor de la casa, y su actitud amenazadora hicieron que 2 de los señores quisieran refugiarse en el desván y un tercero en el sótano. Por desgracia, la casa no tiene más que una salida. Moll accedió al deseo de los acongojados y pidió al pueblo que dejara retirarse sin peligro a la brigada de 6 hombres.
En cuanto a Becker y Schapper, en cambio, han sido conducidos a la cárcel a primerísima hora de la mañana. Además de Bürgers, otros varios redactores de nuestro periódico estarían en la lista de proscripción y se habría intentado capturarlos.
Si los señores siguen adelante con la ejecución de sus planes, nuestro periódico pronto solo podrá redactarse de manera misteriosa. Sin embargo, creemos poder asegurar que todas las maniobras dirigidas contra nosotros resultarán en lo esencial infructuosas y que nuestros lectores seguirán recibiendo el periódico con regularidad. Se trata únicamente de saber quién perderá antes el humor: los señores de la fiscalía o los redactores de la N. Rh. Z.
Añadimos que en este momento salen gendarmes, etc., hacia Mülheim para escarmentar también allí con detenciones y cárcel a cierto número de odiados demócratas.