Escrito por Karl Marx en Colonia el 13 de octubre de 1848 y publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 116, del 14 de octubre de 1848. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 5 (Berlín, 1959, p. 422), por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.

Colonia, 13 de octubre. Cuando cayó el ministerio Camphausen, dijimos:

«El ministerio Camphausen había echado a la contrarrevolución su manto liberal-burgués. La contrarrevolución se siente lo bastante fuerte para sacudirse esa molesta máscara. Un ministerio cualquiera, insostenible, del centro izquierda (Hansemann) puede quizá suceder durante unos días al ministerio del 30 de marzo. Su verdadero sucesor es el ministerio del príncipe de Prusia». (Neue Rheinische Zeitung, n.º 23, del 23 de junio.)1 Y, en efecto, al ministerio Hansemann le siguió el ministerio Pfuel2 (de Neuchâtel).

El ministerio Pfuel trata las frases constitucionales como el poder central de Fráncfort trata la «unidad alemana». Si comparamos el corpus delicti, el cuerpo real de este ministerio, con su eco, con sus declaraciones constitucionales, sus apaciguamientos, sus mediaciones, sus pactos en la Asamblea de Berlín, solo podemos aplicarle una palabra, la palabra de Falstaff:

«¡Cuán dados somos los viejos al vicio de mentir!»3

Al ministerio Pfuel solo puede seguirle un ministerio de la revolución.

  1. Del artículo «La caída del ministerio Camphausen». ↩

  2. Ernst von Pfuel (1779-1866), general prusiano, que había sido gobernador del principado de Neuchâtel, entonces posesión prusiana; presidente del gobierno y ministro de la Guerra de Prusia de septiembre a noviembre de 1848. ↩

  3. Shakespeare, Enrique IV, segunda parte, acto III, escena 2. ↩