Artículo publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 50, 20 de julio de 1848 (Colonia), p. 4; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/7). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Texto original en alemán

*Florencia. En la sesión del Parlamento toscano del 8 del corriente, el señor Malenchini interpeló al ministro de la Guerra, quien declaró que las fuerzas toscanas en campaña constan de 6.789 hombres con 11 cañones. Estas fuerzas se aumentarán pronto, y Carlos Alberto ha prometido poner a disposición del ejército toscano una batería entera. Para la tan comentada alianza de los Estados italianos entre sí se han hecho gestiones preliminares; pero la rápida marcha de los acontecimientos ha impedido concluirla. La alianza, reconocida por Carlos Alberto, existe de hecho. El decreto del gran duque del 29 de marzo lo demuestra. El ministro de Hacienda ha dado algunas explicaciones de las que resulta que de enero al 7 de julio han entrado en la caja de guerra 4.101.488 liras. Los armamentos inminentes exigirán aún fuertes gastos.

En Piacenza ha habido aglomeraciones por la carestía del grano. La guardia cívica hizo fuego sobre un grupo muy numeroso. Algunas personas resultaron heridas y otras fueron detenidas.

El periódico de Milán exige que el gobierno actúe con decisión ante los peligros que amenazan al país. «Las ciudades —dice— que han vuelto a caer en la servidumbre, las fortalezas que capitulan, el abatimiento de las provincias venecianas, las quejas de los desgraciados que escaparon a la ruina, difundidas por el territorio lombardo: todo esto debe hacer odioso desde ahora el sistema de las medias tintas, de los pequeños esfuerzos, de los pequeños sacrificios, que agotan a la nación sin lograr ningún resultado duradero. Se necesitan disposiciones precisas y enérgicas para salvar el país. El gobierno debe procurarse de una vez todo lo que hace falta en dinero, hombres y armas. Lo que Italia no pueda dar, pídase a Francia, a Inglaterra, a Europa, al mundo entero. Se ha dicho: L'Italia farà da sè (Italia se basta a sí misma). La frase es sin duda hermosa, pero no hay que volverla insensata y ridícula con la exageración.»