Artículo publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 102, 14 de septiembre de 1848 (Colonia), p. 3, sección «Italia» (sin la noticia sobre el vapor Porc-Épic* tomada del Courrier du Sémaphore); atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/7). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Texto original en alemán.*
* La noticia publicada en nuestro número de ayer sobre un nuevo levantamiento en Livorno se confirma. La lucha fue larga y encarnizada. El fuego empezó a las 9 de la noche del 2 de septiembre y duró hasta la mañana del día siguiente. La artillería disparaba solo con metralla. Había logrado apoderarse de dos calles importantes. Pero no pudo sostenerse en ellas por el fuego cada vez más intenso que salía de las casas y de los tejados. Lo mismo le ocurrió a la caballería. De las tropas de línea, la mayor parte se pasó al pueblo tras dos horas de combate. Nadie sabe dónde ha ido a parar el comisario extraordinario del Gobierno, Cipriani. Unos dicen que se ha refugiado con las tropas que le quedaron fieles en la ciudadela; otros, que en un vapor francés. El pueblo asedia la ciudadela.
Según correspondencias de Nápoles, las tropas de Fernando habrían desembarcado cerca de Mesina, pero los sicilianos las habrían rechazado y obligado a reembarcar. Una bomba lanzada por la escuadra napolitana alcanzó un barco inglés y mató a un marinero. El Gobierno siciliano ha pedido, por medio de un enviado, la ayuda del almirante inglés.
El partido austro-jesuítico de Roma ha descubierto un nuevo medio para ganar al pueblo para sus fines. Asegura en sus periódicos y carteles que los liberales quieren predicar e implantar el protestantismo.
El papa, en su última alocución, formuló hace poco la misma acusación. Los órganos del partido liberal, Il Contemporaneo y L'Epoca, protestan contra esta perfidia y explican que a los reaccionarios ningún medio les parece demasiado vil para alcanzar su fin: el restablecimiento del antiguo estado de cosas.
En Génova, el republicano De Boni, por cuya expulsión se produjeron los recientes disturbios, ha regresado en triunfo y el pueblo lo ha recibido con júbilo. Las tropas sardas han jurado ya en todas partes fidelidad a la Constitución.
Palermo, 2 de septiembre. La famosa expedición de los 20.000 hombres, entre ellos muchísimos suizos, puede darse por completamente fracasada. Se oye decir, sin embargo, que el rey Fernando no renuncia a sus esperanzas y prepara una segunda expedición contra nosotros. (Carta particular).