Artículo publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 154, 28 de noviembre de 1848 (Colonia), p. 2 del suplemento; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/8). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Texto original en alemán.

** Berna, 23 de noviembre. La renuncia de Raveaux a su puesto de enviado causa aquí la mayor sensación y la aprobación más unánime. — Gran indignación, en cambio, ha provocado la violación del territorio por tropas alemanas en Sulgen, y aún mayor la disculpa caballeresca del comandante. ¿Cómo? Treinta y cinco soldados entran armas en mano en territorio suizo, penetran en una aldea, rodean una casa señalada de antemano, donde se supone que está escondido un refugiado señalado de antemano, el Sr. Weißhaar, hacen ademán de registrarla, se empeñan en su propósito pese a que se les advierte repetidamente que están en suelo suizo, amenazan con emplear la fuerza y solo los ahuyentan los garrotes y las pedradas de los campesinos; y pese a todas estas circunstancias, que demuestran de modo harto concluyente un asalto premeditado, ¿afirma el comandante que las tropas no sabían que estaban en suelo suizo? ¿Por qué entonces la extraña circunstancia de que un destacamento tan numeroso estuviera mandado solo por un suboficial, y no al menos por un teniente, como ocurre en todas partes, y en particular en esa Alemania que hormiguea de tenientes? ¿Por qué, sino porque agregándole un oficial, que tendría que saber esa geografía, uno se habría comprometido demasiado? En efecto, el gobierno suizo no se dará por satisfecho con una disculpa soltada tan a la ligera tras una ofensa cometida tan a la ligera. Las autoridades de Zúrich ya han abierto una investigación, y probablemente se llegará al final a que no sea Suiza la que tenga que pedir perdón al Imperio de Barataria, sino el Imperio de Barataria a Suiza.