Escrito en inglés por Karl Marx hacia el 27 de noviembre de 1857 y publicado sin firma en The New American Cyclopaedia (Nueva York, Appleton), tomo IV (1859), págs. 82-83. Traducido del texto de la Cyclopaedia, cotejado con la versión alemana de Marx/Engels, Werke, tomo 14 (Berlín, 1961), págs. 213-216, por la Escuela de marxismo, 2026. Los párrafos siguen la MEW. Las notas son nuestras. Texto original en inglés
BUGEAUD DE LA PICONNERIE, Thomas Robert, duque de Isly, mariscal de Francia, nacido en Limoges en octubre de 1784, muerto en París el 10 de junio de 1849. Entró en el ejército francés como soldado raso en 1804, fue cabo en la campaña de 1805, sirvió como subteniente en la campaña de Prusia y Polonia (1806-1807), estuvo presente en 1811, con el grado de comandante, en los sitios de Lérida, Tortosa y Tarragona, y fue ascendido a teniente coronel después de la batalla de Ordal, en Cataluña. Tras la primera restauración de los Borbones, el coronel Bugeaud celebró la flor de lis blanca en unos versos ramplones; pero como esas efusiones poéticas fueron acogidas con bastante desdén, durante los Cien Días volvió a abrazar el partido de Napoleón, que lo envió al ejército de los Alpes al frente del 14.º regimiento de línea. A la segunda vuelta de los Borbones se retiró a Excideuil, a la finca de su padre. Cuando el duque de Angulema invadió España,1 ofreció su espada a los Borbones, pero, rechazado el ofrecimiento, se hizo liberal y se unió al movimiento que acabó desembocando en la revolución de 1830.
En 1831 fue elegido diputado y Luis Felipe lo ascendió a general de brigada. Nombrado en 1833 gobernador de la ciudadela de Blaye, tuvo a su cargo a la duquesa de Berry,2 pero no ganó honra alguna con la manera de cumplir su misión, y desde entonces se le conoció por el nombre de «excarcelero de Blaye». En los debates de la Cámara de Diputados del 16 de enero de 1834, cuando el señor Larabit se quejaba de la dictadura militar de Soult y Bugeaud lo interrumpió con las palabras «La obediencia es el primer deber del soldado», otro diputado, el señor Dulong, le preguntó mordaz: «¿Y si le ordenan hacerse carcelero?». El incidente dio lugar a un duelo entre Bugeaud y Dulong en el que este último murió de un disparo. La exasperación de los parisienses que esto provocó creció todavía más con su participación en el aplastamiento de la insurrección parisiense del 13 y 14 de abril de 1834. Las fuerzas destinadas a reprimirla estaban divididas en 3 brigadas, una de las cuales mandaba Bugeaud. En la calle Transnonain, un puñado de entusiastas que aún defendía una barricada en la mañana del 14, cuando lo serio del asunto había terminado, fue cruelmente pasado a cuchillo por fuerzas muy superiores. Aunque aquel lugar quedaba fuera de la circunscripción asignada a la brigada de Bugeaud, y él, por tanto, no había participado en la matanza, el odio del pueblo clavó su nombre al hecho y, pese a todas las declaraciones en contrario, se empeñó en marcarlo como el «hombre de la calle Transnonain».
Enviado a Argelia el 16 de junio de 1836, el general Bugeaud recibió un mando en la provincia de Orán, casi independiente del gobernador general. Con la orden de combatir a Abd el Kader y someterlo mediante el despliegue de un ejército imponente, concluyó el tratado de la Tafna, con lo que dejó escapar la ocasión de operar militarmente y puso a su ejército en una situación crítica antes de que hubiera empezado a actuar. Antes de ese tratado Bugeaud libró varios combates. Un artículo secreto, no consignado por escrito, estipulaba que se pagarían al general Bugeaud 30.000 boojoos3 (unos 12.000 dólares). Llamado a Francia, fue ascendido a teniente general y nombrado gran oficial de la Legión de Honor. Cuando trascendió la cláusula secreta del tratado de la Tafna, Luis Felipe autorizó a Bugeaud a gastar el dinero en ciertas carreteras públicas, para aumentar así su popularidad entre sus electores y asegurarle el escaño en la Cámara de Diputados.
A comienzos de 1841 fue nombrado gobernador general de Argelia, y con su administración la política de Francia en Argelia cambió por completo. Fue el primer gobernador general que tuvo a sus órdenes un ejército a la altura de su tarea, que ejerció una autoridad absoluta sobre los generales que le seguían en el mando y que se mantuvo en su puesto lo bastante para poder seguir un plan que exigía años de ejecución. La batalla de Isly (14 de agosto de 1844), en la que venció con fuerzas muy inferiores al ejército del emperador de Marruecos,4 debió su éxito a que tomó por sorpresa a los musulmanes, sin previa declaración de guerra y cuando las negociaciones estaban a punto de concluir. Elevado ya a la dignidad de mariscal de Francia el 17 de julio de 1843, Bugeaud fue nombrado entonces duque de Isly. Como Abd el Kader, después de que Bugeaud volviera a Francia, había reunido de nuevo un ejército, fue enviado otra vez a Argelia, donde aplastó enseguida la sublevación árabe. A raíz de sus diferencias con Guizot, provocadas por su expedición a la Cabilia, emprendida contra las órdenes del ministerio, fue sustituido por el duque de Aumale y, según la expresión de Guizot, «se le permitió venir a disfrutar de su gloria en Francia».
En la noche del 22 al 23 de febrero de 1848,5 por consejo secreto de Guizot, fue llamado a presencia de Luis Felipe, que le confirió el mando supremo de toda la fuerza armada, tanto la de línea como la Guardia Nacional. A mediodía del 23, seguido de los generales Rulhières, Bedeau, Lamoricière, De Salles, Saint-Arnaud y otros, se dirigió al estado mayor de las Tullerías para recibir solemnemente de manos del duque de Nemours el mando supremo. Recordó a los oficiales presentes que quien iba a conducirlos contra los revolucionarios de París «no había sido vencido nunca, ni en el campo de batalla ni en las insurrecciones», y prometió una vez más acabar en un santiamén con la «chusma rebelde». Entretanto, la noticia de su nombramiento contribuyó mucho a dar a los acontecimientos un giro decisivo. La Guardia Nacional, aún más irritada por su nombramiento como comandante supremo, prorrumpió en gritos de «¡Abajo Bugeaud!», «¡Abajo el hombre de la calle Transnonain!», y declaró rotundamente que no obedecería sus órdenes. Asustado por esta manifestación, Luis Felipe retiró sus órdenes y pasó el 23 en vanas negociaciones. El 24 de febrero, Bugeaud era el único del consejo de Luis Felipe que aún abogaba por la guerra a ultranza; pero el rey consideraba ya el sacrificio del mariscal un medio de hacer las paces con la Guardia Nacional. El mando pasó, en consecuencia, a otras manos, y Bugeaud fue destituido. Dos días después puso, en vano, su espada a disposición del gobierno provisional.
Cuando Luis Napoleón llegó a presidente, confió a Bugeaud el mando en jefe del ejército de los Alpes, y el departamento de Charente Inferior lo eligió además representante en la Asamblea Nacional. Publicó varias obras literarias, que tratan sobre todo de Argelia. En agosto de 1852 se le erigió un monumento en Argel, y otro en su ciudad natal.
La expedición de los «Cien Mil Hijos de San Luis» (1823), que restableció el absolutismo de Fernando VII. ↩
María Carolina de Borbón-Dos Sicilias, duquesa de Berry, detenida en 1832 tras su intentona legitimista en la Vendée y encerrada en Blaye, donde dio a luz, lo que la desacreditó ante sus partidarios. ↩
Moneda argelina de la época (boudjou). ↩
Abderramán, sultán de Marruecos (1822-1859). ↩
La MEW corrige: «en la noche del 23 al 24». ↩