Escrita en francés por Karl Marx y fechada en Londres el 26 de septiembre de 1871. Publicada en L’Égalité (Ginebra), núm. 20, del 21 de octubre de 1871. El original francés no está disponible en una edición libre; traducimos de la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 17 (Berlín, 1962, pp. 427-430), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.
Con respecto a estas disensiones:
- La Conferencia tiene que ocuparse en primer lugar de las objeciones formuladas por el comité federal de las secciones del Jura que no pertenecen a la Federación Romanda (véase la carta del 4 de septiembre dirigida a la Conferencia por el comité federal de esa sección).1
Primera objeción:
«Solo el congreso general», se dice, «convocado regularmente, puede tener competencia para juzgar un asunto tan grave como el de la escisión de la Federación Romanda».
Considerando:
que en caso de disensiones entre sociedades o secciones de un mismo grupo nacional, o entre grupos de distinta nacionalidad, el Consejo General tiene derecho a decidir, salvo apelación al próximo congreso, que resuelve definitivamente (véase el artículo VII de las resoluciones del Congreso de Basilea);2
que según el artículo VI de las resoluciones del Congreso de Basilea el Consejo General tiene asimismo derecho a suspender a cualquier sección de la Internacional hasta el próximo congreso;
que estos derechos del Consejo General fueron reconocidos —aunque solo fuera en teoría— por el comité federal de las secciones separadas del Jura, puesto que el ciudadano Robin3 pidió varias veces al Consejo General, en nombre de ese comité, que tomara una decisión definitiva sobre la cuestión (véanse las actas del Consejo General);
que los derechos de la Conferencia, aunque no sean los mismos que los del congreso general, son en todo caso mayores que los del Consejo General;
que en realidad no fue el comité federal de la Federación Romanda, sino precisamente el comité federal de las secciones separadas del Jura el que, por mediación del ciudadano Robin, pidió la convocatoria de una conferencia para resolver definitivamente estas disensiones (véanse las actas del Consejo General del 25 de julio de 1871);
por estas razones, la Conferencia considera zanjada la primera objeción.
Segunda objeción:
«Sería contrario», se dice, «a la justicia más elemental condenar a una federación a la que no se ha dado la posibilidad de defenderse… Hoy (4 de septiembre de 1871) nos enteramos indirectamente de que se ha convocado para el 17 de septiembre una conferencia extraordinaria en Londres… Era deber del Consejo General informar de ello a todos los grupos regionales; no sabemos por qué ha guardado silencio con nosotros».
Considerando:
que el Consejo General había dado instrucciones a todos sus secretarios para que informaran de la convocatoria de la Conferencia a las secciones de los países respectivos que representan;
que el ciudadano Jung,4 secretario corresponsal para Suiza, no informó al comité de las secciones del Jura por las razones siguientes:
Con flagrante violación de la resolución del Consejo General del 29 de junio de 1870,5 ese comité sigue llamándose, incluso en su última carta a la Conferencia, comité de la Federación Romanda;
ese comité tenía derecho a apelar de la decisión del Consejo General ante el próximo congreso, pero no a ignorar la decisión del Consejo General;
por consiguiente, de derecho no existía para el Consejo General, y el ciudadano Jung no estaba autorizado a reconocerlo invitándolo directamente a enviar delegados a la Conferencia;
el ciudadano Jung no recibió de ese comité ninguna respuesta a las preguntas formuladas en nombre del Consejo General; desde la admisión del ciudadano Robin en el Consejo General, las peticiones del citado comité se transmitieron siempre al Consejo General por el ciudadano Robin y nunca por el secretario corresponsal para Suiza.
Considerando, además:
que el ciudadano Robin, en nombre del citado comité, había pedido que las disensiones se sometieran primero al Consejo General y luego —tras la respuesta negativa del Consejo General— a una conferencia, de modo que el Consejo General y su secretario corresponsal para Suiza tenían buenas razones para suponer que el ciudadano Robin informaría a sus corresponsales de la convocatoria de la Conferencia que ellos mismos habían pedido;
que la comisión nombrada por la Conferencia para investigar las disensiones suizas oyó como testigo al ciudadano Robin; que se transmitieron a esa comisión investigadora todos los documentos que ambas partes habían presentado al Consejo General; que es imposible admitir que el citado comité no se enteró de la convocatoria de la Conferencia hasta el 4 de septiembre, puesto que ya en agosto había ofrecido al ciudadano M…6 enviarlo como delegado a la Conferencia;
por estas razones, la Conferencia considera zanjada la segunda objeción.
Tercera objeción:
«Una resolución», se dice, «que anulara los derechos de nuestra federación tendría las consecuencias más funestas para la existencia de la Internacional en nuestro país».
Considerando:
que nadie ha pedido la anulación de los derechos de la citada federación, la Conferencia considera zanjada la tercera objeción.
- La Conferencia aprueba la resolución del Consejo General del 29 de junio de 1870.
Además, en vista de las persecuciones a que está sometida actualmente la Internacional, la Conferencia apela al espíritu de solidaridad y de unión que debe animar ahora más que nunca a los obreros.
Aconseja a los valientes obreros de las secciones del Jura que vuelvan a unirse a las secciones de la Federación Romanda. Si esta reunificación no fuera factible, decide que la federación de las secciones separadas adopte el nombre de Federación del Jura (Fédération Jurassienne).
Anuncia además que en adelante el Consejo General estará obligado a denunciar y desautorizar públicamente a todos los supuestos órganos de la Internacional que, siguiendo el ejemplo de Le Progrès y de La Solidarité,7 discutan en sus columnas, ante el público burgués, cuestiones que solo son apropiadas para el debate en los comités locales y federales, en el Consejo General o en las sesiones administrativas a puerta cerrada de los congresos federales o generales.
Londres, 26 de septiembre de 1871
Las secciones partidarias de Bakunin que se separaron de la Federación Romanda en el congreso de La Chaux-de-Fonds de abril de 1870 y formaron un comité federal propio. ↩
El IV Congreso de la Internacional, celebrado en Basilea en septiembre de 1869, aprobó unas resoluciones administrativas que ampliaban las facultades del Consejo General. ↩
Paul Robin (1837-1912), maestro francés, partidario de Bakunin, miembro del Consejo General en 1870-1871. ↩
Hermann Jung (1830-1901), relojero suizo establecido en Londres, secretario corresponsal para Suiza del Consejo General. ↩
Véase 1870 Resolución del Consejo General sobre el Comité Federal Romando. ↩
Según la MEW, Benoît Malon (1841-1893), obrero tintorero, miembro de la Internacional y de la Comuna, refugiado entonces en Suiza. ↩
Le Progrès, de Le Locle, y La Solidarité, de Neuchâtel, órganos de los partidarios de Bakunin en Suiza. ↩