Redactado por Karl Marx y Friedrich Engels en Londres el 8 de agosto de 1872; la carta del 24 de julio al Consejo Federal español que reproduce se había enviado en francés. Publicado en español en La Emancipación (Madrid), n.º 62, 17 de agosto de 1872. El texto español del periódico no está disponible en una edición libre; traducimos de la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 18 (Berlín, 1962, pp. 122-124), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.
Londres, 8 de agosto de 1872
En vista de las intrigas urdidas contra la Asociación Internacional de los Trabajadores por diversas personas de la sociedad secreta Alianza, el Comité Ejecutivo del Consejo General, en su sesión del 24 de julio de 1872, encargó al ciudadano F. Engels, secretario para España, que dirigiera al Consejo Federal español, en Valencia, la carta siguiente:
«Al Consejo Federal español
Ciudadanos: Obran en nuestro poder pruebas de que en el seno de la Internacional, y en particular en España, existe una sociedad secreta que se llama Alianza de la Democracia Socialista. Esta sociedad, cuyo centro está en Suiza, se atribuye, conforme a sus tendencias particulares, la misión especial de dar la dirección a nuestra gran Asociación y de llevarla hacia fines que la gran mayoría de los internacionales desconoce. Sabemos además por La Razón de Sevilla que al menos tres miembros de vuestro Consejo pertenecen a la Alianza.1
Cuando esta sociedad se formó en 1868 como sociedad pública, el Consejo General, en vista de su pretensión de formar un segundo organismo internacional que actuaría dentro y fuera de la Asociación Internacional de los Trabajadores, se negó a admitirla en la Internacional mientras no renunciara a su carácter internacional.2 Si más tarde pudo entrar en nuestra Asociación, fue por su promesa de no ser otra cosa que una simple sección local de Ginebra. (Véase la circular confidencial del Consejo General sobre «Las pretendidas escisiones en la Internacional», pp. 7 y siguientes.)
Si la organización y el carácter de esta sociedad contradecían ya la letra y el espíritu de nuestros Estatutos cuando aún era pública, el hecho de que, pese a la palabra dada, exista en secreto en el seno de la Internacional constituye una verdadera traición a nuestra Asociación. La Internacional solo conoce una única clase de miembros, con los mismos derechos y deberes para todos; la Alianza los divide en dos clases: los iniciados y los profanos, destinados estos a ser dirigidos por aquellos mediante una organización cuya existencia ni siquiera conocen. La Internacional exige de sus adherentes que reconozcan la verdad, la justicia y la moral como base de su conducta; la Alianza manda a sus adeptos que engañen a los internacionales profanos sobre la existencia de la organización secreta y sobre los motivos y el fin de sus palabras y actos. El Consejo General anunció ya en su circular confidencial que pedirá en el próximo congreso que se haga la luz sobre esta Alianza, que constituye una verdadera conspiración contra la Internacional. El Consejo General conoce también las medidas que los hombres de la Alianza han hecho adoptar al Consejo Federal español en interés de su sociedad, y está decidido a poner fin a estos manejos secretos. Con este fin os invita a incluir en la memoria sobre la Alianza que ha de presentarse al Congreso de La Haya lo siguiente:
Una lista de todos los miembros de la Alianza en España, con indicación de los cargos que ocupan en la Internacional;
un informe vuestro sobre el carácter y la actividad de la Alianza, así como sobre su organización y sus ramificaciones fuera de España;
un ejemplar de vuestra circular confidencial del 7 de julio;
una explicación de cómo podéis conciliar vuestros deberes para con la Internacional con la presencia en vuestro Consejo de al menos tres miembros notorios de la Alianza.
Si el Consejo General no recibe a vuelta de correo una respuesta categórica y satisfactoria, se verá obligado a acusaros públicamente, en España y en el extranjero, de violación de la letra y del espíritu de los Estatutos Generales y de traición a la Internacional, cometidas en interés de una sociedad secreta no solo ajena, sino también hostil a ella.
¡Salud y fraternidad!
En nombre del Consejo General
El secretario para España:
Federico Engels
33, Rathbone Place, W. Londres, 24 de julio de 1872».
La respuesta del Consejo Federal español, fechada en Valencia el 1 de agosto y recibida en Londres el 5 de agosto, dice respecto de las preguntas del Consejo General:
«Compañeros: Hemos recibido vuestra última carta, pero como está redactada en francés no hemos podido enterarnos de su contenido, porque nuestro traductor habitual no está en Valencia. Nos hemos dirigido a otro compañero rogándole que traduzca la carta lo antes posible, para poder contestaros».
El Comité Ejecutivo del Consejo General, en su sesión del 8 de agosto de 1872, ha decidido, sin esperar los informes pedidos al Consejo Federal español, publicar la carta anterior, para mover a todas las federaciones y secciones españolas a abrir una investigación general sobre la existencia, la actividad y el fin de la sociedad secreta que se llama Alianza.
El Comité Ejecutivo del Consejo General:
Leo Frankel, secretario corresponsal para Austria y Hungría;
J. P. Mac Donnel, para Irlanda;
F. Engels, para España e Italia;
A. Serraillier, para Francia;
Le Moussu, para América;
Hermann Jung, para Suiza;
Karl Marx, para Alemania y Rusia
El presidente de la sesión, Walery Wróblewski, secretario para Polonia
El secretario de la sesión, F. Cournet, secretario para Holanda
La Razón, periódico de la Internacional en Sevilla (1871-1872). ↩
Véase La Asociación Internacional de los Trabajadores y la Alianza de la Democracia Socialista, circular del Consejo General del 22 de diciembre de 1868. ↩