Escrito en inglés por Karl Marx a mediados de enero de 1873 y publicado sin firma en The International Herald (Londres), n.º 43, del 25 de enero de 1873. El título es de los editores. Traducido del original inglés, según la transcripción del periódico hecha por Tony Brown para el Marxists Internet Archive, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en inglés.

La nueva circular de la autodenominada mayoría del C. F. B.1 pretende ser una respuesta a las dos circulares del C. F. B. y de la Sección Extranjera de Manchester.2 En realidad no refuta ni un solo punto de los planteados en esas circulares. Se limita a intentar echar tierra a los ojos de sus lectores con chismes personales, calumnias y mentiras, contando con el inevitable desconocimiento de la historia de la Internacional por parte de las secciones recién formadas.

Es muy característico que, de los seis miembros del Comité Ejecutivo cuyas firmas figuran al pie de esa circular, dos, los señores Jung y Pape, ya no tienen ningún locus standi3 en el C. F. B. Eran delegados, el primero por Middlesbrough, el segundo por Nottingham, y una de esas secciones ha retirado el mandato, mientras que la otra ha repudiado por unanimidad el manifiesto. Citaremos solo algunos ejemplos de la desvergüenza en las afirmaciones que distingue al documento en cuestión.

Sobre los llamados informes oficiales, dice:

«No se ha dado ninguna lista de los delegados a La Haya, aunque las circulares hablan con toda soltura de "64".»

El informe aquí mencionado es simplemente una edición oficial de las resoluciones aprobadas por el Congreso, y la lista de delegados, ya impresa en La Haya y reproducida en la mayoría de los periódicos del continente, internacionalistas o de la clase media, habría estado fuera de lugar. Además, el informe da para cada votación el número de votantes y, donde hubo votación nominal, también los nombres.

«Se han suprimido o amañado resoluciones; por ejemplo, la resolución sobre la cuota al Consejo General era elevar la cuota al Consejo General a 1 chelín al año por cada miembro de la Asociación, incluidas las trade unions.»

El informe oficial dice, en el punto 2.º, bajo el epígrafe «Cuotas que se han de pagar al Consejo General»: Respecto a las peticiones de elevar, por un lado, y de reducir, por otro, el importe de las cuotas, el Congreso mantuvo el penique por 17 votos contra 12 y 8 abstenciones. ¿Qué se ha suprimido ahí?

En cuanto al «amaño» de resoluciones, que se atrevan a señalar una sola resolución del informe que no concuerde estrictamente con las actas.

De lo que, en cambio, son capaces los autores de esta circular en materia de «amaños» lo muestran sus afirmaciones sobre las resoluciones del Congreso acerca de la acción política. En primer lugar, la frase «La conquista del poder político se ha convertido en el gran deber de la clase obrera» se tomó literalmente del Manifiesto Inaugural de la Internacional (1864)4 para insertarla en la resolución IX de la Conferencia de Londres, aunque ellos pretenden que la inventó el Congreso de La Haya.

En segundo lugar, los autores de la circular sostienen que es una mala traducción verter el francés «doit servir» por el inglés «ought to serve».5 Si se hubiera cometido un error, lo habría cometido el antiguo Consejo General en la traducción inglesa oficial del texto original francés de las resoluciones de la Conferencia. Pero no hay ningún error. Como los autores de la circular no parecen estar en muy buenos términos ni con su inglés ni con su francés, tenemos que remitirlos a cualquier diccionario corriente, por ejemplo el diccionario inglés-francés de Boyer, París, Baudry, 1854, en la voz ought: «It ought to be so, cela doit être ainsi».

Para refutar la afirmación de que las resoluciones de La Haya han sido plenamente aceptadas en Francia, Alemania, Austria, Hungría, Portugal, Estados Unidos, Dinamarca, Polonia y Suiza, la circular de John Hales exige las direcciones de los secretarios de esos distintos países. En cuanto a Alemania, le basta con mirar el Volksstaat y media docena de otros periódicos obreros; en cuanto a Austria y Hungría, el Volkswille; en cuanto a Portugal, el Pensamento Social; en cuanto a Dinamarca, el Socialisten; en cuanto a España, La Emancipación; en cuanto a Holanda, De Werkman; en cuanto a Italia, La Plebe; en cuanto a Suiza, L'Égalité y la Tagwacht. En cuanto a Estados Unidos, la única federación obrera existente allí nombró el año pasado para su Consejo Federal a los mismos hombres que forman ahora el Consejo General. En cuanto a Polonia y Francia, las direcciones de los respectivos corresponsales no se confiarán, desde luego, a la discreción de John Hales y compañía.

En cuanto al carácter «espontáneo» del movimiento secesionista, el simple hecho es que el congreso secesionista celebrado el pasado septiembre en Saint-Imier, en oposición al Congreso Internacional de La Haya, aprobó una resolución formal para organizar ese movimiento en todas partes «llegando a un acuerdo inmediato con todas las secciones y federaciones» favorables a la secesión, a fin de poder celebrar un «congreso internacional» secesionista «en el plazo máximo de seis meses».

  1. Consejo Federal Británico de la Internacional, del que se había separado en diciembre de 1872 el grupo de John Hales. ↩

  2. Véanse el Mensaje del Consejo Federal Británico a las secciones y el llamamiento de la Sección Extranjera de Manchester, ambos de diciembre de 1872. ↩

  3. En latín en el original: derecho a estar presente, legitimación. ↩

  4. Véase el Manifiesto inaugural de la Asociación Internacional de los Trabajadores. ↩

  5. La resolución IX de la Conferencia de Londres decía que el movimiento económico de la clase obrera y su acción política están indisolublemente unidos y que la fuerza de los trabajadores, ya conquistada en el terreno económico, «debe servir» también de palanca en su lucha contra el poder político de los terratenientes y capitalistas. ↩