Escrita por Friedrich Engels en Londres el 21 de octubre de 1885 y publicada en francés en Le Socialiste (París), n.º 10, 31 de octubre de 1885. El original francés no está disponible en una edición libre; traducimos de la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 21 (Berlín, 1962, pp. 227-228), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.
Ciudadanos:
En su número del 17 publican ustedes un fragmento de una carta privada que dirigí a uno de ustedes.1 Esa carta estaba escrita con prisa, hasta el punto de que, para no perder el correo, ni siquiera tuve tiempo de releerla. Permítanme, pues, aclarar un pasaje que no expresa con suficiente claridad mi pensamiento.
Al hablar del señor Clemenceau como abanderado del radicalismo francés, decía yo: «Es muy importante que no llegue al poder como defensor de la propiedad frente a los comunistas, sino como salvador de la república frente a la monarquía. En ese caso estará más o menos obligado a cumplir lo que ha prometido; en el caso contrario se comportaría (aquí hay que añadir: quizá) como los demás, que, como Luis Felipe, se tenían por la mejor de las repúblicas: estamos en el poder, la república puede dormir tranquila; basta con que nos hayamos adueñado de los ministerios, así que no nos habléis más de las reformas prometidas».
En primer lugar, no tengo ningún derecho a afirmar que el señor Clemenceau, si llegara al poder por la vía habitual de los gobiernos parlamentarios, actuaría inevitablemente «como los demás». En segundo lugar, no soy de los que explican los actos de los gobiernos sencillamente por su buena o mala voluntad; esa misma voluntad está condicionada por causas independientes de ellos: por la situación general. No se trata aquí, por tanto, de la buena o mala voluntad del señor Clemenceau. Lo que interesa al partido obrero es que los radicales lleguen al poder en una situación tal que no les quede más que un solo medio de mantenerse en él: llevar a la práctica su programa. Esperemos que los doscientos monárquicos de la Cámara basten para crear esa situación.
Londres, 21 de octubre de 1885
F. Engels
Véase La situación, fragmento de la carta de Engels del 12 de octubre de 1885, publicado en Le Socialiste, n.º 8, 17 de octubre de 1885: La situación. ↩