Escrito por Friedrich Engels el 15 de noviembre de 1892 y publicado en la Berliner Volks-Tribüne, n.º 47, 19 de noviembre de 1892. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 22 (Berlín, 1963, pp. 346-348), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.

La serie de artículos sobre «La Federación del Jura y Mijaíl Bakunin» que publica la Volks-Tribüne me obliga a una breve réplica.

Aunque el autor parece esforzarse en tratar su tema de manera objetiva e imparcial, en realidad lo presenta tal como los señores anarquistas mismos lo presentaban y deseaban que se presentase. Tiene, en efecto, a su disposición un material bakuninista muy extenso; de las publicaciones del bando contrario de Ginebra utiliza poco, y de las del Consejo General de Londres, nada.

Me limito a destacar de un artículo (el X, del 12 de noviembre) las falsedades más llamativas.

No es cierto que el Consejo General convocara en 1871 en Londres una conferencia «secreta», de la que

«solo a las secciones anarquistas de Suiza no se había dado conocimiento; estas, sin embargo, se enteraron del proyecto», etc.

La conferencia fue exactamente igual de pública y de secreta que cualquier reunión de la dirección de cualquier partido socialdemócrata; no se pregonó en los periódicos y no se llamó a ningún reportero al local.

Las secciones del Jura estaban en abierta rebelión contra el Consejo General y fuera de toda relación oficial con él. En cambio, en el Consejo General había dos anarquistas bakuninistas, miembros de la sociedad secreta bakuninista, elegidos a propuesta del «dictador» Marx: Robin y Bastelica.1 Robin, en concreto, hacía de intermediario con los jurasianos, propuso en su nombre ya en marzo de 1871 esa misma conferencia que luego ellos desautorizaron, y también les informó de que se había convocado. Todo lo demás es mentira anarquista.

La conferencia,

«que debía reunirse en casa de Marx… se celebró… en la vivienda de Marx».

Mentira necia; se celebró en el «Blue Posts», una taberna cerca de Tottenham Court Road, en pleno barrio llamado francés.

También se da mal la composición de la conferencia, e igualmente el punto de discrepancia sobre el párrafo, no de los estatutos, sino de su introducción, que los fundamenta. El primer comité local de París (proudhoniano) había falseado en su traducción francesa el pasaje en cuestión: «La emancipación económica de la clase obrera es el gran fin al que todo movimiento político debe subordinarse como medio», convirtiéndolo en:

«el gran fin ante el cual todo movimiento político debe pasar a segundo plano».

Como las actas del Congreso de Ginebra fueron confiscadas por la policía bonapartista a su paso por Francia y solo quedaron por fin libres gracias a la intervención del Ministerio de Asuntos Exteriores inglés, en Ginebra se había reimpreso sin más la vieja traducción de París, y a partir de ahí los anarquistas posteriores pudieron afirmar que así lo había acordado el Congreso de Ginebra. A esta patraña puso fin, para gran disgusto de los bakuninistas, la edición de un texto auténtico de los estatutos en inglés, francés y alemán, encargada al Consejo General ya por el mismo Congreso de Ginebra y realizada ahora, en 1871.2 Tengo delante el ejemplar de los estatutos en el que Marx anotó las modificaciones acordadas por el Congreso de Ginebra; se limitan a los artículos de los estatutos propiamente dichos y no tocan en absoluto la introducción que los fundamenta.

Tampoco es verdad que la Conferencia de Londres pusiera

«el movimiento anarquista del Jura bajo el mando del comité de Ginebra»

por acuerdo suyo.

Y aquí sí que empiezo a dudar un poco de la honrada intención del autor. O sabe leer o no sabe. Si sabe leer, del acuerdo de la conferencia solo puede sacar: 1.º que al comité del Jura se le retira el nombre (que se había arrogado) de Comité romane y este nombre se atribuye al viejo comité de Ginebra; 2.º que se exhorta a los jurasianos a entenderse con los ginebrinos; 3.º que, si no fuese posible, formen una federación propia con el título de Federación del Jura. La conferencia, por tanto, no hizo otra cosa que dejar por completo, tanto a los ginebrinos como a los jurasianos, en su propia autonomía.3

Basta. El autor es o se hace el niño inocente que se cree a pie juntillas todo lo que le dice el pobre corderito anarquista calumniado. De lo que esos señores no juzgaron oportuno decir, nuestro informante no sabe una palabra, y por tanto tampoco nada de lo que sirvió de trasfondo a toda la disputa. Detrás de la Alianza de la Democracia Socialista pública, fundada por Bakunin, se escondía una Alianza secreta con el fin de poner en manos de los anarquistas el dominio de toda la Internacional. Esta Alianza secreta estaba muy extendida en el Jura, en Italia y en España. De España recibió el Consejo General las primeras pruebas de ello, y después de Ginebra los estatutos y numerosos otros documentos de este inocente complot contra el movimiento obrero europeo. Esos documentos fueron los que juzgó el Congreso de La Haya de 1872 cuando expulsó de la Internacional a Bakunin y a Guillaume.4 Y todo esto, y bastante más, para rectificar las falsificaciones anarquistas de la historia que ahora se recalientan, puede leerse en el escrito publicado por encargo del Congreso de La Haya: L'alliance de la Démocratie Socialiste et l'Association Internationale des Travailleurs, Londres y Hamburgo, 1873, en alemán, traducido por Kokosky: Ein Komplott gegen die Internationale, Brunswick, Bracke, 1874.5

Londres, 15 de noviembre de 1892

Friedrich Engels

  1. Paul Robin (1837-1912), maestro francés, y André Bastelica, tipógrafo de Marsella, ambos bakuninistas, fueron miembros del Consejo General en 1870-1871. ↩

  2. General Rules and Administrative Regulations of the International Working Men's Association, Londres, 1871, con sus versiones francesa y alemana. Véanse los Estatutos generales y reglamentos administrativos de la Asociación Internacional de los Trabajadores. ↩

  3. Véase la Resolución de la Conferencia de Londres sobre las disensiones en la Suiza romanda. El Comité romand (el texto dice «romane») era el Comité federal de la Suiza francesa. ↩

  4. James Guillaume (1844-1916), maestro suizo, dirigente de la Federación del Jura, expulsado con Bakunin en el Congreso de La Haya de septiembre de 1872. ↩

  5. Véase La Alianza de la Democracia Socialista y la Asociación Internacional de los Trabajadores. ↩