Carta de Friedrich Engels, de dieciocho años, a Wilhelm Graeber, en Berlín, escrita en Bremen el 20 y el 21 de octubre de 1839 (el lugar y el año los fija la edición). Traducida de Marx/Engels, Gesamtausgabe (MEGA¹), sección I, tomo 2 (Berlín, 1930), pp. 541-542, por la Escuela de marxismo, 2026. Se conserva completa. Las notas son nuestras. Texto original.
20 de octubre. Al señor Wilhelm Graeber. Estoy de lo más sentimental, es un caso difícil. Me quedo aquí despojado de todo jolgorio. Con Adolf Torstrick, el portador de la presente,1 se va el último jolgorio. Cómo celebré el 18 de octubre2 se puede leer en mi última epístola heuseriana.3 Hoy, juerga de cerveza; mañana, aburrimiento; pasado mañana se va Torstrick; el jueves vuelve el estudiante mencionado en la susodicha epístola, a lo que seguirán dos días alegres, y luego… un invierno solitario y horroroso. No hay manera de llevar de juerga a todo este mundo de aquí, son todos filisteos; estoy solo en el gran desierto, con mi resto de canciones estudiantiles, con mi barniz fanfarrón y estudiantil, sin compañeros de copas, sin amor, sin jolgorio, solo con tabaco, cerveza y dos conocidos incapaces de correrse una juerga. «Hijo, ahí tienes mi pica, bébete con ella mi cerveza; si bebes comme il faut, tu viejo padre se alegrará»,4 me gustaría cantar, pero ¿a quién le doy mi pica?, y además tampoco me sé bien la melodía. Solo me queda una esperanza: encontraros dentro de un año en Barmen, cuando vuelva a casa, y, si el cura no se os ha metido demasiado en el cuerpo a ti, a Jonghaus y a Fritz,5 irme de juerga con vosotros por allí. Día 21. Hoy, un día terriblemente aburrido. En la oficina, matándome a trabajar. Luego, Singakademie,6 un placer enorme. Ahora tengo que ver cómo os escribo algo más. Versos, en la próxima ocasión; ya no tengo tiempo de copiarlos. Ni siquiera he comido nada interesante, todo aburrido. Y además hace tanto frío que en la oficina no se aguanta. Gracias a Dios, mañana tenemos esperanzas de que nos pongan la calefacción. De tu hermano Hermann7 recibiré seguramente una carta un día de estos: quiere tomarle el pulso a mi teología y masacrar mis convicciones. Eso viene del escepticismo: los mil ganchos con que uno se agarraba a lo viejo se sueltan y se enganchan en otra parte, y entonces vienen las disputas. Que el diablo se lleve a Wurm:8 el tipo no da señales de vida, se encanalla cada día más. Sospecho que le está dando al aguardiente. Y ahora recibidme bien a Torstrick, haced que os cuente de mí, si os interesa, y ponedle buena cerveza. Fare well.9
Tu Friedrich Engels.
[En el reverso, la dirección:]
Al señor Wilhelm Graeber, Berlín, Mittelstraße n.º 52, segundo piso.
Johann Adolf Torstrick (nacido en 1821), amigo bremés de Engels, que se iba a estudiar fuera; véase la carta del 8 de octubre. ↩
El aniversario de la batalla de Leipzig (16-19 de octubre de 1813), la gran derrota de Napoleón, que la juventud liberal y los estudiantes celebraban como fiesta nacional. ↩
Una carta a Gustav Heuser, amigo de juventud de Engels, de Elberfeld. ↩
Parodia de un poema de Friedrich Leopold zu Stolberg, «Lied eines alten schwäbischen Ritters an seinen Sohn» («Canción de un viejo caballero suabo a su hijo», 1774), que empieza «Sohn, da hast du meinen Speer» («Hijo, ahí tienes mi lanza»). Engels cambia la lanza (Speer) por la pica (Spieß) y la pasa a la jerga estudiantil: kneipen es beber en la taberna y Cerevis, la cerveza en el latín de los estudiantes. Comme il faut: «como es debido», en francés en el original. ↩
Peter Jonghaus (nacido en 1816), de Barmen, compañero de escuela de Engels, estudiaba teología en Berlín; Fritz es Friedrich Graeber, hermano de Wilhelm, también estudiante de teología. ↩
La sociedad coral de Bremen. ↩
Hermann Graeber, hermano de Wilhelm y Friedrich, que había estudiado teología y era profesor auxiliar de latín y griego en la escuela municipal de Barmen. ↩
Gustav Wurm, compañero de Engels en el instituto de Elberfeld. ↩
«Adiós» (en inglés en el original). ↩