Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que estaba en Vevey (Suiza), escrita en París el 17 de agosto de 1849. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, carta n.º 43, pp. 111-113) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
París, 17 de agosto.
Querido Engels:
No sé si habrás recibido bien mi primera carta, respuesta a la primera tuya, la que mandaste a mi mujer, ya que tu dirección era muy imprecisa.1 También te habría contestado ya a la segunda, si no hubiera estado enferma toda mi familia, que está aquí, y yo tan impedido. Te repito una vez más la angustia que mi mujer y yo pasamos por ti y la alegre sorpresa que nos llevamos al tener noticias seguras tuyas.
Por la fecha verás que el Ministerio del Interior, ante mi reclamación, me ha dejado de momento tranquilo en París. El departamento de Morbihan, que me habían asignado, es mortal en esta época del año: las lagunas Pontinas de Bretaña. Comunicar algo por escrito sobre el asunto del 13 de junio2 sería imprudente en este momento. No creo, o por lo menos no sé, si se respeta el secreto de la correspondencia.
El estado general de aquí puedo describírtelo en dos palabras: descomposición de la mayoría en sus elementos originarios, hostiles entre sí; el bonapartismo, comprometido para siempre; malestar entre los campesinos por el mantenimiento de los 75 céntimos; los viñadores, furiosos por la amenaza de mantener el impuesto sobre las bebidas;3 en la opinión pública, el viento sopla ya otra vez contra la reacción; en la Cámara prorrogada4 y en el ministerio, la reacción se vuelve exclusiva y está ocupada en apartar del gabinete a la camarilla de Barrot y Dufaure.5 En cuanto ocurra ese hecho, puedes esperar una pronta resurrección revolucionaria.
No sé si en Suiza tienes ocasión de seguir el movimiento inglés. Los ingleses lo han retomado exactamente en el punto en que lo interrumpió la revolución de Febrero. El partido de la paz6 no es, como sabes, más que un nuevo disfraz del partido librecambista. Pero esta vez la burguesía industrial actúa de manera todavía más revolucionaria que en la agitación de la Liga contra las Leyes de Cereales.7 Dos cosas: 1. La aristocracia, herida de raíz en el interior por la abolición de las Leyes de Cereales y de las Leyes de Navegación,8 debe ser arruinada también en su política exterior, en sus ramificaciones europeas. Inversión de la política de Pitt. Antirrusa, antiaustriaca, antiprusiana; en una palabra, a favor de Italia y Hungría. Cobden9 ha amenazado formalmente con la excomunión a los banqueros que presten dinero a Rusia y ha abierto una verdadera campaña contra las finanzas rusas. 2. Agitación por el sufragio universal, para separar políticamente a los arrendatarios por completo de la nobleza terrateniente, dar a las ciudades la mayoría absoluta en el Parlamento y anular la Cámara de los Lores. Reforma financiera, para cortar a la Iglesia y a la nobleza sus rentas políticas.
En ambas agitaciones, cartistas y librecambistas, unidos. Harney y Palmerston,10 aparentemente amigos. En el último mitin celebrado en Londres, O'Connor y el coronel Thompson,11 una sola alma.
Esta campaña económica contra el feudalismo y la Santa Alianza tendrá consecuencias incalculables.
Hungría, magnífica. ¿Pero esta Prusia piojosa? Qu'en dis-tu?12 Los pálidos canallas se están cebando ahora en Sajonia, Baden, el Palatinado. Si mandan un ejército en ayuda de los austriacos, lo harán de manera que ellos se queden en Bohemia y se hagan cebar allí. Pero la miserable Prusia —solo temo que sea demasiado cobarde— está perdue en cuanto intervenga en el asunto húngaro, que de todos modos desembocará en una guerre universelle.13
Maintenant, mon cher, que faire de notre part? Il faut nous lancer dans une entreprise littéraire et mercantile. J'attends tes propositions.14
El Lupus rojo, aquí en la misma casa que yo; Dronke, también en París, mais c'est un tout petit homme de l'école de E. Meyen.15 Lupus está en Zúrich, dirección: Dr. Lüning. No hace falta que escribas especialmente a M. Ramboz. C'est mon pseudonyme.16
Así que la dirección es simplemente esta:
Monsieur Ramboz, 45, rue de Lille.
¡Salud!
Ch. M.
La carta de hacia el 1 de agosto de 1849, en respuesta a la de Engels a Jenny Marx del 25 de julio. ↩
La manifestación desarmada convocada por la Montaña el 13 de junio de 1849 contra la expedición francesa contra la República romana, disuelta por la tropa; véase El 13 de junio y Las luchas de clases en Francia. ↩
La Asamblea Constituyente había votado la abolición del impuesto sobre las bebidas a partir del 1 de enero de 1850; la Legislativa lo restableció en diciembre de 1849. ↩
La Asamblea Legislativa francesa se había prorrogado del 13 de agosto al 1 de octubre de 1849. ↩
Odilon Barrot (1791-1873), presidente del Consejo de ministros, y Jules Dufaure (1798-1881), ministro del Interior; Luis Bonaparte los destituyó el 31 de octubre de 1849. ↩
El movimiento pacifista de los librecambistas ingleses, que preparaba para finales de agosto de 1849 un congreso internacional de la paz en París. ↩
La Anti-Corn Law League (1838-1846), dirigida por Cobden y Bright, que logró en 1846 la abolición de las leyes de cereales. ↩
Las Leyes de Navegación, que reservaban el comercio colonial a los barcos británicos, se abolieron en junio de 1849. ↩
Richard Cobden (1804-1865), fabricante de Manchester, jefe del librecambismo inglés. ↩
George Julian Harney, dirigente cartista; Henry John Temple, vizconde de Palmerston (1784-1865), entonces ministro de Asuntos Exteriores. ↩
Thomas Perronet Thompson (1783-1869), militar y diputado librecambista. ↩
«¿Qué dices tú?». ↩
perdue: «perdida»; guerre universelle: «guerra universal». ↩
«Ahora, querido, ¿qué hacer por nuestra parte? Tenemos que lanzarnos a una empresa literaria y mercantil. Espero tus propuestas». ↩
«Pero es un hombrecillo de la escuela de E. Meyen». Eduard Meyen (1812-1870), publicista del círculo de los «Libres» de Berlín. ↩
«Es mi seudónimo». ↩