Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres el 19 de agosto de 1852. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, carta n.º 192, pp. 377-381) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

Londres, 19 de agosto de 1852. 28, Dean Street, Soho.

Querido Engels:

De Dronke1 recibí en mano 10 chelines. Ayer, por correo, 2 libras esterlinas. Por muy bien que me haya venido el dinero, me resulta ennuyant que te exprimas por mí, y encima en un moment en que tú mismo estás plus ou moins atascado.2

Para la guerra de Hungría3 seguramente harás bien en ver además:

«The fortress of Komarom (Comorn) during the war of Independence in Hungary. Por el coronel Sigismund Thaly.4 Traducido (del alemán) por William Rushton. James Madden, Leadenhead Street» [1852].

De escritos sobre el arte de la guerra, ya que quieres repasar a fondo toda la line,5 te cito además los siguientes, por si alguno te parece digno de comprarse:

Carion Nisas: Essai sur l'histoire générale de l'art militaire, etc. París, 1824.

Kausler: Kriegsgeschichte aller Völker. Ulm, 1825. Wörterbuch und Atlas der Schlachten. 1825 y 1831. (Las dos únicas historias generales de la guerra. Dicen que son flojas.)

Guerard: Enzyklopädie der Kriegskunst. 2.ª edición. Viena, 1833.

Handbibliothek für Offiziere über das Ganze der Kriegslehre für Eingeweihte und Laien. Por una sociedad de oficiales prusianos. Berlín, 1828.

A. J. M-r. (Millerbacher): Das Kriegswesen der Römer, nach antiken Denkmalen geordnet von Ottenberger. Praga, 1824.

Löhr: Das Kriegswesen der Griechen und Römer. Segunda edición. Wurzburgo, 1830.

Blesson: Geschichte des Belagerungskriegs. Berlín, 1821.

Hoyer: Geschichte der Kriegskunst. Gotinga, 1797.

Chambray: Über die Veränderungen in der Kriegskunst seit 1700 bis 1815. En alemán. Berlín, 1830.

Stenzel: Geschichte der Kriegsverfassung Deutschlands, vorzüglich im Mittelalter. Berlín, 1820.

Barthold: George v. Frundsberg. Hamburgo, 1833.

Hoy han llegado cartas de Cluss;6 te las mando en cuanto las haya leído Lupus7 y el grupito.

En cuanto a Weydemeyer,8 Cluss escribe lo siguiente:

«Weydemeyer, a instancias mías, me escribió hace poco que tendría que apretarle en serio las tuercas a Korff,9 que se suponía que había despachado los 50 Brumarios. Weydemeyer tiene, creo, pequeñas deudas que cobrarle a Korff, y por eso le habrá encargado el envío, es decir, el pago del porte. Los 300 Brumarios restantes... aún sin despachar... Asegura que hay 500 ejemplares todavía empeñados en la imprenta; que aún no ha podido desempeñarlos, etc. ... Con dinero no puedo intervenir, en parte porque de momento me es imposible de todo punto, y en parte porque tampoco querría aunque pudiera. Porque siempre me decían: con tanto y tanto se arregla todo, y siempre tanto y tanto, una vez reunido, no ha servido de nada... Cuando se lanzó la Revolution,10 la consigna era: ¡confianza!, y enviar cuanto antes el importe de las suscripciones. Mando enseguida 10 dólares de suscriptores, que, naturalmente, luego perdí yo... Más tarde se dijo que había que sacar a flote la revista y que yo tenía que reunir 20 dólares para ello; enseguida tuve a mano 15 dólares míos y 3 dólares de suscriptores, en total 18 dólares. Se emplearon, en vez de en seguir adelante, en pagar las viejas tonterías, i. e., los dos primeros números, que se mandaron al limbo. Llegó el Brumario;11 Weydemeyer desesperaba; yo le dije: doy enseguida 25 o 30 dólares si con eso se arregla; si no, mándame el manuscrito. Me dice: manda 25 dólares; y los mando. Al cabo de un tiempo resulta que con el dinero disponible solo se pueden imprimir 500 ejemplares; digo que eso no puede ser, ¿cuánto falta para imprimir 1000? 20 dólares es la respuesta, y al día siguiente el dinero ya está en camino. Luego vienen los poemas;12 esos se van a imprimir en Nueva York; cuando insisto en que se acabe con la farsa y se empiece a imprimir, me los mandan, porque por desgracia en Nueva York todavía no se pueden imprimir. Los hago imprimir y encuadernar enseguida por unos 15 dólares (400 ejemplares) y despacho el asunto a toda prisa para colocarlos en la fiesta coral que se celebraba justo entonces en Nueva York. Pero un solo buhonero los pregonó por ahí, y parece que de verdad llegó a quitarse de encima 60 (!) ejemplares. La impresión del segundo millar (yo había dejado la composición montada), para la que Weydemeyer me prometió conseguir el dinero, y hasta me lo había anunciado ya, se quedó, como es natural, sin hacer; igual que todo el tinglado, por lo visto, se ha quedado desde entonces parado y congelado en sus manos. Escribiré a Weydemeyer que, en la medida en que yo he puesto dinero en el asunto, deseo que lo empleéis en Europa en otras publicaciones en interés del partido o de cualquier manera que a ti te parezca bien; o sea, en lo que toca a mi parte de todo, que no se mande dinero a América. En los poemas solo he puesto dinero yo, así que también solo yo puedo decidir sobre ellos, y de manera definitiva. Así que voy a ir a por el envío.»

¿No es exactamente la segunda edición de nuestra aventure de Bruselas con los westfalianos?13 La semana pasada escribí a F. Streit,14 de Coburgo, que comercia con artículos parecidos, para que reimprima el Brumario.

Apropos! El n.º 15 ha salido en la Tribune.15 Heinzen16 figura ahora en Saint Louis, para variar, de «aristócrata del espíritu» (textual): un disparatado refrito, de oídas, de Feuerbach y Stirner, y como la Liga Revolucionaria se está haciendo añicos, el «aristócrata del espíritu» se propone fundar una Unión «humanista».

Me queda todavía por contar:

El día 3 hubo, en efecto, divorcio en toda regla entre Kinkel17 y el coffre fort.18 Reichenbach19 ha depositado el dinero a su nombre en el Banco de Inglaterra.

En esa sesión, Kinkel hizo como si no supiera nada del meeting convocado por Gögg,20 y por eso invitó públicamente a Imandt21 a leer en público la invitación que había recibido. Pero el día 6 Gögg, dirigiéndose a Kinkel, dijo: «según el acuerdo que tomé con usted en su casa». Willich22 no estaba.

El candidato Hentze apoyaba todo lo que decía con la frase: «Eso tengo que saberlo yo como doctor en filosofía». Gögg expuso cómo su Liga Revolucionaria podía 1.º servir de apoyo a los alemanes de América y 2.º, influyendo en las elecciones, influir en la política norteamericana e incitar a los United States a adoptar la política de intervención. También en lo material se había empezado. Cuotas semanales de un centavo. Boxes23 en todas las tabernas. Gottfried se declaró de acuerdo con todo. Solo opinó que las cuotas en dólares eran mejores que las de centavos, porque en América nadie tiene suficiente abnegación patriótica para ir sumando los centavos. También se declaró contrario a las boxes.

Mirando fijamente a Imandt, dijo el gran Kinkel: «Pese a todas las calumnias que se difunden contra mí, puedo presentarme con la frente despejada y declarar que nunca he dicho nada malo de nadie, ni de ninguno de mis conciudadanos exiliados».

Resultado: como Kinkel no tenía dinero que aportar, sino solo su apreciable persona como dote, también a esta, pese a tanto arrastrarse y humillarse, la han desdeñado. Los ocho vástagos de la estirpe se han organizado por su cuenta como Liga Revolucionaria, sin contar con Kinkel. ¡El malheureux!24

Schmolze,25 pintor de oficio, parece que ha hecho una serie de caricaturas muy graciosa: Kinkel de rey Lear y Willich de bufón. Además, una caricatura en la que Willich está subido a un árbol frutal como un perezoso y la señora Schärttner26 tira desde abajo para hacer caer al perezoso.

Willich ha tenido la estupidez de ejercer su ostracismo también contra el honrado y entrado en años señor «Schily»27 y de expulsarlo de su grupito por toda clase de crímenes ilusorios. Schily ha apelado a una asamblea general. Hoy se celebra el juicio de Dios. Schily, por su parte, acusa a Willich de «locura manifiesta» y esta noche, como prueba, leerá además una carta de Heise,28 el supuesto amigo de Willich, desde Liverpool, en la que Heise declara a Willich enfermo de la cabeza.

El amigo Jones estuvo la semana pasada a un pelo de hundirse con su periódico.29 Déficit semanal. Peleado con el Committee y con los dos ciudadanos que hasta ahora le adelantaban el dinero. Salvación repentina. M'Gowan30 se ha hecho cargo de la impresión, adelanta el déficit semanal, y Jones se ha instalado ahora en la office del viejo Northern Star. M'Gowan ha puesto de patitas en la calle a Harney,31 y el muy burro le había comprado el viejo Star por 40 £.

En Francia, según la Gazette Agricole, un déficit de la próxima cosecha de un tercio below the average,32 lo que según J. B. Say equivale en Francia a famine.33 En Alemania, cosecha mediana. En Inglaterra, ya salidas de oro del Banco para compras de grano. Y a la vez, especulación desenfrenada en la City. La semana pasada, quiebras en la Stock Exchange. Por último, en Norteamérica, según veo en el New York Herald, la especulación más desatada en railways, banks, construcción de casas, una expansion inaudita del sistema de crédito, etc. ¿No es eso approaching crisis?34 La revolución podría llegar antes de lo que nos conviene. Nada peor que tener a los revolucionarios ocupándose del pan.

Tuyo, K. M.

  1. Ernst Dronke (1822-1891), periodista, antiguo redactor de la Neue Rheinische Zeitung y miembro de la Liga de los Comunistas; acababa de pasar unos días con Engels en Manchester. ↩

  2. Ennuyant: «fastidioso»; moment: «momento»; plus ou moins: «más o menos». ↩

  3. Engels preparaba un escrito sobre la campaña de Hungría de 1848-1849, que pensaba ofrecer al editor Brockhaus; véase su carta del 16 de agosto de 1852. ↩

  4. «La fortaleza de Komárom (Komorn) durante la guerra de independencia de Hungría». La fortaleza de Komárom fue la última plaza húngara en capitular, en octubre de 1849. ↩

  5. «Línea»; aquí, todo el ramo. ↩

  6. Adolf Cluss (Cluss, 1825-1905), miembro de la Liga de los Comunistas emigrado a los Estados Unidos, donde trabajaba en Washington; era uno de los principales corresponsales de Marx en América. ↩

  7. Wilhelm Wolff (1809-1864), «Lupus», antiguo redactor de la Neue Rheinische Zeitung, emigrado en Londres. ↩

  8. Joseph Weydemeyer (1818-1866), miembro de la Liga de los Comunistas, emigrado a Nueva York en 1851; publicó allí El 18 Brumario de Luis Bonaparte en mayo de 1852. ↩

  9. Hermann Korff, antiguo gerente de la Neue Rheinische Zeitung, emigrado a América. ↩

  10. Die Revolution, semanario que Weydemeyer empezó a publicar en Nueva York en enero de 1852 y del que solo salieron dos números; en mayo reapareció como revista sin periodicidad fija, con El 18 Brumario como primer cuaderno. ↩

  11. El 18 Brumario de Luis Bonaparte. ↩

  12. Poemas de Ferdinand Freiligrath (1810-1876) destinados a la Revolution de Weydemeyer. ↩

  13. En 1846 los editores westfalianos Julius Meyer y Rudolf Rempel prometieron financiar la publicación de La ideología alemana y luego se echaron atrás. Aventure: «aventura». ↩

  14. Feodor Streit, editor y librero de Coburgo. ↩

  15. Uno de los artículos que Engels escribía para Dana y que se publicaban con la firma de Marx en el New-York Daily Tribune: la serie Revolución y contrarrevolución en Alemania. ↩

  16. Karl Heinzen (1809-1880), publicista demócrata radical, emigrado a los Estados Unidos; enemigo declarado de Marx y de los comunistas. ↩

  17. Gottfried Kinkel (1815-1882), poeta y profesor de Bonn, figura principal de la emigración democrática en Londres; en 1851-1852 recorrió los Estados Unidos recaudando un «empréstito nacional alemán» para la revolución. ↩

  18. «Caja fuerte»: el dinero del empréstito. ↩

  19. El conde Oskar von Reichenbach, demócrata silesio, diputado en la Asamblea de Fráncfort en 1848, tesorero del empréstito. ↩

  20. Amand Gögg (1820-1897), ministro de Hacienda del gobierno revolucionario de Baden en 1849; en su viaje por los Estados Unidos había impulsado una Liga Revolucionaria (Revolutionsbund) rival del empréstito de Kinkel. ↩

  21. Peter Imandt, maestro, amigo de Marx en la emigración de Londres. ↩

  22. August Willich (1810-1878), antiguo oficial prusiano, jefe militar en la campaña de Baden de 1849 y, con Karl Schapper, cabeza de la fracción Willich-Schapper (la «Sonderbund») que se escindió de la Liga de los Comunistas en 1850. ↩

  23. «Huchas». ↩

  24. «¡El desgraciado!». ↩

  25. Karl Heinrich Schmolze, pintor y caricaturista, emigrado en Londres. ↩

  26. La mujer de August Schärttner, tabernero en Londres y partidario de Willich. ↩

  27. Victor Schily, abogado de Tréveris, emigrado, amigo de Marx. ↩

  28. Hermann Heise, demócrata de Kassel, emigrado en Inglaterra. ↩

  29. Ernest Jones (1819-1869), dirigente cartista y amigo de Marx y Engels; el periódico es el People's Paper, que había fundado en mayo de 1852. ↩

  30. El impresor del antiguo Northern Star. ↩

  31. George Julian Harney (1817-1897), dirigente cartista, antiguo redactor del Northern Star; había comprado el periódico, que salía ahora como Star of Freedom. ↩

  32. «Por debajo de la media». ↩

  33. «Hambruna». Jean-Baptiste Say (1767-1832), economista francés. ↩

  34. «Crisis inminente». Railways, banks, expansion: «ferrocarriles», «bancos», «expansión». ↩