Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 4 de octubre de 1852 (el lugar lo establece la edición). Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, carta n.º 210, pp. 404-406) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
4 de octubre de 1852.
Querido Marx:
Adjunto 2 libras y 10 chelines. Los 10 chelines dáselos a Dronke, que me ha encontrado un libro eslavo muy valioso; lo que le rebaje al tipo del precio es su comisión por el hallazgo; puisqu’il est commerçant, il faut le traiter selon les principes du commerce.1 Pero que vaya en seguida y me mande el libro por correo con una faja sencilla, como un periódico, con 6 stamps2 si pesa menos de una libra y con 12 si pesa más. Notabene, si es un solo tomo; si no, 6 stamps por tomo, y entonces es mejor mandarlo sin franquear en un paquete por Pickford & Co. o por Carver & Co. Si podéis dar con la oficina de Carver & Co. (allí se llaman, creo, Chaplin, Horne & Carver o Chaplin, Horne & Co.), lo mejor es mandarlo con ellos, a F. Engels, care of Ermen & Engels:3 son nuestros transportistas. Es también siempre el mejor camino para hacerme llegar paquetes.
En cuanto vea mis cuentas de este mes un poco más claras, recibirás más. Hay que pagar algunas deudas, todavía no sé cuántas. De eso depende la cantidad que pueda mandarte todavía.
Weerth está en Bradford. No llegará hasta dentro de ocho días.
Le roman Pindar prend une tournure tout à fait bourgeoise.4 El pobre muchacho ya tiene resaca. Como desde el quince de septiembre no le he dado noticias de su esposa y de su madre, me bombardea con cartas y amenaza ¡con escribirles directamente a ellas pidiendo noticias! El tipo parece imaginarse que me paso el día allí, como si los rasgos finlandeses y el corazón escandinavo-germánico de su media naranja de sangre de pez ejercieran sobre mí el mismo encanto que ejercían antaño, y todavía ejercen, sobre él. Con su evasión, master Pindar había subido algo en mi estima, pero estas cartas lo vuelven a hundir. Es eslavo de los pies a la cabeza, sentimental en la frivolidad y hasta en la cochinada, rastrero y altanero; y del inglés no tiene más que el mutismo exagerado (como ruso, tiene que exagerarlo). Últimamente el tipo estaba algo más hablador, y cuando por fin se abrieron las compuertas tanto tiempo cerradas, no salieron más que sandeces. Además, el enamorado Pindar tiene apetitos de lo más malolientes y de nada le gusta tanto hablar como de descubrimientos contra natura. Es un tipo completamente inculto y a la vez pedante; fuera de sus cuatro idiomas no sabe absolutamente nada, en matière de science,5 ni siquiera las matemáticas más corrientes, la física y demás conocimientos escolares, y sobre todo en la historia más elemental es un puro ignorante. Ce n’est que son silence acharné qui ait pu faire croire qu’il soit profond.6 No es ni plus ni moins que un pequeño burgués ruso con los apetitos de la nobleza rusa, perezoso, diletante, blando de corazón, que se da aires de hastiado y que, para colmo de desgracias, ha nacido maestro de escuela. He intentado todo lo posible conservar una buena opinión del tipo, pero es imposible. ¿Qué se puede decir de un hombrecillo que, cuando lee por primera vez una novela de Balzac (y encima Le Cabinet des antiques y Le Père Goriot), se siente infinitamente superior a ella y habla de ella con el mayor desprecio, como de algo trivial y archisabido, mientras que, ocho días después de fugarse, escribe desde Londres a su esposa abandonada esta frase, que según todos los indicios dice completamente en serio: my dearest Ida, appearances are against me, but believe me, my heart is still entirely yours!?7 Ahí tienes al tipo entero. Su corazón pertenece a la sueca, y lo demuestran también sus cartas a mí, pero su rabo solo quiere ofrecérselo a la francesa. Esta colisión, esta contradicción eslavo-sentimental-ordinaria, es justamente lo que le atrae de todo el asunto. Pero la sueca es mucho más lista; le dice a todo el que quiera oírlo que puede hacer con su corazón lo que quiera, con tal de que no saque de casa nada carnal. Por lo demás, el tipo tiene una falta de conocimiento del mundo y de intuición que está en la más ridícula contradicción con las pretensiones espirituales que tiene como ruso. No ha entendido ni el Manifiesto ni a Balzac; me lo ha demostrado bastantes veces. Que no sabe alemán es seguro: no entiende las cosas más sencillas. Que sepa francés también me parece muy dudoso. Una vez desaparecido el mystère con el que se mantenía interesante, no queda más que une existence manquée.8 Y encima el tipo intenta en sus cartas seguir tejiendo ese mystère desvelado hace mucho: es ridículo. Ya verás: dentro de tres meses el gospodin9 Pindar estará otra vez aquí y será bon fils, bon époux, bon bourgeois, plus taciturne que jamais,10 y seguirá dilapidando el resto de la fortuna de su madre como siempre, sin hacer el menor intento de emprender nada ni de empollar nada. ¡Y que un tipo así se fugue con una parisina gastada! Esa sí que le va a abrir los ojos.
La nueva historia de mentiras del veraz Willich es muy bonita.
Para que el libro no se vaya al diablo, escribo al mismo tiempo a Dronke.
Tu F. E.
48, Great Ducie Street.
«Puesto que es comerciante, hay que tratarlo según los principios del comercio». ↩
Sellos de correos. ↩
«A la atención de». Ermen & Engels era la casa de hilados de algodón de Manchester, de la que el padre de Engels era socio, en cuyas oficinas trabajaba Engels desde finales de 1850. ↩
«La novela de Pindar toma un giro completamente burgués». Pindar era el apodo de un emigrado ruso de Manchester conocido de Engels, casado con una sueca, que acababa de fugarse a Londres con una francesa. ↩
«En materia de ciencia». ↩
«Solo su silencio obstinado ha podido hacer creer que es profundo». ↩
«Queridísima Ida, las apariencias están en contra mía, pero créeme: ¡mi corazón sigue siendo enteramente tuyo!». ↩
Mystère: «misterio»; une existence manquée: «una existencia fracasada». ↩
«Señor», en ruso. ↩
«Buen hijo, buen esposo, buen burgués, más taciturno que nunca». ↩