Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres el 22 de abril de 1854. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/2, Berlín, 1930, carta n.º 304, pp. 21-23) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
22 de abril de 1854. 28, Deanstreet, Soho.
Querido Frederic:
En lo del Daily News, Pieper es en todo caso inocente, porque desde hace medio año no se junta para nada con la emigración. Blind is connected with the Advertiser,1 no con el Daily News. La banda de Herzen, el Crapulinski Worzel y el canalla de Golovín2 están positivement3 en relación con el Daily News, después de que la influencia de Urquhart los echara del Advertiser. El señor O. von Wenckstern4 ha pasado del Times al Daily News, pero ya no está en Londres, porque ese judicious paper5 lo ha mandado como military Commissioner6 junto a Omer Pachá. ¡Ese granuja de las bellas letras! Es posible y probable que el tipo haya introducido allí a otros canallas alemanes. Pero mis principales sospechas recaen sobre los rusos. El Daily News está tan wisely managed7 que, como se desprende del último return8 del timbre de periódicos, ha bajado vertiginosamente desde 1851 y en el orden de los diarios viene detrás del Herald.
Mi opinión es que mandes enseguida el artículo tal como está al Times, sin esperar a la porquería de otro material (yo veré si el «Informe de las operaciones de guerra» está aquí). La semana que viene todavía estará sin material, porque las vacaciones parlamentarias no terminan hasta el 1 de mayo, aunque nominalmente terminen el 27 de abril. Así que ahora cualquier envío le viene bien, y como esa gente tiene mucho más tacto literario y político que los chapuceros del Daily News y estaría dispuesta a aceptar un artículo interesante del mismísimo diablo, creo fermement9 que lo publicará enseguida. Así te tomas al mismo tiempo la revenge10 contra ese periodicucho. Pero si —cosa que dudo— el intento con el Times fracasara, 1.º puedes estar seguro de que nadie se enterará, porque yo no se lo diré a nadie; 2.º te quedan seguras las revistas. Te aconsejo, en fin, una vez más, que no esperes y que mandes este primer artículo sin cambiar nada al Times.
En cuanto a Schimmelpfennig, creo que es hacerle demasiado honor ocuparse de él en la Tribune. En una de tus cartas privadas podrías escribirme lo bastante como para que yo se lo pasara a Cluß para un artículo en la Reform.11
La Tribune se ha vuelto a apropiar últimamente de todos mis artículos como leader12 y no ha dejado salir con mi nombre más que basura. Así, por ejemplo, se ha anexionado una exposición detallada de las finanzas austriacas, artículos sobre la insurrección griega, etc. Además, la presunción, que se ha vuelto ya «constitucional», con tus Militaria. Me propongo positivement —en cuanto llegue la respuesta de Dana a mi último requerimiento— pedir un aumento de honorarios y me remitiré en especial a los expenses13 que causan las Militaria. ¿No te parece? Los tipos tendrían que pagar por lo menos 3 libras por artículo. Gastan 500 libras en mandar a Taylor14 a la India, y el tipo escribe desde allí peor y menos —¿y qué iba a conocer, además, en un rápido trip15 por un país así?— que lo que yo les escribo desde aquí sobre el mismo asunto. Con 3 libras por artículo podría por fin salir de la porquería.
Rara mierda la de Urquhart, con quien, notabene, no he vuelto a verme en Londres desde nuestra primera entrevue.16 El Globe17 ministerial publicó el Saturday un furious onslaught on him,18 donde se decía, entre otras cosas, que de vez en cuando pescaba a alguno como converso, pero que eso no duraba mucho. «Where is Mr. Anstey? Where Mr. Monteith etc. and where that Goliath of the new revolution, Mr. Marx?» «All these Gentlemen have seen the folly of their ways, and returned to the habits of good society.»19 Ahora «An Urquhartite» declara en el número del jueves del Morning Advertiser que «if continuing to pose implicit confidence in Mr. Urquhart's view be proof of folly these individuals have certainly not recovered their reason and also must still be without the pale of good society».20 Y luego, en particular: «Mr. Marx, however, I am happy to say is as energetic and valuable supporter as ever of Mr. Urquhart's».21 Hasta ahora no he hecho nada en el asunto, sino que sigo esperando. Ya habrá ocasión de desautorizar al señor Urquhart. La cosa me parece tanto más desvergonzada cuanto que él sabe, y yo se lo he declarado, que no estoy de acuerdo con él en nada, salvo en lo de Palmerston, punto en el que no ha sido él quien me ha ayudado. Mais il faut attendre.22 Hay una dificultad. Existe un urquhartista muy estúpido llamado Marx, al que no se refiere el Globe. Si desautorizo públicamente a Urquhart, dirá que no se refería a mí, sino al otro Marx. Por lo demás, se ve por el Globe que el señor Palmerston me ha dedicado su máxima atención.
Pieper se vuelve cada día más pagado de sí mismo e insípido. De tanto sonreír se hace más arrugas en la cara que líneas hay en el mapa de las dos Indias. Un viejo Malvolio.23 Jennita ya no le llama más que el mancebo Wunderhold, hijo del Wunderhorn.24 La próxima vez te contaré algunas cosas graciosas del «Wunderhold», que, como se ve por las cartas de su hermana, se cree Byron y Leibniz en una sola persona.
Salut.
Tu K. M.
«Blind está en relación con el Advertiser.» Karl Blind, demócrata badense emigrado en Londres; The Morning Advertiser, diario londinense, abierto entonces a Urquhart. ↩
Alexandr Herzen, escritor revolucionario ruso emigrado en Londres; Stanisław Worcell (Worzel), dirigente de la emigración democrática polaca, aquí motejado «Crapulinski», como uno de los dos nobles polacos arruinados del poema «Zwei Ritter» de Heine; Iván Golovín, publicista ruso emigrado. ↩
«Positivamente», con certeza. ↩
Otto von Wenckstern, publicista alemán emigrado en Londres, colaborador de la prensa inglesa. ↩
«Juicioso periódico». ↩
«Comisionado militar». ↩
«Tan sabiamente dirigido». ↩
«Estadística». El timbre era un impuesto sobre cada ejemplar de periódico; sus cifras daban la tirada de cada diario. ↩
«Firmemente». ↩
«Desquite». ↩
Die Reform, periódico de los obreros alemanes de Nueva York. Adolf Cluß, antiguo miembro de la Liga de los Comunistas, emigrado en Washington. ↩
«Artículos de fondo», editoriales sin firma. ↩
«Gastos». ↩
Bayard Taylor, escritor y viajero norteamericano, corresponsal de la Tribune. ↩
«Viaje». ↩
«Entrevista». Véase la carta del 9 de febrero de 1854. ↩
The Globe, diario vespertino de Londres, próximo a Palmerston. ↩
«Furioso ataque contra él». ↩
«¿Dónde está el señor Anstey? ¿Dónde el señor Monteith, etc., y dónde ese Goliat de la nueva revolución, el señor Marx?» «Todos estos caballeros han visto lo insensato de su conducta y han vuelto a los hábitos de la buena sociedad.» Thomas Chisholm Anstey, abogado y diputado radical, y Robert Monteith, antiguos seguidores de Urquhart. ↩
«Un urquhartista»: «Si seguir depositando una confianza implícita en las opiniones del señor Urquhart es prueba de insensatez, estas personas, ciertamente, no han recobrado la razón y deben seguir también fuera de los límites de la buena sociedad». ↩
«El señor Marx, sin embargo, me complace decirlo, sigue siendo un partidario tan enérgico y valioso como siempre del señor Urquhart.» Howewer, en el original. ↩
«Pero hay que esperar.» ↩
El mayordomo vanidoso de Noche de Reyes de Shakespeare, de quien se dice que con su sonrisa se hace más arrugas en la cara que líneas tiene el nuevo mapa con las Indias añadidas (acto III, escena 2). Marx escribe Malvoglio. ↩
Jenny, hija mayor de Marx. Juego con el título de la colección de canciones populares Des Knaben Wunderhorn («El cuerno maravilloso del muchacho») de Arnim y Brentano; Wunderhold, «maravilloso y gentil». ↩