Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres el 17 de julio de 1855. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/2, Berlín, 1930, carta n.º 364, pp. 92-94) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

17 de julio de 1855. 28, Dean Street, Soho.

Querido Engels:

Strohn está aquí y hoy, por desgracia, me impide mandar un article a la Tribune.1 Así que mi intención es mandar el viernes un artículo sobre la última crisis ministerial con fecha del martes,2 y me vendría muy bien que al mismo tiempo me mandaras uno sobre, por ejemplo, el ejército prusiano (si no pasa nada en el teatro de la guerra), de modo que salgan dos artículos de una vez. Es que me veo obligado a girar la semana que viene contra la Tribune y, como ya la última vez había girado de más y esta vez se han perdido algunos días, tengo que girar de más, y de manera considerable.

Un alemán que vuelve del país de los yanquis, Gustav Pöckel, me ha traído unas líneas de Edgar y noticias más precisas de él y de otros conocidos.3 Edgar trabajaba últimamente como mozo de labranza cerca de Nueva York y pensaba vender su granja de Texas. Schramm, al parecer, va camino de la muerte por tisis; también está en el estado de Nueva York.4 Ewerbeck pasó por allí hace año y medio, de viaje a Nauvoo, a ver a Cabet.5 Fickler se ha quedado con el Shakespeare-Hotel después de que Sicore quebrara, y en esa ocasión ha jodido a este todo lo posible.6 A Jacobi le van bien los negocios; su manera de ser «seria» y «reservada» gusta a los yanquis.7 El mariscal de campo Blenker y otros granujas famosos de la época de la comedia revolucionaria se han comprado tierras con el dinero robado y, por lo que dicen, en brutalidad con sus trabajadores y en fanfarronería dejan muy atrás a los yanquis.8 Heinzen vuelve a establecerse en Nueva York con su Pionier.9 En conjunto, los alemanes lo pasan allí muy mal, atormentados a la vez por la ley de Maine, los Know-nothings y la crisis de la agricultura y la industria.10 De ahí una fuerte emigración de vuelta hacia Alemania, Canadá y Sudamérica.

Dronke, por intercesión de comerciantes alemanes de París (uno de ellos, partidario de la Neue Rheinische Zeitung), ha obtenido respuesta favorable a su solicitud de permiso para volver a París. Piensa zarpar esta semana, en cuanto haya sacado los «costes de producción».

Imandt se ha ido cuatro semanas a Escocia, a casa de Heise.11 Me ha dejado entretanto su cottage de Camberwell. Toda la familia se muda allí, para aprovechar de momento el cambio de aires, hasta que se pueda hacer algo mayor.

De las cartas adjuntas:

N.º I. De Lassalle, desde París.

N.º II. Para que te diviertas, te mando los Asiatic Chiefs de Szeredy junto con la petición que me hace el tipo.

N.º III. Carta de Florencourt (la única que tienes que devolverme). Contiene el estado del asunto de la herencia.12 Verás por ella que, por un lado, la herencia ha aumentado en 515 libras esterlinas y, por otro, que toda clase de retrasos se han interpuesto a su rápida realización. Este Florencourt no es el famoso, sino su hermano.

Tu K. M.

¿Conoces algún libro sobre los êtres del pequeño Johnny Russell?13

  1. Wilhelm Strohn, antiguo miembro de la Liga de los Comunistas, comerciante en Bradford. ↩

  2. Lord John Russell dimitió del gobierno de Palmerston a mediados de julio de 1855, después de que se conociera su actuación en la conferencia de paz de Viena. ↩

  3. Edgar von Westphalen, hermano de Jenny Marx, emigrado a Texas. ↩

  4. Conrad Schramm, antiguo miembro de la Liga de los Comunistas, emigrado a los Estados Unidos. ↩

  5. Hermann Ewerbeck, médico y publicista, antiguo dirigente de la Liga de los Justos en París. Étienne Cabet, el comunista utópico francés, había fundado en Nauvoo (Illinois) una colonia icariana. ↩

  6. Joseph Fickler, demócrata de Baden en la revolución de 1848-1849, emigrado a los Estados Unidos. ↩

  7. Abraham Jacobi, médico, absuelto en el proceso de los comunistas de Colonia, emigrado a Nueva York. ↩

  8. Ludwig Blenker, que había mandado tropas en la insurrección del Palatinado de 1849. ↩

  9. Karl Heinzen, publicista demócrata, adversario de Marx y Engels, editaba en los Estados Unidos el semanario Der Pionier. ↩

  10. La ley de Maine (1851) prohibía la venta de bebidas alcohólicas; los Know-nothings eran el partido nativista, hostil a los inmigrantes y a los católicos. ↩

  11. Peter Imandt, maestro, antiguo miembro de la Liga de los Comunistas, emigrado en Londres. Hermann Heise, publicista demócrata, emigrado en Escocia. ↩

  12. La herencia que esperaba Jenny Marx (véase la carta del 8 de marzo de 1855). ↩

  13. Êtres: «interioridades», los rincones de una casa; aquí, los entresijos de Russell. ↩