Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres el 7 de diciembre de 1855. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/2, Berlín, 1930, carta n.º 368, pp. 96-98) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
7 de diciembre de 1855. 28, Dean Street, Soho, Londres.
Querido Frederic:
Jones no parece estar en Londres. Por lo menos, a una consulta inmediata por escrito no he recibido respuesta, ni de palabra ni por escrito. Así que desde que llegué estoy internado entre cuatro paredes, a las que no puedo pasarme el día gritando. Sería demasiado arriesgado aventurarme ahora a salir.1
El documento no se mandó al Union Bank hasta anteayer. Toda clase de minucias causaron el retraso.
De América, i. e. de Nueva York, todavía no hay respuesta. Parece que los señores «se lo están pensando». De Washington, ninguna carta, sino un Wecker y, junto con él, la nota adjunta, por lo visto de Cluß, contra Schimmelpfennig.2 El Wecker, por desgracia, en un momento de descuido lo consumí en un lugar donde «palabras gruesas, papel blando, etc.». En él se sostiene que los alemanes de América son utilitarians y corren tras el «pan» porque «el señor Marx es economista y abstruso». En el señor Marx, en cambio, eso se explica por «el Antiguo Testamento». Habría «convertido Nuestro tráfico —una obra conocida— en un sistema filosófico».3 Que unos jóvenes alemanes profundos le sigan en América se explica porque los alemanes están acostumbrados a «repetir como loros a los escritores ingeniosos de la nación del Antiguo Testamento, etc.».
Desde about4 mi llegada hay en el Advertiser una pelea de gallos entre Herzen y un adversario anónimo. El adversario le reprocha que es un humbug, que se ha hecho pasar por una especie de Silvio Pellico ruso.5 Ya el título de su libro es mentira, porque nunca ha estado en Siberia, etc. La respuesta de Herzen, floja: el título es un humbug de los publishers, él no es responsable de él, protestó enseguida en el Globe, etc., contra los atributos que falsamente se le atribuían, etc. Entonces aparece otra vez el adversario (ayer) y le demuestra nuevas mentiras, también a propósito del «Globe». Pero junto a este ataque, también una defence por parte de un inglés: aunque Herzen no haya estado en Siberia ni sea un Silvio Pellico ruso, su libro es entretenido, un libro inofensivo: «un hombre honrado, ¿ve usted?, y que se azora enseguida. Es un vecino maravillosamente bueno, la verdad, y muy buen jugador de bolos; pero para Alejandro, ay, ya ve usted cómo es».6 El tub-tub-paper,7 por último, según su costumbre, declara ahora la pelea zanjada, que se vuelve demasiado personal, etc., y cierra sus columnas. En todo caso, esta escaramuza —aunque por parte del ataque no muy brillante— es de lo más dañina para Herzen a los ojos de los cockneys.
Lina me ha contado algunos detalles nuevos sobre el proceso de Colonia.8 La lista de jurados que publiqué en mi folleto, naturalmente, es del todo falsa.9 Uno de los jurados —Joest— no dejaba de caricaturizar a los acusados durante el proceso y hacía circular sus caricaturas por la sala. El digno jeune Saedt tuvo durante los primeros ocho días un puñal constantemente delante de él.10 La risa irónica de los acusados le obligó por fin a llevar el puñal «bajo la toga». ¿Se puede imaginar un coxcomb11 más afectado? ¡Saedt con el puñal! C'est à crever de rire.12
Bürgers pasa el tiempo mandando a la señora Daniels «papel sin fin». También hace poesías. No dirige una palabra a su compañero de padecimientos.13
En un periódico diario de un penique de Londres, The Telegraph, parece que ya han salido algunas hints14 sobre las trampas del señor doctor Freund y de su cómplice militar.15
Recibidos los dos artículos.
Salut.
Tu K. M.
Casi se me olvida lo principal. Hace unas semanas, I think three,16 estuvo Hutschke en casa con mi mujer. Se habló de Mirbach. Quoth I:17 «Ese viejo vago tenía una ocasión estupenda de embarcarse para marcharse. Yo le creía en alta mar desde hacía tiempo. Y me lo encuentro otra vez, tirado, en la mesa de la taberna de Bibra». También Liebknecht asegura habérselo encontrado no hace mucho.18
Marx había vuelto de Manchester y seguía escondiéndose de sus acreedores. ↩
Adolf Cluß, en Washington. Der Wecker, periódico alemán de Baltimore. Alexander Schimmelpfennig, antiguo oficial prusiano, partidario de Willich, emigrado a los Estados Unidos. ↩
Unser Verkehr («Nuestro tráfico»), farsa antisemita de Karl Borromäus Sessa (1815). ↩
«Más o menos». ↩
Silvio Pellico, el patriota italiano que contó sus años en las cárceles austriacas en Le mie prigioni (1832). Las memorias de Herzen se habían publicado en inglés con el título My Exile in Siberia (Londres, 1855). ↩
Shakespeare, Trabajos de amor perdidos, acto V, escena 2: así disculpa Costard al cura que ha hecho el papel de Alejandro Magno en la función. Marx lo cita en inglés. ↩
El Morning Advertiser, órgano de los taberneros (tub, «tonel»). ↩
Lina Schöler, amiga de la familia Marx. ↩
Revelaciones sobre el proceso de los comunistas de Colonia (Basilea, 1853). ↩
Otto Joseph Saedt, fiscal en el proceso de Colonia. Jeune: «joven». ↩
«Petimetre». ↩
«Es para morirse de risa». ↩
Heinrich Bürgers, condenado en el proceso de Colonia a seis años de fortaleza. Amalie Daniels era la viuda de Roland Daniels, muerto en agosto (véase la carta del 6 de septiembre de 1855). ↩
«Insinuaciones». ↩
El médico Freund era uno de los acreedores de Marx. ↩
«Creo que tres». ↩
«Dije yo». ↩
Wilhelm Liebknecht, emigrado en Londres desde 1850, miembro de la Liga de los Comunistas. ↩