Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 12 de diciembre de 1855. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/2, Berlín, 1930, carta n.º 370, pp. 99-100) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Manchester, 12 de diciembre de 1855.
Querido Marx:
Ya ves que con la buena gente de la Tribune se puede hacer algo, y las 200 libras están aseguradas.1 Para empezar enseguida, yo haré esta noche un artículo militar; tú tienes que hacer luego uno político, para que los dos puedan salir el viernes; hoc facit 4 libras.2
Te devuelvo adjunta la carta de Dana. Que el noble Mirbach se haya quedado tirado en Londres es au fond bueno, porque con lo de la correspondencia de Crimea no se ha conseguido nada con los de Nueva York.3 En todo caso, ya estoy libre de toda obligación indirecta con el tipo, et il ne me regarde plus.4 Aquí no he contado nada del asunto; si no, a Lupus acabarían por entrarle remordimientos y la próxima vez se rebelaría.
J. Meyer me ha escrito estos días, más para que en Navidad, en casa de mi cuñado, sepa lo que tengo que decir que para avisarme de que sigue esperando una carta tuya. Del pequeño no sabe nada.
Al señor Karl Joest y sus caricaturas los tendremos presentes. Creo que todavía haré de él una caricatura mejor cuando cuelgue de una farola.5
Si podré hacer un artículo el martes depende, naturalmente, de los acontecimientos, que ahora se hacen muy escasos. Hoy tienen que servirme Kars y Omer Pachá; si mañana pasa algo más, lo añado.6
La huelga sigue adelante aquí; los patronos han dicho que trabajarían si se tomaran como base las tarifas de Ashton. Los obreros han contestado que, si los patronos eligen Ashton, ellos eligen Oldham, y que están dispuestos a aceptar como base la media de los dos lugares. A esto los patronos han dado una respuesta evasiva y han propuesto como norma [?] un tercer lugar del distrito. Se ha rechazado, y ahí está atascada la cosa. Los obreros me parece que tienen toda la razón, pero todavía tienen en la cabeza, por lo visto, algunas viejas tradiciones de las trades unions, la de que solo se ha de trabajar con tales y cuales máquinas y solo de tal manera determinada y acostumbrada. Pero esa porquería la dejarán caer pronto. Los alrededores empiezan a apoyarlos.
El redactor del Guardian, al que he conocido, es un sabio in his own mind7 y una especie de oráculo para algunos filisteos; por lo demás, contador de chistes verdes y bebedor moderado. Es evidente que le han hablado de mí, porque cuando hablo de alguna canallada escucha con respeto y hace preguntas ávidas de instrucción. Dejo que el hombre se me acerque poco a poco; luego le sonsacaré sobre el personal del Examiner y del Times, y después me presentaré en ese último periodicucho. Après, on avisera.8
Saludos cordiales a tu mujer y a los niños.
Tu F. E.
Por lo visto, la New-York Daily Tribune había aceptado un acuerdo sobre los artículos de Marx y Engels (véase la carta del 11 de diciembre de 1855). ↩
«Esto hace». ↩
Otto von Mirbach, antiguo oficial prusiano, comandante de Elberfeld en la insurrección de mayo de 1849, emigrado en Londres. Por lo visto, se había pensado en él como corresponsal en Crimea para un periódico de Nueva York. ↩
«Y ya no es asunto mío». ↩
Karl Joest, uno de los jurados del proceso de los comunistas de Colonia (véase la carta del 7 de diciembre de 1855). ↩
La fortaleza turca de Kars, en Anatolia, sitiada por los rusos, capituló el 28 de noviembre de 1855. Omer Pachá, comandante en jefe turco, había desembarcado en el Cáucaso para socorrerla. ↩
«En su propia opinión». El Manchester Guardian, el gran diario liberal de Manchester. ↩
«Después, ya veremos». ↩