Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 14 de abril de 1856. Se conserva incompleta: falta el final. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/2, Berlín, 1930, carta n.º 380, pp. 126-127) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Manchester, 14 de abril de 1856.
Dear Marx:
Tengo ganas de ver el blue book. Pero como no tengo tiempo de hacer el proceso de comparación cronológica al que lo has sometido, podrías comunicarme cuando puedas un par de hints1 sobre dónde están las principales pegas; yo solo puedo limitarme a lo military, que repasaré con precisión y, si es posible, compararé también con el libro de Sandwith.2 Del coup d'état de Jones y las historias que siguieron no sabemos aquí nada; tendré que volver a hacerme con el People's Paper.
El agiotaje en Alemania está realmente más brillante que nunca. Mevissen es el rey de la provincia del Rin, compra con Morny la Indépendance y funda en Luxemburgo (!) un banco internacional (¡hurra!).3 He leído el artículo lastimero de la Preußische Korrespondenz. Pero ya se cuida de que Manteuffel y Von der Heydt no ahoguen el agiotaje;4 en Hannover, en Leipzig y en todas partes se fundan crédits mobiliers,5 y lo que estos no consiguen se saca de todos modos por debajo de cuerda. Ahora se abre la última fase del agiotaje: Rusia importa capital y especulación, y con esas distancias y esos ferrocarriles de cien millas el agiotaje se desarrollará seguramente de modo que dentro de poco se rompa la crisma. Cuando oigamos hablar del Grand Irkutsk Trunk Line with branches to Pekin, etc., será hora de liar el petate. Esta vez el crash será como nunca se ha visto; están todos los elementos: intensidad, extensión universal y enredo de todos los elementos sociales poseedores y dominantes. Lo más divertido son los señores ingleses, que viven convencidos de que, con el trade «sano» que aquí reina, algo así no puede ocurrir. Que en la producción industrial no se practica un gran agiotaje, cuando es sabido por todos que con una pequeña inversión de capital en la producción directa se puede provocar en un año la saturación de todos los mercados, y sobre todo mientras exista una demanda tan colosal de capital para las comunicaciones, está bastante claro. Pero también la producción industrial es elevada considerablemente por encima de su medida por el agiotaje en las comunicaciones, solo que más despacio que, por ejemplo, en 1833-1836 y en 1842-1845. Este año los precios del algodón suben rápidamente, frente a una cosecha hasta ahora inaudita de 3 500 000 balas, que este año no parece mayor de lo que habrían parecido, por ejemplo, 2 500 000 balas en 1850. Además, el continente se lleva este año, en proporción con Inglaterra, casi el triple que hace cinco años, de lo que da pruebas la siguiente tabla de las exportaciones de América del 1 de septiembre al 1 de abril de cada año:
(En miles de balas)6
| 1856 | 1855 | 1854 | 1853 | |
|---|---|---|---|---|
| Exportación a Inglaterra en 7 meses | 1131000 | 963000 | 840000 | 1100000 |
| Exportación a Francia en 7 meses | 354000 | 249000 | 229000 | 255000 |
| Exportación a otros puertos europeos | 346000 | 167000 | 179000 | 204000 |
Así que el continente, que en 1853 se llevaba 45/110 = 1/3 de la exportación inglesa, en 1856 se llevó 70/113 = 5/8. A eso se añade además lo que el continente recibió de Inglaterra. Ya ves: la industria continental ha crecido fuera de toda proporción con la inglesa, y los señores británicos, being rather on the decline,7 tienen todas las razones para no overtrade en su industria algodonera.8 Pero 1853 y 1856 son los años que mejor se pueden comparar, porque en los dos la cosecha fue muy grande: 3 300 000 y 3 500 000 balas. La gran exportación a Francia solo lo es en apariencia, porque una parte va de El Havre a Suiza, Baden, Fráncfort y Amberes. Pero en este enorme auge de la industria continental está el germen más vivo de la revolución inglesa.
El papelucho de la Protection for trade lo he visto de vez en cuando, pero por desgracia no he podido admirar en él a amicum Sebastian.9
La Pieperiada empieza a ser francamente insípida.
«Indicaciones». ↩
Humphry Sandwith, médico inglés que estuvo en Kars durante el sitio, publicó en 1856 un relato de él. ↩
Gustav Mevissen, banquero y empresario renano. Charles de Morny, medio hermano de Napoleón III. L'Indépendance belge, diario de Bruselas. ↩
Otto von Manteuffel, presidente del gobierno prusiano, y August von der Heydt, ministro de Comercio. ↩
Bancos de crédito por acciones a imitación del Crédit mobilier francés de los hermanos Pereire (1852). ↩
Según la MEGA¹, todos los ceros de las cifras fueron añadidos por Marx en el manuscrito de Engels. ↩
«Que van más bien de capa caída». ↩
Overtrade: producir y comerciar por encima de lo que el mercado puede absorber. ↩
El semanario de la sociedad para la protección de los pequeños comerciantes, que había señalado a Sebastian Seiler como estafador (véase la carta del 10 de abril de 1856). ↩