Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester hacia el 22 de enero de 1857 (ni el lugar ni la fecha figuran en la carta; la fecha aproximada es de los editores de la MEGA). La MEGA la reproduce sin despedida ni firma. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/2, Berlín, 1930, carta n.º 408, pp. 165-166) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Querido Marx:
Tu carta1 me ha caído como un rayo en cielo sereno. Creía que por fin todo iba sobre ruedas, tú en una casa como es debido y el business2 arreglado; y ahora resulta que todo está en el aire. Estos yanquis son unos tipos de lo más piojosos; los de la Tribune parecen creer que te han exprimido como un limón y que ahora tienen que coger otro para exprimirlo. Pero la manera en que intentan romper es especialmente cobarde y ruin: quieren obligarte a tomar tú la iniciativa. Y encima, desde que empezó el extraño silencio de Cluß,3 no tenemos a nadie de confianza en toda América.
Que faire cependant?4 Como la Tribune esta vez muestra la intención clara de romper, lo mejor, creo yo, sería entenderse con otro periódico de Nueva York. ¿No se podría llegar a un acuerdo con el Herald o con el Times?5 Yo en tu lugar daría pasos enseguida y dejaría a los tipos de la Tribune en vilo hasta que todo estuviera arreglado. Ante la manera canallesca de esos tipos, no tienes que consultar más que tu propio interés, sin miramientos hacia ellos. Si crees que sería mejor dar pasos indirectos, dímelo; con mucho gusto llevaré yo las negociaciones en mi nombre, para que no te comprometas; podría escribir que tengo motivos para creer que ya no te entiendes tan bien como antes con la gente de la Tribune y que quizá se podría llegar a un acuerdo, etc. Enfin, todo lo que quieras, pourvu que quelque chose soit faite.6
A los tipos de la Tribune los creo capaces de haber intrigado también con Putnam. Yo escribiría enseguida a Putnam7 para pedirle explicaciones. Ni siquiera sabemos si hay que escribir o no el artículo sobre las fortalezas costeras.8 En todo caso, convendría mantener abierta también esa fuente.
En los primeros días de febrero te mandaré 5 libras, y hasta nuevo aviso puedes contar con ellas cada mes. Aunque por eso entre en el nuevo ejercicio con una buena carga de deudas a la espalda, c’est égal.9 Solo quisiera que me hubieras contado la historia quince días antes. Mi viejo10 me había dado como regalo de Navidad el dinero para un caballo, y como apareció uno bueno, lo compré la semana pasada. Si hubiera sabido lo tuyo, habría esperado todavía un par de meses y me habría ahorrado los gastos de mantenimiento; pero never mind,11 tampoco hay que pagarlo enseguida. Pero me fastidia muchísimo tener aquí un caballo mientras tú estás en Londres con tu familia en apuros. Por lo demás, ni que decir tiene que el compromiso de las 5 libras mensuales no debe impedirte escribirme además en los casos difíciles, porque lo que sea posible lo haré. De todos modos tengo que empezar una vida distinta: en los últimos tiempos he holgazaneado demasiado.
Saludos cordiales a tu mujer y a los niños, y escríbeme pronto qué piensas hacer y cómo están las cosas.
Marx a Engels, 20 de enero de 1857, en la que Marx contaba que la New-York Daily Tribune había dejado de publicar sus artículos. ↩
«El negocio»: aquí, la colaboración con la Tribune. ↩
Adolf Cluß, antiguo miembro de la Liga de los Comunistas, emigrado a Estados Unidos, que vivía en Washington y era desde hacía años corresponsal de Marx. ↩
«Pero ¿qué hacer?». ↩
El New York Herald, de James Gordon Bennett, y el New-York Daily Times, los otros grandes diarios de Nueva York. ↩
«Con tal de que se haga algo». ↩
George Palmer Putnam, editor neoyorquino que había fundado la revista Putnam’s Monthly; véase la carta de Marx del 20 de enero. ↩
Un artículo que Engels debía escribir para Putnam’s Monthly sobre la lucha de los barcos de guerra contra las fortificaciones de costa. ↩
«Da igual». ↩
Friedrich Engels padre, fabricante de Barmen y socio de la casa Ermen & Engels. ↩
«No importa». ↩