Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 31 de marzo de 1857. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/2, Berlín, 1930, carta n.º 418, pp. 179-181) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

Manchester, 31 de marzo de 1857.

Querido Marx:

El billete de 5 libras K/S 84562 lo habrás recibido esta mañana. Por lo de «apretarme» no te salgan canas, faltaría más; me ofendería que no me informaras de la necesidad de una intervención armada de los sovereigns.1 Veré cómo se presenta el dinero en abril; en todo caso, pienso poder sacar algo en la segunda quincena.

La propuesta de la Tribune es muy astuta, y como es casi seguro que esos tipos solo publicarán un artículo por semana, yo, en tu lugar, solo mandaría dos por semana en las grandes ocasiones, como ahora las elecciones, etc. Pero las circunstancias vienen en tu ayuda, y con toda probabilidad los señores yanquis no tendrán que quejarse en verano y en otoño de la dullness of European Politics,2 mientras su propia especulación se va calmando cada vez más.

Las aventuras bélicas en Persia y en China casi no las he seguido, y además los detalles eran muy pobres. Del Captain Jones no sé nada. Ahora sería absolutamente imposible reunir el material, pero cuando lleguen las noticias detalladas de la última gran carga de caballería en Persia,3 veré si se puede hacer algo.

Los folletos los he recibido. Si pudiera hacerme con tus viejos artículos de la Tribune, que es donde está lo principal… Washington Wilks y Palmerston for Premier solo traen generalidades, y el discurso de Chisholm Anstey, aunque muy importante, sobre todo por las historias personales a propósito de la cartera ministerial y, a ratos, también por el contenido, es espantosamente décousu.4 Lo único contundente son tus dos folletos de Tucker, sobre todo el de Unkiar Skelessi.5 Si puedes proporcionarme más material, tant mieux.6 He tomado medidas para que ahora esté mejor guardado.

Los ocho mil filisteos que dieron su voto al hombre más gordo de Manchester (Potter), porque no tiene ni pizca de cerebro y sí mucho trasero, ya se avergüenzan de su victoria. Aun así, las elecciones han causado aquí un efecto enorme, y el partido «de Manchester» empieza a revisar su conducta de los últimos seis años y a descubrir en qué se equivocó. Creo que de momento oiremos ya poco peace-party-talk;7 en cambio, Bright (si recupera las fuerzas) y algunos otros saldrán sin duda en defensa de una reforma electoral más amplia, y Jones8 bien podría recibir pronto algunas ofertas de estos burgueses. Para Pam, el triunfo sobre Bright, Gibson, Cobden, Miall y Fox (Oldham)9 es sin duda lo más grato; casi creo que el tipo va a tener una working majority10 de 60 a 100 votos. En todo caso, aurons nous du Palmerston tout pur, y with a vengeance.11

He encontrado en la Morning Post un pasaje del Nord, pero solo se elogia en él su talento. El otro, en que aparece como truly British Minister,12 no lo encuentro.

Los palmerstonianos y burgueses de aquí habían ofrecido a Bob Lowe13 pagarle 2000 libras, si lo derrotaban aquí, para costear sus gastos electorales en cualquier otro poblacho. El asno lo rechaza para ir sobre seguro en Kidderminster, y allí le dan una paliza. Pero a Manchester no puede volver nunca más; se ha portado de la manera más ruin: primero deja que los filisteos se comprometan por él, luego se retira y al mismo tiempo escribe el artículo del Times en el que se dice que sería una vergüenza que Manchester no eligiera a Bright!!

Esta vez el pequeño burgués estaba enormemente dividido. La burguesía, por gran mayoría, contra Bright y Gibson; los pequeños burgueses, por una mayoría menor. Los cuáqueros y los católicos, como un solo hombre, por Bright; los griegos también; los alemanes establecidos, en contra. Un antibrightista borracho gritaba: We won’t have home policy, we want foreign policy.14 Esa es más o menos toda la rationale de las elecciones de aquí: al diablo con todas las cuestiones de reforma y las historias de clases. Nosotros, los pequeños burgueses, somos al fin y al cabo la mayoría de los electores, cela suffit.15 La gritería contra la aristocracia, etc., es aburrida y no lleva a ningún resultado visible. We dearly love a lord for all that.16 El librecambio y las reformas sociales burguesas que necesitamos, ya los tenemos. Nos sentimos de lo más caníbalmente a gusto,17 sobre todo desde que Pam rebajó el impuesto sobre la renta de los tiempos de guerra.18 Así que pongámonos todos en el terreno en que todos somos iguales, y seamos Englishmen, John Bulls, bajo la dirección del truly British Minister Pam. Ese es ahora el estado de ánimo de la mayoría de los pequeños burgueses.

Lo gracioso de la historia, aquí, es el entierro de la Anti-Corn-Law League; a Smith P. Robinson (hon. sec.)19 y a George Wilson, that respectable fixture,20 los echan de Newall’s Buildings,21 y el Great Liberal Party busca una nueva organización. G. Wilson pierde su puestecito y su posición, gracias a la cual llegó a chairman de los ferrocarriles de Lancashire y Yorkshire con 1000 libras per annum22 —también ese puestecito se irá pronto a paseo—, y Wilson podrá volver a fabricar almidón como en tiempos del proteccionismo. Pero el filisteo de Manchester —incluso del partido de Bright— respira aliviado de que por fin se haya desvanecido esa vieja pesadilla: ¡the League!

¡A propósito! Creo que el folleto de Ch. Anstey solo contiene una pequeña parte de la respuesta de Pam —el debate duró cuatro días—; ¿no se puede conseguir el resto? ¿Y no podrías mandarme un ejemplar del nuevo papelucho de Urquhart, la Free Press o como se llame?23 ¿Qué hay tuyo en él?

NB. También puedes mandarme, s’il y a lieu,24 los títulos de otras cosas aprovechables referidas al asunto de Pam; ya me las procuraré yo mismo aquí.

Te felicito de corazón por las perspectivas familiares.25 ¿Qué hacen las niñas? Deben de estar ya muy mayores; me hace mucha ilusión verlas en Pentecostés. Dales un saludo cordial, y a tu mujer.

Tu F. E.

  1. Juego de palabras: los sovereigns son los soberanos, pero también las monedas de oro de una libra. ↩

  2. «El aburrimiento de la política europea». ↩

  3. La carga de la caballería británica de la India en la batalla de Khushab, en Persia, el 8 de febrero de 1857. ↩

  4. «Deshilvanado». Washington Wilks, periodista radical inglés, autor de Palmerston in three epochs. Thomas Chisholm Anstey, diputado irlandés partidario de Urquhart, acusó a Palmerston en los Comunes en 1848. Sobre estos folletos, véase la carta de Marx del 24 de marzo (Marx a Engels, 24 de marzo de 1857). ↩

  5. Los folletos de Marx contra Palmerston editados por E. Tucker en Londres en 1853-1854; uno trataba del tratado de Unkiar Skelessi (1833), por el que Turquía quedaba de hecho bajo la protección de Rusia. ↩

  6. «Tanto mejor». ↩

  7. «Palabrería del partido de la paz», como se llamaba a Bright, Cobden y los suyos por su oposición a la guerra de Crimea. ↩

  8. Ernest Jones, dirigente cartista. ↩

  9. Todos ellos, radicales o librecambistas contrarios a la guerra de China, perdieron su escaño en las elecciones de marzo de 1857: John Bright y Thomas Milner Gibson en Manchester, Richard Cobden en Huddersfield, Edward Miall en Rochdale y William Johnson Fox en Oldham. ↩

  10. «Mayoría suficiente para gobernar». ↩

  11. «Tendremos Palmerston en estado puro, y con creces». ↩

  12. «Ministro verdaderamente británico». Marx había preguntado por estos pasajes del diario bruselense Le Nord sobre Palmerston en su carta del 24 de marzo. ↩

  13. Robert Lowe, político liberal y editorialista del Times; en 1857 se presentó por Kidderminster. ↩

  14. «No queremos política interior, queremos política exterior». ↩

  15. «Con eso basta». ↩

  16. «Pese a todo, nos encantan los lores». ↩

  17. Cita del Fausto de Goethe, la escena de la taberna de Auerbach: «Nos sentimos caníbalmente a gusto, como quinientas cerdas». ↩

  18. El impuesto sobre la renta, aumentado para costear la guerra de Crimea, fue rebajado en el presupuesto de 1857. ↩

  19. Honorary secretary, «secretario honorario». ↩

  20. «Ese respetable mueble». George Wilson, fabricante de Manchester, había sido presidente de la Anti-Corn-Law League. ↩

  21. Edificio de Manchester donde tenía su sede la Liga. ↩

  22. «Presidente»; «al año». ↩

  23. The Free Press, periódico de David Urquhart en Londres, en el que Marx publicaba entonces sus Revelaciones sobre la historia diplomática del siglo XVIII. ↩

  24. «Si es el caso». ↩

  25. Jenny Marx esperaba un hijo. ↩