Carta de Karl Marx a Ferdinand Lassalle, que vivía en Berlín, escrita en Londres el 22 de febrero de 1858. Se conserva completa. Traducida de la edición de Gustav Mayer, Ferdinand Lassalle. Nachgelassene Briefe und Schriften, t. III (Stuttgart y Berlín, 1922), carta n.º 46, pp. 114-117, que la imprime según el original, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
22 de febrero de 1858.
9, Grafton Terrace, Maitland Park, Haverstock Hill, Londres.
Querido Lassalle:
Nutt1 [me ha] mandado ya el Heráclito.2 En cuanto lo haya leído te daré mi opinión. Pero tendrás que esperar algún tiempo, porque justo ahora tengo poquísimo tiempo libre. En los estoicos no he estudiado yo mismo su relación con Heráclito por el lado de la filosofía de la naturaleza, porque me parecía que en esta disciplina se comportaban como escolares aplicados. En Epicuro, en cambio, puede probarse en détail que, aunque parte de la filosofía de la naturaleza de Demócrito, en todas partes le da la vuelta a la intención.3 No se les puede reprochar a Cicerón y a Plutarco que no lo entendieran, puesto que no lo olfatearon ni siquiera gente ingeniosa como Bayle4 y el mismísimo Hegel en persona. Aunque a este último, que fue el primero en comprender toda la historia de la filosofía, no hay que pedirle que no cometa errores de detalle.
Verás por los periódicos que Palmerston ha caído.5 Los que mejor conocen al viejo canalla son los más inclinados a suponer que las últimas meteduras de pata que ha cometido fueron intencionadas, para hacer pro tempore6 su salida. Dicen que le dernier but de toute sa vie7 era provocar una guerra entre Inglaterra y Francia, que ahora cree haberlo conseguido, que por el momento sean manos ajenas las que se ocupen de ejecutar su plan, y que, cuando el embrollo esté lo bastante metido y avanzado, the nation will be forced to call again upon him.8 Esta última opinión quizá sea demasiado retorcida, pero que Pam no se ha retirado en absoluto contra su voluntad me parece seguro.
En cuanto a tu primo,9 estaría dispuesto a una cosa para la que supongo, en cambio, que Die Presse no está dispuesta. A saber: a lo único a lo que podría comprometerme sería a un artículo semanal sobre comercio, finanzas, etc., sobre los tres países, según donde haya algo interesting:10 Inglaterra, Francia y los Estados Unidos de América. Es la forma más viable de atacar también a Bonaparte. Es además la forma en la que yo no tendría absolutamente nada que ver políticamente con Die Presse. En este momento me parece que reina una gran ignorancia, sobre todo acerca de la situación financiera francesa y de las condiciones económicas francesas en general. La cuestión es si el asunto interesa lo bastante a Die Presse, o rather11 a sus lectores. Eso, naturalmente, deben saberlo ellos mejor que nadie. Por un artículo así pediría 1 libra esterlina semanal. Además, tendrían que mandarme antes algunos números de Die Presse, para que viera si my principles12 me permiten siquiera trabajar en ese periódico. However that may be,13 dale las gracias a tu primo en mi nombre por haber tenido la amabilidad de acordarse de mí con esta ocasión.
Te voy a decir cómo va el trabajo económico. In fact14 tengo entre manos desde hace unos meses la redacción final. Pero la cosa avanza muy despacio, porque los temas que uno ha convertido durante muchos años en el objeto principal de sus estudios, en cuanto por fin hay que ajustarles las cuentas, muestran una y otra vez nuevos aspectos y suscitan nuevas dudas. Además, no soy dueño de mi tiempo, sino rather su criado. Solo me queda la noche para mí, y los muy frecuentes ataques y recaídas de una enfermedad del hígado vuelven a estorbar estos trabajos nocturnos. En todas estas circunstancias, lo más cómodo para mí sería poder publicar toda la obra en cuadernos sin periodicidad fija. Esto tendría quizá además la ventaja de que se encontraría antes un librero, porque así se metería poco capital circulante en la empresa. Me harás of course15 un favor si miras si en Berlín se puede encontrar un editor. Por «cuadernos» entiendo algo así como aquellos en los que fue apareciendo poco a poco la Estética de Vischer.16
El trabajo de que se trata en primer lugar es la crítica de las categorías económicas o, if you like,17 el sistema de la economía burguesa expuesto críticamente. Es a la vez exposición del sistema y, mediante la exposición, crítica de él. No tengo nada claro cuántos pliegos de imprenta hará el conjunto. Si tuviera tiempo, tranquilidad y medios para elaborar el conjunto antes de entregarlo al público, lo condensaría mucho, porque siempre me ha gustado el método de la condensación. Pero así —quizá mejor para que lo entienda el público, aunque seguro que en perjuicio de la forma—, impreso en cuadernos sucesivos, la cosa se alarga necesariamente un poco. Notabene: en cuanto tengas claro si la cosa puede emprenderse o no en Berlín, ten la bondad de escribirme, porque, si allí no sale, haré un intento en Hamburgo.18 Otro punto es que el librero que emprenda la cosa tiene que pagarme: una necesidad con la que el asunto puede fracasar en Berlín.
La exposición, me refiero a la manera, es completamente científica, y por tanto no es contraria a la policía en el sentido habitual. El conjunto se divide en 6 libros: 1. Del capital (contiene algunos capítulos preliminares). 2. De la propiedad de la tierra. 3. Del trabajo asalariado. 4. Del Estado. 5. Comercio internacional. 6. Mercado mundial. No puedo evitar, naturalmente, tener en cuenta críticamente de vez en cuando a otros economistas, sobre todo polemizar con Ricardo, en la medida en que incluso él, en tanto que burgués, se ve obligado a cometer errores incluso desde el punto de vista estrictamente económico. Pero en conjunto la crítica y la historia de la economía política y del socialismo deberían ser objeto de otro trabajo. Por último, el breve esbozo histórico del desarrollo de las categorías y relaciones económicas, de un tercero.19 Afterall,20 me barrunto que ahora, cuando después de quince años de estudios he llegado a poder poner manos a la obra, es probable que movimientos tormentosos desde fuera interfere.21 Never mind.22 Si termino demasiado tarde para encontrar al mundo todavía atento a cosas de este tipo, la culpa será evidentemente my own.23
La noticia sobre Rudolphus Schramm24 me ha divertido mucho. Por desgracia, un Schramm mejor y uno de mis mejores amigos, Conrad Schramm, hermano del anterior, murió de tisis en Jersey hace unas cuatro semanas. La muerte de Weerth, de Schramm y del doctor Daniels25 en estos últimos años [es] dura para sus amigos, entre los que tuve la suerte de contarme.
Los tiempos que se avecinan en el futuro próximo son tormentosos. Si solo consultara mi inclinación privada, podría desear que la calma de la superficie durase todavía unos años. En todo caso es el mejor momento para empresas científicas, y al fin y al cabo, después de las experiencias de los últimos 10 años, el desprecio por las masas como por los individuos tiene que haber crecido tanto en todo rational being26 que el odi profanum volgus et arceo27 es casi sabiduría de la vida generalizada. Pero todo esto no son más que estados de ánimo filisteos, que barrerá la primera tormenta.
Tuyo, K. M.
La relación de los últimos acontecimientos de Francia con la crisis comercial quizá esté clara para poca gente. Pero se vuelve evidente si se considera 1) the real economical state produced in France by the last crisis;28 2) si uno se plantea, y responde conscienceusement,29 por qué el atentado produjo efectos que apparently stood in no proportion what ever, and ever in no necessary relation to the alleged cause.30
David Nutt, librero de Londres especializado en libros extranjeros. ↩
El libro de Lassalle Die Philosophie Herakleitos des Dunklen von Ephesos, Berlín, 1858. ↩
Es la tesis de la disertación doctoral de Marx: Diferencia entre la filosofía de la naturaleza de Demócrito y la de Epicuro. ↩
Pierre Bayle (1647-1706), autor del Dictionnaire historique et critique. ↩
El 19 de febrero de 1858 la Cámara de los Comunes derrotó al gobierno de Palmerston por su proyecto de ley contra las conspiraciones (Conspiracy to Murder Bill), presentado a petición de Francia tras el atentado de Felice Orsini contra Napoleón III del 14 de enero de 1858. Véase El ministerio Derby. La falsa dimisión de Palmerston. ↩
«Por un tiempo». ↩
«El objetivo último de toda su vida». ↩
«La nación se verá obligada a llamarlo de nuevo». ↩
Max Friedländer (1829-1872), primo de Lassalle, redactor de Die Presse de Viena, que había ofrecido a Marx por medio de Lassalle colaborar en el periódico. ↩
«Interesante». ↩
«Más bien». ↩
«Mis principios». ↩
«Sea como sea». ↩
«De hecho». ↩
«Desde luego». ↩
Friedrich Theodor Vischer, Ästhetik oder Wissenschaft des Schönen (1846-1857), publicada por entregas. ↩
«Si quieres». ↩
La primera entrega, la Contribución a la crítica de la economía política, apareció finalmente en Berlín en 1859, en la editorial de Franz Duncker, gracias a las gestiones de Lassalle. ↩
El mismo orden de los seis libros aparece al comienzo del Prólogo de 1859. Marx lo transformó después en el plan de El capital. ↩
«Después de todo». ↩
«Interfieran». ↩
«No importa». ↩
«Mía». ↩
Rudolf Schramm (1813-1882), publicista demócrata, diputado en la Asamblea Nacional prusiana de 1848, emigrado en Inglaterra, que había vuelto a Prusia. Su hermano Conrad Schramm (1822-1858), miembro de la Liga de los Comunistas, emigrado en Londres, que en 1850 había sido el gerente de la revista Neue Rheinische Zeitung. Politisch-ökonomische Revue. ↩
Georg Weerth murió en La Habana en 1856; Roland Daniels (1819-1855), médico de Colonia, amigo de Marx, condenado en el proceso de los comunistas de Colonia, murió en 1855 a consecuencia de la prisión. ↩
«Ser racional». ↩
«Odio al vulgo profano y lo mantengo a distancia» (Horacio, Odas, III, 1). ↩
«El estado económico real producido en Francia por la última crisis». ↩
«Concienzudamente». ↩
«Aparentemente no guardaban proporción alguna, e incluso [even, por ever] ninguna relación necesaria, con la causa alegada». ↩