Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres (el lugar y el año no figuran en la carta) el 7 de junio de 1859. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/2, Berlín, 1930, carta n.º 593, pp. 397-398) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
7 de junio.
Dear Frederick:
Tienes que disculparme que no te escriba hasta ahora, y además solo unas líneas. Mi tiempo ha estado completamente embargado por trabajos y por idas y venidas privadas y de partido.
D'abord, me ha alegrado mucho que te guste el primer cuaderno,1 porque en este asunto solo me importa tu juicio. Esperaba, para gran amusement de mi mujer, with some anxiety your judgement.2
Ad vocem Volk.3 La gestión, desde luego, es muy desordenada, porque solo hay un cajista, ningún recadero, etc., y además hasta ahora ni un solo repartidor «insospechable», y sobre todo nada de dinero. Aun así, ha vendido casi todos los últimos números, y si se consiguen los medios para contratar a un repartidor más o menos fiable, la cosa se sostiene. Y eso que el «periodiquillo», aunque solo le damos el turn4 indirectamente, ha alborotado a toda la democracia. No solo aquí, sino en Suiza, donde Vogt y Kinkel han metido contra mí en el Handelscourier5 uno de esos articulillos cochinos que ya conoces. Lo hago reproducir en el próximo número.
Hablaré con Biskamp6 del asunto de Manchester. Ayer, al contrario, me pidió que te escribiera que de Manchester no se ha pedido ningún ejemplar. Me parece que Hollinger7 (el impresor) ya está sobornado por Kinkel. Nous verrons.
Kinkel, tras una audiencia con Kossuth y con dinero de Vogt, se ha pasado al campo de los traidores al Imperio. Bucher8 y Blind se han salido con «indignación». Los colaboradores de Kinkel son ahora los siguientes: Bamberger,9 Ed. Bauer, Beta (How do you do)10 y Born (hermano de nuestro ex Born11). Bonita banda. Y además una o dos viejas putas.
Ad vocem Freiligrath. Dicho entre nosotros, un mierda. Ahora que ve que las cosas toman un turn revolucionario (ya habrás oído lo de la miseria obrera en Berlín) y que Kinkel se vuelve disrespectable,12 lo pone verde. Pero en el sexto y último tomo de sus Obras completas publicadas en América (tres cuartas partes, traducciones de bodrios) —este tomo acaba de recibirlo y me lo ha mandado— cierra el libro el poema a Johanna Mockel,13 mientras que ha suprimido el poema contra Kinkel. Esto es una marranada, y he escuchado sus excusas con cara muy escéptica. Que el diablo se lleve a este gremio de cantores.
Ad vocem Vogt. En la Volkszeitung (Berlín) se ha puesto a «disposición» de Prusia.
Ad vocem Duncker. En una carta de Duncker, al que escribí groserísimamente por su retraso, el animal confiesa sin rodeos que el último retraso de tres semanas (cuando ya estaba todo listo salvo la fe de erratas) se debió a la aparición del «anónimo» cocinado con «sudor, fuego y lógica».14 He hecho revelar a propósito en los periódicos que tú eres el autor de Po y Rin, porque tengo motivos fundados para sospechar que el autor del «anónimo» se deja «confundir» bajo cuerda contigo. Me parece un poco fuerte que el señor Lassalle me ponga en embargo a su antojo. La mierda se pone a la venta esta semana en Berlín; me refiero al cuaderno I.
En fin, en cualquier caso iré unos días a Manchester en cuanto estén the means ready,15 porque tenemos que arreglar toda clase de cosas.
Salut.
Tu K. M.
Saludos a lupullum.16
Las Presse (donde el «anónimo» me ha estropeado definitivamente el negocio) te las mando mañana.
Te aseguro que no es ninguna broma con este staff piojoso de aquí; Biskamp por lo menos escribe deprisa y tiene salidas. Liebknecht es an awful nuisance.17 Por sus maniobras de sabelotodo, el chisme sobre Kinkel y Bauer solo pudo entrar muy diluido en el periodiquillo.
Tu artículo se publicó en Das Volk el mismo día que llegó. En el último número viene el prólogo de mi porquería,18 es decir, con algunas omisiones a gusto del señor Biskamp.
El primer cuaderno de la Contribución a la crítica de la economía política (Berlín, Franz Duncker, 1859). ↩
«Con cierta ansiedad tu juicio». ↩
«A propósito de Das Volk», el semanario alemán de Londres. ↩
«Giro», orientación. ↩
El Handels-Courier de Biel (Suiza). ↩
Elard Biskamp, redactor de Das Volk. ↩
Fidelio Hollinger, impresor de Das Volk. ↩
Lothar Bucher (1817-1892), antiguo diputado prusiano emigrado en Londres, partidario de Urquhart. ↩
Ludwig Bamberger (1823-1899), demócrata de 1848-1849, emigrado y banquero. ↩
Heinrich Beta (Bettziech), periodista; How do you do? era un semanario humorístico alemán de Londres. ↩
Stephan Born (1824-1898), tipógrafo, miembro de la Liga de los Comunistas y organizador de la Fraternidad Obrera en 1848; su hermano era David Born. ↩
«Poco respetable». ↩
Johanna Kinkel, de soltera Mockel, mujer de Gottfried Kinkel, que había muerto en Londres en noviembre de 1858. ↩
Burla de una expresión de Lassalle. ↩
«Los medios dispuestos». ↩
«Lobito», por Lupus (Wilhelm Wolff). ↩
«Una lata espantosa». ↩
El prólogo de la Contribución a la crítica de la economía política, que Das Volk reprodujo el 4 de junio de 1859. Véase nuestra traducción: Contribución a la crítica de la economía política. Prólogo. ↩