Carta de Friedrich Engels a Jenny Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 5 de noviembre de 1859. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/2, Berlín, 1930, carta n.º 624, pp. 432-433) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Manchester, 5 de noviembre de 1859.
Querida señora Marx:
Tengo que pedirle muchas disculpas por mi descuido, tan grande que el Mohr acabó poniéndola a usted en movimiento para sacarme el artículo en cuestión.1 Pero yo no tenía ni idea de que hiciera falta para otra cosa que para defenderse de un posible escándalo por parte del señor Pulszky,2 y por eso no me di ninguna prisa en devolverlo. Esta vez, sin embargo, va de verdad adjunto.
El gordo filisteo de Freiligrath se porta de un modo verdaderamente ignominioso y merece un buen escarmiento, para el que espero que pronto se presente la ocasión. Lo divertido es la guerra de Troya por la importante cuestión de quién se queda la cantata y quién el discurso de la fiesta, y de si la cantata va primero y el discurso después. Aquí los filisteos se enfadan mucho porque Lupus y yo no nos metemos para nada en lo de Schiller; anoche mismo tuve todavía una refriega con tres entusiastas schillerianos. Esa gente no entiende en absoluto cómo uno puede no darse codazos para hacerse publicidad en una ocasión tan buena. Aquí quieren fundar una «institución Schiller», es decir, un club alemán donde se lea, se coma, se beba, se den conferencias, se haga gimnasia, se represente teatro, se haga música y quién sabe qué más. Borchardt3 fue lo bastante tonto para ir a la reunión preparatoria y hablar en contra (también intentó engatusarme para que fuera, pero precisamente por eso no fui), y cuando se llegó a la votación, votaron con él el pintor cojo Hoyoll y otro hombre más, y Borchardt, naturalmente, fracasó brillantemente. Después suscribió cuatro libras y diez chelines para el asunto, lo que le hace miembro por tres años. Pero no tiene usted ni idea de cuánta erudición alemana ha salido aquí de golpe a la luz con esta ocasión. Hay un doctor Götze, un doctor Marcus, un doctor Dolch, un doctor Samelson, todos tipos de los que nunca se había oído hablar. Estos y algunos judíos estetas tienen todo el asunto en la mano, y la erudición vuelve a hacer de preceptora en casa de los judíos, salvo Samelson, que es médico y que desde hace cuatro años «se acaba de establecer en Manchester». ¡Todo publicidad y chismorreo, y encima habría que participar!
Como ve, por lo demás, yo mismo me estoy metiendo en el chismorreo, y por eso lo mejor es que lo deje del todo. Salude muy cordialmente a las chicas, y no se olvide del Mohr.
Suyo, F. Engels
El recorte de la New-York Daily Tribune que Marx había pedido que le devolviera en su carta del 26 de octubre (Marx a Engels, 26 de octubre de 1859). ↩
Ferenc Pulszky (1814-1897), político húngaro emigrado en Londres, corresponsal de la Tribune y colaborador de Kossuth. ↩
Louis Borchardt, médico alemán de Manchester. ↩