Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 28 de noviembre de 1859. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/2, Berlín, 1930, carta n.º 630, pp. 442-443) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Manchester, 7, Southgate, 28 de noviembre de 1859.
Querido Mohr:
Que no te escribiera la semana pasada se debió a que le di todos los papeles a Lupus1 y no me los devolvió hasta varios días después, porque entretanto no conseguía dar con él. Lupus opina como yo que el comportamiento de Freiligrath apenas permite ya seguir tratando con él como compañero de partido, pero que tienes toda la razón en evitar por ahora toda ruptura con él, s'il y a moyen,2 solo por consideraciones de partido, aparte de tus asuntos personales: sería un triunfo para Kinkel y consortes, que lo pregonarían y explotarían con todas sus fuerzas. Pero al asno débil no se le olvidará. La declaración de Freiligrath en la Allgemeine Zeitung de Augsburgo, si su relación con Fazy3 le obligaba de algún modo a declarar algo, tenía que haberla arreglado contigo; en todo caso, habría salido algo distinto de la tontería que hizo imprimir en la Allgemeine Zeitung. Parece tener muchas ganas de amnistía, para rechazar así toda participación en Das Volk. Pero que se haya tratado personalmente con el señor Bettziech4 y lo haya recibido en su casa, eso no se lo perdonará nunca Lupus, que en aquella historia del How do you do fue a ver a Bettziech con Freiligrath. Es además una infamia completamente directa. Tal como están ahora las cosas, es desde luego dudoso que se pueda seguir mucho tiempo sin una ruptura abierta con Freiligrath; el cosquilleo del literato es cada vez más fuerte en él, y madame no dejará de echarle en cara día y noche que el señor Beta, Kinkel y consortes por lo menos le alaban en público, mientras que de nosotros solo recibe en privado un modicum de reconocimiento y nunca puede contar con que le hagamos «conocido por su gloria». Pero Freiligrath sabe demasiado bien que, si Kinkel y compañía le son útiles para tiempos de paz, en los momentos de lucha no es nada sin nosotros y nunca puede aliarse contra nosotros sin correr toda clase de riesgos desagradables. Creo que se guardará de ir demasiado lejos y al final se encomendará a nuestra paciencia.
Tu declaración en la Allgemeine Zeitung de Augsburgo pondrá al señor Blind en una situación muy fea. No veo cómo va a salir mintiendo de esa posición embustera sin hacer el ridículo.
Tu mujer, desde luego, tiene que sufrir mucho con estas canalladas. Pero también esta porquería pasará, y espero que pronto. Al señor Freiligrath seguramente se le podrá volver a dejar de lado dentro de unas semanas y abandonarlo a sus propios chismes. Pero ahora, adiós por hoy; me voy a casa y mando un artículo sobre el rifle movement5 por el correo de la noche. Seguro que serán varios.
Saludos cordiales a tu mujer y a las young ladies.
Tu F. E.