Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres hacia el 11 de enero de 1860 a continuación de una carta de Ferdinand Freiligrath a Marx de esa fecha, que Marx reenvió así a Engels (la MEGA¹ publica ambas como carta n.º 637; aquí solo se da la parte de Marx). La carta de Freiligrath que la precede se resume en la nota 1. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/2, Berlín, 1930, carta n.º 637, pp. 452-453) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
A este «Reiff»1 no lo había recibido yo nunca en mi casa, porque el tipo era sospechoso, y más que sospechoso, por su comportamiento en el proceso de los comunistas. El «gordo coplero»,2 en cambio, lo había tomado bajo su protección y se lo había encomendado encarecidamente a Liebknecht. Desde entonces el tipo vivía a costa de Liebknecht, del lapón,3 de Lassalle, de Schröder, etc., y de otros pobres diablos, y también hacía colectas para él en la Asociación Obrera, etc.
La carta de arriba de Freiligrath es todo lo que he sabido del teutón desde la gran retirada. Qué ridícula vuelve a ser esta carta. Qué grotesca la grandeur bajo la que se esconde la conciencia de perro de aguas meado. Freiligrath parece creer que los signos de admiración ayudan a la prosa a tenerse en pie. «El partido» tiene que «tomar posición». ¿Ante qué? Ante la «impudicia» de Wilhelm Joseph Reiff, «esta inmundicia», como comenta el amigo de Beta.4 Qué pretensión. Por cierto, en passant. La «Asociación de Hombres Alemanes», fundada por un cajista equívoco llamado Zinn, ha nombrado «ciudadanos de honor» al príncipe Alberto, a Gottfried Kinkel, a K. Blind y a F. Freiligrath. El querusco5 ha aceptado, naturalmente, el diploma.
Para el lunes que viene tengo que hacer un nuevo pago a plazos de 1 libra en el county court de Marylebone. Al mismo tiempo recibo del county court de Westminster (on behalf of a baker6) el papelucho adjunto, que tienes que devolverme. Lo que preveía empieza a cumplirse. En cuanto uno de los filisteos ha encontrado el camino del county court, lo encuentra también el otro. Si esto sigue así, de verdad que no sé cómo voy a sostener la plaza más tiempo. Las molestias constantes son tan fatales porque no avanzo nada en mi trabajo.
La nota de la Darmstädter Militärzeitung7 es muy welcome. Con el nuevo folleto8 te has asegurado tu posición como crítico militar en Alemania. En la próxima ocasión publicas algo con tu nombre y pones debajo: autor de Po y Rin. Nuestros perros de enemigos verán by and by que nosotros nos imponemos al público sin pedirle permiso a él ni a sus Betas.
En mi opinión, lo más grande que ocurre ahora en el mundo es, por un lado, el movimiento de los esclavos en América, abierto con la muerte de Brown,9 y, por otro, el movimiento de los siervos en Rusia.10 Habrás visto que la nobleza en Rusia se ha lanzado directamente a la agitación constitucional y que dos o tres personas de las familias principales han ido ya a parar a Siberia. Al mismo tiempo, Alejandro se ha enemistado con los campesinos, porque en el último manifiesto se declara literalmente que «the communistic principle»11 tiene que acabar con la emancipación. Así se ha abierto el movimiento «social» en el Oeste y en el Este. Esto, junto con el inminente downbreak12 en Europa central, va a ser grandioso.
Acabo de ver en la Tribune que en Misuri ha habido una nueva sublevación de esclavos, sofocada, naturalmente. Pero la señal ya está dada. Si la cosa se pone seria by and by, ¿qué será entonces de Manchester?13
Leonard Horner14 ha dimitido de su puesto. Su último y breve report está lleno de amargura irónica. ¿No puedes averiguar si los millowners15 de Manchester han tenido la mano metida en esta dimisión?
De los Factory Inspectors' Reports (de «1855» al «primer semestre de 1859») se desprende que la industria en Inglaterra se ha desarrollado fabulosamente desde 1850. El estado de salud de los obreros (adults) ha mejorado desde tu Situación de la clase obrera16 (que he vuelto a leer aquí en el Museo17); en cambio, el de los niños (mortalidad) ha empeorado.
Salut.
Tu K. M.
Marx escribe al pie de una carta de Freiligrath del 11 de enero de 1860 en la que este le comunica que el Wilhelm Joseph Reiff buscado por requisitoria «por impudicia» en el suplemento del n.º 349 de la Kölnische Zeitung del año anterior es el mismo Reiff, acusado en el proceso de los comunistas de Colonia, que vivía en Londres a costa del partido; que le ha prohibido seguir invocando su nombre y visitarle, y que «cómo quiera tomar posición el partido ante esta inmundicia es asunto suyo». Wilhelm Joseph Reiff, miembro de la Liga de los Comunistas en Colonia, había sido uno de los acusados del proceso de 1852. ↩
Freiligrath. ↩
Según los editores de la MEGA¹, Anders, uno de los dirigentes de la Asociación Obrera alemana de Londres. ↩
Heinrich Beta (Bettziech), que había elogiado a Freiligrath en la Gartenlaube. ↩
Freiligrath, por los queruscos de Arminio; burla de su teutonismo. ↩
«En nombre de un panadero». ↩
La Allgemeine Militär-Zeitung de Darmstadt. ↩
Po y Rin (Berlín, Franz Duncker, 1859), publicado sin nombre de autor. ↩
John Brown (1800-1859), abolicionista norteamericano, ahorcado el 2 de diciembre de 1859 tras su asalto al arsenal de Harpers Ferry (Virginia). ↩
En el original, Sklavenbewegung («movimiento de los esclavos») en ambos casos. ↩
«El principio comunista»: la comuna rural rusa. ↩
«Hundimiento». ↩
Por la dependencia de la industria algodonera de Manchester del algodón de los estados esclavistas del sur de los Estados Unidos. ↩
Leonard Horner (1785-1864), inspector de fábricas británico, cuyos informes utilizó Marx en El capital. ↩
«Fabricantes de hilados». ↩
La situación de la clase obrera en Inglaterra (1845), de Engels. ↩
La sala de lectura del British Museum. ↩