Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 2 de febrero de 1860. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/2, Berlín, 1930, carta n.º 644, pp. 462-463) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

Manchester, 2 de febrero de 1860.

Querido Mohr:

Ayer por la noche lo hablé con Lupus.1 Al leerle en voz alta la carta de Lassalle,2 vi por fin con toda claridad lo filisteo y arrogante que es el tipo, pero también su «método». Hasta en la menor granujada el tipo es el espíritu absoluto del viejo hegelianismo: lo mismo que en economía quiere ponerse como unidad superior por encima de la oposición finita entre tú y los economistas, ahora se pone ya como unidad superior entre tú y Vogt. De ti, el «principio»; de Vogt, la «política italiana»: ¿qué puede haber más bonito? ¡Esta piojosa sabihondez de pasante de juzgado, que empieza por decir que hay que declarar insobornable a Vogt y que convierte en un absurdo el único chiste bueno que hace Fröbel3 en su declaración, porque se lo toma en serio!

Lupus preguntaba si no se podría obligar a la National-Zeitung,4 según la ley prusiana, a publicar una declaración tuya. Yo también creo que hay un artículo así en la ley de prensa. If so,5 habría que aprovecharlo en cuanto se reciba el folleto; porque, como dice Lassalle con razón, habent sua fata libelli;6 no se puede saber qué será del folleto, y cuanto más rápida sea la respuesta, más seguro el efecto.

Quoad7 nuestro folleto, tenemos la desventaja de estar personalmente a la defensiva y de no poder responder a mentiras con mentiras. Luego, la segunda desventaja: que el público = filisteísmo nos odia de antemano; no se nos ha probado, ciertamente, el odium generis humani,8 pero sí el odium generis Bourgeois, y viene a ser exactamente lo mismo.

En cambio, tenemos la ventaja de poder dar una exposición de nuestra política italiana que lleve la cosa a otro terreno, deje a un lado lo personal y nos dé, si no ante el liberal berlinés, sí en la mayor parte de Alemania, la ventaja de representar el lado popular, nacional. Sobre todo, nos viene bien la historia de Saboya.9

Pienso, pues, que en cuanto llegue el folleto (¿no podría Lassalle mandarlo aquí por correo?) hagas las maletas y te vengas aquí, y entonces acordaremos definitivamente cómo, qué y dónde. Yo aprovecharía con gusto la ocasión para ir a Londres, pero como tu mujer no debe saber nada, es mejor que vengas tú, y además, si hay que trabajar algo, yo no podría quedarme tanto tiempo en Londres. Luego hay que acordar también si se me nombra en la portada; no veo más que una sola razón en contra, pero esa me parece del todo decisiva; pero de eso, de palabra.

La historia de Saboya se hace, y mañana se escribe a Lassalle y a Duncker.10 La epístola prevista para Lassalle no había salido aún, naturalmente.

Es asombroso que tenga que enterarme de la muerte de Heise11 por la vía de Dundee y Londres.12 El pequeño estuvo aquí el jueves o el viernes pasado y vino a verme, pero yo no estaba; tampoco me encontró por la noche en el club; si lo hubiera sabido, me lo habría hecho decir por un tercero, como suele hacer. También vio a Charles.13

Salut.

Tu F. E.

  1. Wilhelm Wolff (1809-1864), Lupus, amigo de Marx y Engels, antiguo redactor de la Neue Rheinische Zeitung, profesor particular en Manchester. ↩

  2. Ferdinand Lassalle (1825-1864), abogado y escritor socialista en Berlín. Marx había mandado a Engels su carta sobre el asunto Vogt. ↩

  3. Julius Fröbel, demócrata, diputado de la izquierda en el Parlamento de Fráncfort (1848-1849), que había intervenido con una declaración en la polémica en torno a Vogt. ↩

  4. Diario liberal de Berlín, que había publicado extractos del folleto de Vogt contra Marx. ↩

  5. «Si es así». ↩

  6. «Los libros tienen su destino»: verso del gramático latino Terenciano Mauro. ↩

  7. «En cuanto a». ↩

  8. «Odio al género humano»: la acusación que, según Tácito (Anales, XV, 44), se hizo a los cristianos en tiempos de Nerón. Engels la convierte en «odio al género burgués». ↩

  9. El folleto de Engels Saboya, Niza y el Rin, que estaba preparando; véase la carta de Engels del 31 de enero de 1860. ↩

  10. Franz Duncker, editor de Berlín, a quien Engels pensaba ofrecer Saboya, Niza y el Rin. ↩

  11. Hermann Heise, demócrata de Kassel emigrado en Inglaterra. Marx lo había comunicado en la posdata de su carta del 31 de enero de 1860. ↩

  12. La noticia la había dado a Marx Peter Imandt, amigo de ambos, profesor en Dundee. ↩

  13. Charles Roesgen, empleado de la casa Ermen & Engels de Manchester. ↩