Carta de Friedrich Engels a Ferdinand Lassalle, que vivía en Berlín, escrita en Manchester el 20 de febrero de 1860. Se conserva completa. Traducida de la edición de Gustav Mayer, Ferdinand Lassalle. Nachgelassene Briefe und Schriften, t. III: Der Briefwechsel zwischen Lassalle und Marx (Stuttgart y Berlín, 1922), carta n.º 93, pp. 252-253, que la imprime según el original, por la Escuela de marxismo, 2026. Lo que Mayer imprime espaciado va en cursiva. Las notas son nuestras. Texto original.

6 Thorncliffe Grove, Oxfordroad. Manchester, 20 de febrero de 1860.

Querido Lassalle:

Muchas gracias por el envío del mamarracho de Vogt.1 Más abajo hablo de él.

Como quizá le habrá dicho Duncker, le he ofrecido una especie de continuación de El Po y el Rin,2 que él acepta con la reserva de «reparos de principio». Aunque me resulta bastante nuevo que de los principios defendidos en un escrito haya de responder el editor y no el autor, me he esforzado en vano por averiguar qué puede querer decir con eso. Duncker no pretenderá que su editorial sea una mera amplificación de la Volks-Zeitung,3 que, por cierto, aquí no llego a ver. Por fin se me ha ocurrido que quizá Duncker se ha enterado de que en la cuestión italiana tengo una opinión distinta de la de usted, y hace esa reserva por un exceso de miramiento hacia su folleto.4 Estoy convencido de que, si fuera así, me bastaría con advertírselo para que usted tranquilizara a Duncker a ese respecto. Con su objetividad, lo sé, tendría usted por una ofensa que alguien le supusiera capaz de desear, aunque fuera de lejos, que se suprimiera un escrito porque en una cuestión así se opone a su opinión. A decir verdad, me lo he tenido que pensar mucho antes de decidirme a mencionarle este punto, por miedo a que le pareciera mal que yo supusiera siquiera en otros la posibilidad de tales insinuaciones. Pero como no sé explicarme de otro modo los reparos de Duncker, no me queda otro remedio.

Acabar con Vogt es pura diversión. Esta vieja berza recalentada, que ya despachamos hace ocho años (cosa que el pequeño filisteo ginebrino no sabe en su rincón apartado), la vamos a deshacer de tal modo que no quede más que el hedor que Vogt le ha insuflado y que es suyo. Por lo demás, las declaraciones de Blind, de Biscamp y sobre todo de Lupus5 han comprometido ya tanto al tipo que, si esto sigue así, de verdad no nos va a quedar nada que hacer. Y encima ahora la declaración de Schaible6 sobre el origen de la hoja volante «Zur Warnung»,7 que deja sin objeto todo el proceso de Augsburgo y acabará obligando a Vogt, si quiere aportar una prueba negativa, a hacerlo en Londres. Con este motivo hemos tenido, naturalmente, que revolver de nuevo todos nuestros archivos: ahí tenemos la biografía de toda la banda demócrata, y podemos liquidar a cualquiera de ellos. ¡Ese Vogt ignorante, con su carta de Techow8 (que además ha robado) y sus chismorreos de rincón ginebrino, que se figura que los demás somos tan ignorantes, tan ruines y tan cobardes como él! Ya se llevará una sorpresa.

Con la mayor amistad,

Suyo, Engels.

  1. Mein Prozeß gegen die Allgemeine Zeitung (Ginebra, 1859), el libelo de Carl Vogt contra Marx y sus amigos. ↩

  2. El Po y el Rin, folleto de Engels publicado anónimamente por Franz Duncker en Berlín en 1859. La continuación es Saboya, Niza y el Rin, que acabó publicando otro editor berlinés. ↩

  3. La Volks-Zeitung, diario demócrata de Berlín editado por el propio Duncker. ↩

  4. Der italienische Krieg und die Aufgabe Preußens (Berlín, Duncker, 1859), en el que Lassalle defendía, frente a Marx y Engels, que Alemania no debía acudir en ayuda de Austria contra Napoleón III. ↩

  5. Karl Blind, Elard Biscamp y Wilhelm Wolff («Lupus») habían publicado declaraciones en la prensa alemana contra las afirmaciones de Vogt. ↩

  6. Karl Heinrich Schaible, médico, refugiado político en Londres, se declaró en febrero de 1860 autor de la hoja volante contra Vogt que había dado lugar al proceso de Augsburgo. ↩

  7. «Aviso». La hoja anónima que acusaba a Vogt de estar a sueldo de Bonaparte; la reprodujo la Allgemeine Zeitung de Augsburgo, y Vogt se querelló contra el periódico. Véase Sobre el proceso de Karl Vogt contra la Allgemeine Zeitung de Augsburgo. ↩

  8. Carta del antiguo oficial prusiano Gustav Adolph Techow, de 1850, con un relato malévolo de sus conversaciones con Marx y Engels, que Vogt reprodujo en su libro. Marx ya la había refutado en El caballero de la noble conciencia. ↩