Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 7 de enero de 1861. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 725, pp. 1-2) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Manchester, 7 de enero de 1861.
Querido Mohr:
Las Revelaciones salen hoy o mañana de aquí para Petsch, a portes pagados. Lo mejor es que el tipo haga pegar en la portada una etiquetita: London: A. Petsch & Co., 1861. Así se sabrá dónde se puede comprar. ¿No puedes conseguirme el grito de dolor de Toby? A Siebel le escribo yo.
En los periódicos alemanes no encuentro, aparte de la Kölnische, ni siquiera un anuncio; es bien curioso.
Nuestros viejos enemigos no escapan a su merecido destino.
El redactor en chef del difunto Straßburger Correspondent1 era, según la Allgemeine Zeitung de Augsburgo, «un tal señor Wolfers, de Colonia», el honorable Wolfers del periódico de Dumont.2 ¿No podrías hacérselo llegar a Biscamp3 para que se lo comunique a la Allgemeine Zeitung de Augsburgo, y también que el tipo no es renano, sino un belga piojoso?
Schwanbeck reventado de delirium tremens, el honorable Brüggemann desaparecido y olvidado,4 y Wolfers abiertamente a sueldo de Bonaparte: ¿qué más quieres?
Ahora también el rey Guillermo I va a hacer, como es de esperar, el ridículo como Dios manda. Cuando les dice a los berlineses que se han hecho cosas que no estaban bien, eso querrá decir sin duda que es inevitable echar a Stieber.5 Apropos! El pájaro Greiff,6 otro amigo, está en cama, gravemente enfermo de apoplejía, según cuenta la Kreuzzeitung. Es buena señal que el trueno se les meta así a estos tipos en el cuerpo. Es estupendo que el cambio de rey vaya tan bien de la mano justamente con la revolución austriaca.7 Hasta el semanario de la Asociación Nacional (Nationalverein)8 declara ahora que, si Prusia no se da mucha prisa, Austria tendrá que ponerse a la cabeza de Alemania. En Austria la cosa marcha estupendamente. Nada más favorable que ese burro de Francisco José, tan terco en su indecisión. La cosa marcha estupendamente: se les irá de las manos tanto al señor Bonaparte como al Franzl.9
Lo de Norteamérica también se pone alegre. Con los esclavos la cosa tiene que estar muy fea para que los Southerners jueguen un juego tan arriesgado. El más mínimo golpe de mano de unos voluntarios del Norte podría pegarle fuego a todo. En cualquier caso, parece que la esclavitud, de un modo o de otro, se acaba rápidamente, y con ella la producción de algodón. Cómo repercutirá eso en Inglaterra, ya se verá pronto. Y con movimientos tan enormes, un burro como Bonaparte se cree que va a poder pescar mucho tiempo en río revuelto.
Muchos saludos
Tuyo, F. E.
Periódico de lengua alemana editado en Estrasburgo, de tendencia bonapartista. ↩
La Kölnische Zeitung, propiedad de la familia DuMont. Wolfers había sido redactor de ella. «Honorable» (Ehren-) es aquí, como más abajo, burla. ↩
Elard Biscamp, periodista emigrado en Londres, antiguo redactor del semanario Das Volk (1859) y corresponsal de la Allgemeine Zeitung de Augsburgo. ↩
Eugen Alexander Schwanbeck y Karl Heinrich Brüggemann, redactores de la Kölnische Zeitung en los años de la Neue Rheinische Zeitung. ↩
Wilhelm Stieber, consejero de policía prusiano, artífice de la acusación en el proceso de los comunistas de Colonia (1852). Guillermo I había sucedido a su hermano Federico Guillermo IV el 2 de enero de 1861. ↩
Juego de palabras con Vogel Greif, el grifo, animal fabuloso. Greiff era un funcionario de la policía prusiana que trabajó con Stieber en el proceso de Colonia. ↩
La agitación que siguió al Diploma de Octubre de 1860, sobre todo en Hungría, y que obligaba al emperador Francisco José a hacer concesiones constitucionales. ↩
El Nationalverein, fundado en 1859, que propugnaba la unidad de Alemania bajo la dirección de Prusia y sin Austria. ↩
Diminutivo vienés de Franz: el emperador Francisco José. ↩